miércoles, 4 de noviembre de 2009

GRUPOS PEQUEÑOS: EN EL NUEVO TESTAMENTO

En el capítulo anterior bíblicamente vimos cómo Dios hizo de los Grupos Pequeños parte de su plan de formar su pueblo. El pueblo que le adore solo a Él (Dt. 6:4,5, 13-17; Ex. 20: 1-11; Mt. 4:10; Lc. 4:8; Ap. 14:7). No obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, “el plan de salvación” (Gn. 3:21, Jn. 1:29 y Ap. 13:8).
Por ello Cristo vino a “salvar y buscar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). En consecuencia, la humanidad tiene una razón de ser creados: Adorar a Dios y una misión como pertenecientes a su pueblo: Predicar el evangelio. Allí está la razón y misión, en perfecta armonía.
Por lo tanto, en el Antiguo Testamento los Grupos Pequeños conformaban el pueblo de Dios para ser luz ante las otras naciones, de tal manera que ellas sean atraídas a ser parte de ese pueblo (misión centrípeta), y de esa manera adoren a Dios y alcancen la salvación.
En el Nuevo Testamento, la misión mostrada por Cristo es interesante, la misión es de salir y ser enviados (misión centífuga). Es decir el Grupo Pequeño debía salir, y buscar: Predicar el evangelio de salvación.

Un ministerio integral
La Biblia muestra que el ministerio de Cristo era integral. Jesús “recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mt. 9:35).
1. Enseñaba “didáskon”: Aspecto intelectual
2. Proclamando “kerússo”: Aspecto espiritual
3. Sanando “terapeúon”: Aspecto físico
Este es el triple mensaje de Cristo. Que aprendan, que sean saciados espiritualmente y sanados. Este es el completo evangelio. No es un evangelio barato que se limita solo a “palabrerías” sino que va más allá, va a hechos y acciones.
En consecuencia, si Cristo es nuestro ejemplo. Debemos hacer lo que Cristo hizo para cumplir su ministerio, y sí que tuvo éxito. Como pastores de Grupos Pequeños debemos seguir sus enseñanzas.

Realidad de la iglesia en los tiempos de Jesús
Las Escrituras señalan: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36).
Jesús inició su gira evangelística con gran pasión. Se había preparado toda una vida para este evento. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas (eran 70 pueblos y aldeas) predicando el evangelio de salvación. Este era el tercer viaje misionero de Jesús por Galilea.[1]
Mateo destaca detalles interesantes, empezando por el impacto que causó en la persona de Cristo y la condición de las multitudes:
- El impacto de Cristo al ver a las multitudes: Compasión.
- La condición de las multitudes: Desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor.
No hay situación más triste que una iglesia sin orientación. El pueblo judío era una nación culta, inteligente y muy apasionada con lo que creía, sin embargo, estaba mal enfocada, mal dirigida.
En los tiempos de Cristo, definitivamente era el pueblo judío. Una nación que vivía de los recuerdos, del pasado, las grandes maravillas que Dios había hecho al salir de Egipto, en tiempo de sus tres primeros reyes, pero de igual modo, de sus desgracias a raíz de sus malas decisiones. Venía atravesando serios problemas.

El problema de la iglesia
Iglesia desamparada. La palabra “desamparada” (del griego eskulménoi), indica también: “angustiadas”, “fatigadas”, “acosadas”, “cansadas”.
El lenguaje que Jesús usa para describir la condición de la iglesia de aquellos tiempos, está relacionado con el trabajo pastoral. Un pastor y sus ovejas. Y Mateo cuando utiliza la palabra desamparada o acosada presenta una realidad triste. Tantos líderes, escuelas de líderes, y grandes maestros de la ley. Y ¿el pueblo no tenía pastor? ¿A alguien que los ampare, cuide, y las defienda?
Los que alguna vez han visto el trabajo de un pastor de ovejas, entenderán que las ovejas son animales dependientes. Ellos constantemente se distraen y suelen salirse de los pastos permitidos para ir tras otros. Si el pastor no está atento la oveja puede perderse. Es más frecuentemente las ovejas corren el peligro de ser robadas y hasta devoradas por alguna fiera.
¿Te imaginas la iglesia de ese tiempo? ¿Desamparada, cansada, agobiada? Jesús encuentra que es un gran problema.

Iglesia dispersa. La palabra “dispersa” (del griego errimménoi) indica literalmente: “echado abajo”, “estar en el suelo”, “arrojado”, “estar abandonado”, etc. Ovejas dispersas, podríamos también verlas como desorganizadas, sin un orden. Es decir que estas ovejas, están “por los suelos”, “abandonadas” y sin “organizar”.
Las ovejas suelen con facilidad salirse de la manada y por cualquier señal de peligro correr de tal manera que sencillamente se desorganizan.
El texto termina diciendo: “como ovejas que no tienen pastor”. Parece una declaración fuera de lugar siendo que las sinagogas judías tenían líderes inteligentes y muy dotados.[2] La imagen del pastor era muy familiar para los israelitas, y su aplicación figurada también. Yahvéh era el pastor de su pueblo (Gn. 49:24; 48:15; Sal. 23:1; 80:1).[3]
Jesús mismo se autodenominó como el “buen pastor” (Jn.10:11). Y dijo que un “el buen pastor da su vida a favor de sus ovejas”. Triste cuadro pero real.
“Los encargados de la grey del tiempo de Jesús no eran más que asalariados (Juan 10: 12-13), y cuando vino el Buen Pastor encontró que sus ovejas estaban abatidas y dispersas”[4] (cf. Núm. 27: 17; 1 Rey. 22: 17; Eze. 34: 5).
La iglesia que vio Jesús a parte de estar “desamparada” (sin cuidado del pastor) está “dispersa” (desorganizada). Marco A. Huaco, al respecto dice: “sin duda estos males de la iglesia de los días de Jesús, son también los grandes problemas de la iglesia hoy.”[5]

Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Jesús
La Biblia dice que Jesús vio la gran necesidad, y dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogar al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:37,38). La cosecha era símbolo del “día del juicio”, sin embargo en esta ocasión se refiere a su ministerio en la tierra.[6]
Era más que evidente la necesidad de obreros, líderes, pastores para una iglesia tal: sin cuidado de pastor y desorganizada. Este llamado es similar al de Lucas 10:2 y Marcos 2:10. Una iglesia con una misión, pero tal parece que ella lo desconoce y más aún impotente.

“Cuando son pocos los obreros para segar una abundante cosecha, es inevitable que se pierda buen grano en gran cantidad. Hasta ese momento sólo un grupo de cosechadores evangélicos había estado en el campo juntando el grano para el reino de los cielos. Ahora resultaba evidente que si no se hacían planes más amplios, la mayor parte del grano, aun en la pequeña región de Galilea, nunca podría ser juntado.”[7]

Ante esta necesidad, ¿podría escucharse a alguien diciendo “Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8)? Y Él sabe quién puede enviar esos pastores, esos líderes: Dios, para “que envíe obreros…” (Mt.9:38).
La iglesia tenía, un problema, eso es notable, no obstante Jesús, el mayor ejemplo no se quedó de brazos cruzados sino que procedió a darle una solución.
¡Un Grupo Pequeño! Sí
El capítulo 10 inicia datando el llamado que Jesús hizo a doce hombres, que constituían sus discípulos. Este evento es registrado también por el evangelista Marcos, en su capítulo 3 verso 13.
La Biblia dice: “llamó a los que quiso”[8], pero antes fue a orar toda una noche (Lc. 6:12).
A continuación, el nombre del primer Grupo Pequeño con el mejor líder de todos los tiempos. El autor de los Grupos Pequeños, Jesús:
1. Pedro
2. Santiago
3. Juan
4. Andrés
5. Felipe
6. Bartolomé
7. Mateo
8. Tomás
9. Santiago, hijo de Alfeo
10. Tadeo
11. Simón, el cananita
12. Judas Iscariote
Así fue como Jesús procedió a darle solución al problema real de la iglesia de su tiempo: Un Grupo Pequeño.
Es maravilloso saber que Él mismo, Jesús mismo fue su líder, su pastor de Grupo Pequeño. Y su Grupo Pequeño se llamó: “Apóstoles” (del griego apostolos) que quiere decir enviado. Y en realidad cada discípulo de Jesús fue llamado para ser justamente eso: Un enviado a predicar.
¡En cortas y breves palabras…!
- La IGLESIA desorganizada y descuidada = PROBLEMA (Mt. 9:36).
- Solución al PROBLEMA = Un Grupo Pequeño (Mt. 10:1-3).
- Resultados de Un Grupo Pequeño = Mundo Evangelizado (Rom. 1:8)
- Y Un Mundo Evangelizado = Segunda Venida De Jesús.

La razón del Grupo Pequeño de Jesús
Marcos 3:13-19, destaca un poderoso mensaje, que bien podría ser la razón del porqué Jesús constituyó un Grupo Pequeño. Después que Jesús hubo orado pidiendo la dirección divina para establecer (organizar) a su Grupo Pequeño Jesús el motivo de dicha organización, el texto dice: “para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar”:
1. Para que estuviesen con Él(ADORACIÓN)
2. Para enviarlos a predicar de Él (MISIÓN)

En el capítulo de tres de este escrito vimos que la razón por el cuál Dios creó a la humanidad era para adorarlo, esa era su razón, y para cumplir ese propósito ideó un Grupo Pequeño en el Edén (con Adán y Eva), no obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, el plan de salvación. Así, ese Grupo Pequeño tenía también una misión: Predicar el Evangelio.
Según el texto leído en Marcos 3:14, claramente observamos esos dos objetivos bien marcados: ADORACIÓN (que es la razón de la humanidad) y la EVANGELIZACIÓN (que es la misión de cada perteneciente al pueblo de Dios).
Es decir entonces que Jesús estableció, fundó su Grupo Pequeño para que cumplan esas dos características: Adorar a Dios y predicar Su evangelio. Simple como parece, pero allí radica justamente la teología bíblica de los Grupos Pequeños.

Maravillosas lecciones:
Jesús es el mayor ejemplo y fundador al hablar de los Grupos Pequeños.
Una iglesia sin cuidado y organización (porque no hay un pastor) constituye un problema.
La solución para el problema dado por el mismo Jesús fue organizar un Grupo Pequeño.
Jesús escogió y llamó a sus discípulos, con excepción de Judas. Los capacitó en el verdadero liderazgo cristiano.
Los resultados de una organización en Grupos Pequeños: Un mundo evangelizado (Rom. 1:8).
La iglesia Adventista del Séptimo Día sigue y debe seguir el plan divino de los Grupos Pequeños.
El motivo de los Grupos Pequeños, según la Biblia: Adoración (razón) y Evangelización (misión).
¿No decimos un amén bien fuerte…?

Los Grupos Pequeños en tiempos de los apóstoles
Como seguidores fieles de Cristo, los apóstoles iniciaron su carrera evangelística en Grupos Pequeños, siguiendo la voz del cielo (Hch. 1:8). Lógicamente la misma situación obligaba, ya que por culpa de un “loco” llamado Nerón (que incendió Roma en el año 64d.C)[9] el ambiente para los judíos se agudizó, no podían libremente hacer cultos públicos, pues aunque eran cristianos y no judíos, se los vinculaba fuertemente. Es así que los discípulos en su obra por la diáspora (pueblos extranjeros con población judía) iniciaron sus iglesias en Grupos Pequeños, en casas.
Al respecto la Biblia menciona: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch. 2:46, 47).
La iglesia primitiva experimentó el poder de los grupos pequeños. Ese asunto es claro al leer: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hch. 5:42).
Es interesante notar algunas lecciones:
1. Perseveraban unánimes en el templo y en las casas.
2. Sus reuniones de culto se caracterizaban por ser de alabanza a Dios y con mucha alegría, pero con sencillez de corazón.
3. Y crecían en cantidad y en calidad.
Pedro, conoció de algunos beneficios de los Grupos Pequeños: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos donde muchos estaban reunidos orando” (Hch. 12:12).
Aquí encontramos a los hermanos reunidos como una familia, orando por el apóstol Pedro. Las primeras congregaciones cristianas, se reunían en casas particulares. La reunión en grupos pequeños, los unían más emocional, espiritual y físicamente.
La organización era en casas básicamente: “Saludad también a la iglesia de su casa” (Ro. 16:5); “A la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de militancia, y a la iglesia que esta en tu casa” (Flm. 3); “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa” (Col. 4:15).
Sin duda alguna, la iglesia después de Cristo experimentó un crecimiento extraordinario, y ello se debió a su organización en casas, en Grupos Pequeños, claro está sí que, en gran parte se debía a la misma situación crítica que les tocó vivir a los primeros cristianos, pues como ya se mencionó la persecución era fuerte. No obstante, los grupos pequeños organizados en casas fueron la solución para que la verdad (Jn. 17:17) triunfe y el mundo sea evangelizado (Ro. 1:8).

Maravillosas lecciones:
Es de mucha importancia destacar que, se observa al menos dos razones básicas del porqué los discípulos cumplieron su misión en Grupos Pequeños, obviamente (no necesitaría mencionar) porque siguieron el ejemplo de su Maestro. Pero hay dos razones más. Y con esto debemos surrealistas a la luz de la Biblia y la historia.
1. La primera es porque no habían templos suficientes para que los nuevos cristianos se reúnan.
2. Y la más principal, porque estaban en persecución. Los cristianos eran perseguidos, lo que naturalmente les obligaba a reunirse en casas, lugares que no sean sospechosos, donde con gran facilidad los hubieren hallado.
3. Así, en definitiva, los Grupos Pequeños no eran una opción, eran una necesidad, y es que claro que lo era, pues en los planes de Dios para su pueblo fue más que evidente a través de la historia humana.
4. ¿Qué te parece? Los Grupos Pequeños son el plan de Dios, no lo olvides, ese plan no pude errar. ¿No hay un AMÉN…?




[1]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey (Buenos Aires: ACES, 2006), 95.
[2]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey, 95.
[3]Mario Veloso, Comentario del evangelio de Juan (Nampa, Idaho: Pacific Press Publishing Association, 1997), 269.
[4]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, Comentario bíblico Adventista del Séptimo Día. 7 vols. Traducido por Victor E. Ampuero Matta (Berrien Springs: Pacific Press Publishing Association, 1980), 5:362.
[5]Marco A. Huaco, Compartiendo esperanza (Lima: MEGAGRAF, 2008), 15,16. Véase también Marco A. Huaco, Misión y estrategia (Lima: MEGAGRAF, 2006), 76.
[6]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, 362.
[7]Ibid.
[8]Marcos 3: 16-19; Mateo 10: 1-3; Lucas 6:14-16.
[9]Heyssen J. Cordero, “YWHW vs. Mamoná: implicancias del gran conflicto”, Berit Olam 5, no.1-2 (2008): 51.

GRUPOS PEQUEÑOS: EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Algunos breves ejemplos
Los grupos pequeños siempre han sido parte del plan de Dios para su pueblo en todas las épocas. Eso es evidente a lo largo de las Escrituras. En realidad la mayoría de especialistas en el tema consideran que el asunto de los Grupos Pequeños tienen un asunto bien marcado en tres etapas de la historia eclesiástica: (1) el inicio de la iglesia de Israel con Moisés (2) el inicio de la iglesia cristiana con Jesús y (3) el inicio de la iglesia adventista con los pioneros.[1] A continuación algunos ejemplo:

Adán y Eva, sigue el primer Grupo Pequeño…
Como se ha mencionado, el asunto de los Grupos Pequeños, no se limita a un puñado de palabras, sino a todo un desarrollo histórico del pueblo de Dios a través de la historia.

Después de que el pecado ingresó tristemente al Edén, destruyendo así la preciosa armonía del primer Grupo Pequeño, todo parecía que el “plan de Dios” tendría un fin lamentable. No obstante, entró en juego el “plan de Salvación”, y así la humanidad, tendría esperanza de “volver a sus orígenes”, si aceptaban por fe lo que Cristo haría por ellos en la Cruz del calvario (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29 y Ap. 13:8).
El primer Grupo Pequeño tuvo nuevos integrantes, Caín y Abel y otros hijos e hijas (Gn. 4). Pero, el enemigo que siempre quiere destruir a los que son de Dios, a través de Caín asesinó a su hermano Abel. No obstante Dios siempre tuvo un remanente, un pequeño grupo, es decir su pueblo. A la muerte de Abel, nació Set (Gn. 5:3), y con él la descendencia de los hijos de Dios.

Noé y su familia, el otro génesis de un Grupo Pequeño
La vida se agudizó. El mundo antediluviano sencillamente estaba en la corrupción jamás imaginada para sus antepasados. La Biblia cuenta:
“Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal” (Gn. 6:5).
Al parecer, el “plan de Dios”, había fracasado y finalmente había triunfado el enemigo. Pero no fue así. La Biblia cuenta ampliamente el desenlace de “película”.
En medio de un mundo corrupto Dios, vio a un “grupo pequeño” que era liderado por un hombre llamado Noé, la Biblia dice: “Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR” (Gn. 6:8).
Dios puedo destruir todo el mundo. Y hacerlo todo nuevo. Él es Dios. No obstante, de un Pequeño Grupo comenzó de nuevo su plan. Porque Dios tiene un plan para la humanidad. Su plan original, ¿recuerda? ¿Para qué un Grupo Pequeño? Para que su creación le rinda adoración.
Otra vez empezaría con su plan, ahora había otro objetivo, este era que, sus hijos vuelvan a los orígenes. Vuelvan a Él. Para ello se convertirían en colaboradores en su causa, la Salvación del mundo.
Para entender mejor: El plan original de Dios para su creación: Que le rindan adoración. Después del pecado, había otro plan en juego: El plan de Salvación.
Sus hijos entonces tenían una razón y una misión: ADORAR Y PREDICAR.
Finalmente, Dios provee que su plan siga en marcha y para ello salva del diluvio a un Grupo Pequeño de personas, mostrando claramente que, no todo estaba perdido.

Abrahan y Sara, otro génesis más de un Grupo Pequeño
Después del diluvio, no todo continuó como “un final feliz”, el enemigo siempre trató de guiar al pueblo de Dios a la idolatría del pecado. Ese afán se observa desde el Génesis al Apocalipsis.
No obstante, de la misma forma, se observa a Dios interesado en cumplir su plan con sus hijos. Dios desea hacer un pueblo maravilloso.
Es así que llama a Abraham, un hombre con virtudes y defectos[2] que, se convertiría en un génesis más. Cuando los judío se referían a sus antepasados siempre recordaban con orgullo y hasta arrogancia ser descendientes de Abraham (cf. Jn. 8:33). Y es que el patriarca, representa el pacto que siempre recordarían. No recordaban a Adán, Set, Enoc, Matusalén, o Noé, en cambio, recordaban que eran descendientes de Abraham, el padre de la fe (He. 11:8).
Al respecto, la Biblia data lo que Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Gn. 12:2,3).
Al leer el texto con detenimiento podemos ver que la promesa hecha a Abraham era clara, “en ti serán benditas todas las naciones”, y de ti haré una gran nación, ¿de dónde? De un Grupo Pequeño.
Fue de Abraham y Sara por voluntad divina que Isaac nació, y del fruto del amor con Raquel nació Jacob. Y de los hijos de Jacob (que conformaban las doce tribus), el pueblo de Jacob, llamado Israel (Gn.49).
Así Abraham es un ejemplo de sumisión a la voluntad divina.[3]
Y todo, de un Grupo Pequeño. ¡Qué maravilloso! ¿No decimos un amén…?

Realidad de la iglesia en los tiempos de Moisés

El pueblo de Dios había crecido. El enemigo de Dios a través del faraón que no conocía a José, vio en un pueblo numeroso un problema. Los sometió a la esclavitud y los desorganizó (Ex. 1:8).[4]
Dios vio la aflicción de sus hijos y a través de Moisés libertó a su pueblo. Sin embargo, ese pueblo, la nación israelita estaba en una total desorganización. No obstante, la desorganización es un problema, mas el problema más grave es cuando el líder es parte de esa desorganización.
Vamos a llamar al pueblo hebreo “la Iglesia de Israel”. Era un Mega Iglesia ¿Cómo la iglesia del pastor David Cho? Mucho más grande.

El problema de la iglesia
El número de personas que salieron de Egipto fueron 600000 sin contar mujeres y niños (Ex. 12:37).
Moisés era el líder, el pastor. Sin lugar a dudas era una locura lo que Moisés venía haciendo en el tiempo, antes de la visita de su suegro (Ex. 18).
El viejo sacerdote de Madián, Jetro, vio que Moisés era muy trabajador, sin embargo debía hacer cambios o de lo contrario “acabaría agotándose del todo”. Se advierten al menos dos problemas:
Centralismo de poder. La razón por el cual muchas empresas, instituciones e iglesias fracasan radica no tanto en la falta de dinero, o material humano, sino en centralizar el poder y no delegar responsabilidades de acuerdo a capacidades. Elena G. White declara: “Los hombres dirigentes deben delegar responsabilidades sobre otros y permitirles trazar planes e idear medios y ponerlos en ejecución”.[5] La mensajera del Señor aconseja el principio de delegar responsabilidades, muy lejano a centralizar el poder o querer hacerlo todo.[6]
Desperdicio de tiempo. Una ocasión, mientras colportaba en Tacna un amigo me decía: “vamos sólo una horita a internet para ver algunos asuntos”, yo le dije, que no podía pues tenía que realizar mis visitas correspondientes, él me dijo: “es solo una hora”. He escuchado mucha gente que piensa que perder una hora no cambia nada, pero no es así. En una hora yo hubiera podido vender 3 a 4 libros, quizá más, pero si lo desperdicio no haré nada. Perder dinero no importan, un sol, dos soles, pero una, dos, tres vidas, tres almas saladas de las garras del enemigo, eso sí que vale la sangre de Cristo. Pues bien, la iglesia de Moisés era muy lenta. Tenían que esperar a que él solucione los problemas y las decisiones por más fáciles o difíciles que sean. Definitivamente era un gran, y grave problema.

Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Moisés
Jetro (que sí fue un buen suegro, pues no lo criticó), al ver el caos de la iglesia, desorganizada y sin líderes capaces, va a Moisés con tino y le da una estrategia[7] regia y sencilla, que sin duda fue por inspiración de Dios, es por ello que Moisés deja plasmado ese evento:
Capacita, es decir enseña (Ex. 18:20).
Elige líderes temerosos de Dios (Ex. 18:21-27) de:
- 1000(Podría ser como un distrito misionero).
- 100 (Podría ser una iglesia).
- 50 (Podría ser una congregación).
- 10 (¡Esto sí es un Grupo Pequeño!).
¡Poderoso! Ahora sí que fue un éxodo (una salida) para un problema organizacional. Moisés podía ahora respirar tranquilo. ¿Por qué un Grupo Pequeño? Porque es el plan de Dios. Y porque es la mejor manera de organizarse.

Maravillosas lecciones:
1. Moisés solo, no podía dirigir, administrar y resolver todos los problemas que se presentaba en el pueblo de Israel.
2. El consejo divino que recibió a través de su suegro Jetro fue que debería organizar al pueblo en grupos de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
3. Debemos dejar en claro que Moisés antes de elegir a sus líderes, sus pastores de Grupos Pequeños, los capacitó, los enseñó y después los eligió.
4. El pueblo de Israel salió de Egipto por mano de Dios rumbo a Canaán. Era preciso que llegue, pero para que eso sea realidad debía enseñarle algo más (a parte de las ordenanzas y leyes), debían aprender a organizarse. Por ello utilizó a Jetro, un profeta, siervo de Dios para mostrar esa verdad.
5. Así como el pueblo de Israel tú y yo hemos salido de Egipto, y Dios nos quiere llevar a la Canaán, pero no podremos llegar a menos que aprendamos a organizarnos bien, en Grupos Pequeños. Y para ello utilizó a Elena G. de White, una sierva de Dios, para mostrarnos y hacernos volver a nuestros orígenes. ¿Por qué organizarnos en Grupos Pequeños? Porque es el plan de Dios para el pueblo rumbo a Canaán. Para que le adore por siempre y para siempre (Ap. 14:3).
6. Elena G. de White dice: “El (Dios) se propone que aprendamos lecciones de orden y organización del orden perfecto instituido en los días de Moisés...”.[8] No hay duda entonces que en el Antiguo Testamento, el plan de Dios para su pueblo giraba en torno a: ¡Los Grupos Pequeños!


[1]Existe una página muy amena y llena de información que dirige el Pr. Melchor Ferreira desde la División Interamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, consúltese: http://www.grupospequenos.net/.
[2]Elena G. de White, Patriarcas y profetas (Buenos Aires: ACES, 1987), 120, 121.
[3]Brian Jones, La iglesia: novia regia de Jesús (Buenos Aires: ACES, 1996), 35.
[4]Heyssen J. Cordero, “La arquilla de moisés en el conflicto cósmico”, Berit Olam 3, no.1 (2006): 14.
[5]Departamento Administrativo de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Liderazgo cristiano (Buenos Aires: ACES, 2002), 52.
[6]Felipe Esteban, Principios de liderazgo (Lima: Editorial Imprenta Unión, 2006), 28.
[7]Elías Brasil de Souza, “Fundamentos bíblicos e teológicos do ministério de pequenos grupos”, Pequenos grupos, grandes soluçônes, 16.
[8]Elena G. White, Servicio cristiano, 73.

GRUPOS PEQUEÑOS: PORQUÉ Y PARA QUÉ

Algunas cuestiones
¿Porqué tanto afán de parte de la Asociación por hacer que las iglesias funcionen en Grupos Pequeños?- me dijo un joven universitario de una iglesia importante del distrito.
¿Para qué nos reunimos en Grupos Pequeños si en la iglesia podemos atender mejor a un invitado, pues allí hay música, un buen sermón, etc.?- me dijo una directora del Ministerio de la Mujer.
¿Porqué insistir en el plan de los Grupos Pequeños si lo único que se logra es organizarlos, para que después dejen de funcionar?- me dijo un director de Escuela Sabática.
¿Se organizan los Grupos Pequeños solo para los desfiles y eventos importantes relacionados con Grupos Pequeños?- me dijo un anciano de mucha experiencia.
¿No cree que debe ser realista pastor y entender que los Grupos Pequeños funcionan en las zonas rurales y no en una ciudad de clase A?­- me dijo un director de Ministerio Personal.
¿No cree que el asunto de los Grupos Pequeños debe ser opcional y no darle tantas vueltas al asunto?­- me dijo un director de Mayordomía.
Las preguntas anteriores son una realidad en la mayoría de iglesias adventistas. Sucede en Lima, Tacna y Tumbes, en Cuzco, Trujillo, Pucallpa, Huancayo, Pucallpa, Tarapoto, Cajamarca, Tocache, en otras asociaciones, uniones, etc. ¿Quién no ha escuchado ese tipo de preguntas? ¿O talvez Ud. mismo la ha hecho?
No pretendo responder estas preguntas en esta sección, en realidad no necesitaré responderlas, pues a medida se desarrolle este escrito ellas serán resueltas. No obstante, me centraré en qué es lo que dice Dios en su palabra frente al plan para su pueblo.

¡Vayamos al principio, al bereshith…!

El primer Grupo Pequeño de la historia: En huerto de Edén
En el primer libro del Pentateuco tal como indica su título: Génesis, también se data el génesis, el principio o el origen de los Grupos Pequeños.
Elías Brasil de Souza, considera que Dios, quien nos creó a su imagen y semejanza (cf. Gn. 1:26) nos creó de tal manera que necesitáramos de Él y de otros. Pues Dios (que en hebreo es elohim) significa literalmente dioses, refiriéndose a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Así, el primer Grupo Pequeño lo conformaron Adán, Eva y Dios.[1]

¿Por qué un Grupo Pequeño?
Simple como parezca, por ser el plan de Dios. En su divina sabiduría, en la majestuosidad de su conocimiento anticipado, Él creo a la humanidad.
Dios sin problemas pudo crear un mundo habitado, con miles o millones de humanos, pero no lo hizo, Él sólo creó a Adán y Eva, nuestros primeros padres.
Así, la primera pareja constituiría el génesis para la población de este mundo nuevo. Al respecto, la Biblia dice: “Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla…” (Gn. 1:28).
Entonces, ¿Cómo inició plan Dios para la humanidad, para su pueblo? Con una pareja. Con un Grupo Pequeño. Es por ello que sin problema alguno, me atrevo a decir que, el primer Grupo Pequeño de la historia la conformó Adán y Eva.
Finalmente, ante la cuestión: ¿Por qué un Grupo Pequeño en Edén? La respuesta simple es: Porque constituía el plan de Dios para la formación de su pueblo.

¿Para qué un Grupo Pequeño?
Para adorar a Dios. Para que su pueblo multiplicado le rinda adoración y loor por siempre. Los creó porque quería un pueblo que lo adorase (aunque Ud. no lo crea Dios, nos creó para adorarlo, ese fue el plan original). El pueblo que vendría de Adán y Eva, sería un pueblo muy diferente al que hoy vemos, ese pueblo sería un pueblo de adoración y entrega exclusivamente a Dios (cf. Ex. 25:8). Dios tenía los planes más hermosos para ellos. Ellos podrían vivir en comunión con Él por la eternidad, pero a causa del pecado, no pudo ser.
Entonces, ante la cuestión: ¿Para qué un Grupo Pequeño? Para que de inicio a un pueblo que adore a Dios. Por ello la Biblia utiliza la palabra “multiplicarse” (del verbo hebreo rabah) que implica “aumentar hasta llenar”, es decir crecer en número a lo sumo. El Grupo Pequeño debía crecer para que toda su descendencia adore a Dios.

Conclusión
Dios creó al hombre o la humanidad para que éste le adore exclusivamente. Así, antes las presuntas:
- ¿Por qué un Grupo Pequeño?
Porque es el plan de Dios, es el plan de Dios. Dios lo había dispuesto así. Y donde Dios dice, yo… obedezco.
- ¿Para qué un Grupo Pequeño¿
Para adorar a Dios. Esa es la razón de la creación de cada ser humano. Adorar a Dios (cf. Ap. 14:7).
Cuando enseñaba esto en una Escuela de Pastores de Grupos Pequeños[2] un hermano me dijo: “pastor, creo que en el Edén no pudo haber un Grupo Pequeño, pues solo eran dos”. Le invité a leer Mateo 18:20 y juntos analizamos este asunto, recordando las palabras de Jesús: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Algunos creen que un Grupo Pequeños necesita, todavía de ocho a 12 personas para que sea un Grupo Pequeño, y la Biblia me dice que no. Una pareja misionera, tranquilamente puede hacer un Grupo Pequeño. Es bíblico, ¿o no?


[1]Elías Brasil de Souza, “Fundamentos bíblicos e teológicos do ministério de pequenos grupos”, Pequenos grupos, grandes soluçônes, ed. Milton Torres (Guarulhos, Brasil: SALT, 2007), 16.
[2]Es conocido como ELIGRUP (Escuela de Líderes de Grupos Pequeños). Más adelante explicaremos mejor este asunto.

GRUPOS PEQUEÑOS: EL PUNTO DE PARTIDA

Casos de la vida real
Caso 01
Recibí la visita de un testigo de Jehová. Le atendí cordialmente, y me dispuse a escucharle, cuando de pronto se asomó a la puerta el director de jóvenes de mi iglesia central. Me dijo “Hola pastor, buenos días, disculpe creo que volveré más tarde”. Le dije que me parecía bien y continué la charla con mis visitantes. Uno de ellos me dijo sorprendido: “¿es usted pastor?” le respondí afirmativamente y le dije: “soy pastor adventista del Séptimo Día ¿hay algún problema amigo?”. No- me dijo- solo que no sabía que esta casa era adventista. Hace meses vine y vivía otra persona.
La charla se tornó muy amena por las preguntas que les hacía y lo incómodos que se sentían, pues no hallaban respuestas. Yo nos los atacaba, sino que me mostraba como con dudas y que ellos podían ayudarme. Finalmente les dije que me gustaría que me visitasen para que me den respuestas a las cuestiones que les hice. Sin embargo, uno de ellos me dijo: “usted es teólogo, y sabe mucho. Por eso nos hizo preguntas que la verdad no las tenemos en los libros de la sociedad y por eso no las podemos responder. ”

Caso 02
Colportando en la ciudad de Iquitos, me entrevisté con un evangélico. Al darse cuenta de que era yo cristiano, y que me gustaba jugar fútbol, me dijo muy preocupado: “querido hermano, ¿tu pastor no se enoja porque juegas fútbol? Porque mi pastor nos enseña que jugar fútbol es jugar el juego de hombre, del diablo”.
Le respondí sorprendido, con una sonrisa: “es que nosotros estamos acostumbrados a que nuestro pastor nos responda con la Biblia y en la Biblia no encontramos prohibiciones acerca del fútbol, además mi pastor juega con nosotros”. Los ojos del evangélico se tornaron brillantes y grandes y exclamó: “¿por eso mi pastor dice que ustedes son una secta diabólica?”
Le miré fijamente a los ojos y con voz suave le dije: “¿me puede mostrar dónde dice que los que juegan fútbol son diabólicos?” Miró su Biblia y me dijo: “váyase, mi pastor dice que no debemos juntarnos a conversar de la Biblia con los sabáticos”.
Bueno –le dije- me gustaría saber de donde le dijo eso su pastor.

Caso 03
Este es un caso adventista (para variar). En una junta de iglesia uno de los dirigentes arremete contra otro diciéndole: “usted tiene la culpa, además no tiene moral para hablar del asunto, usted es así…” a lo que el último responde: “¿así?, pues debes saber que sé mucho de ti y prefiero callarme porque no soy un hipócrita como tú…”
Me quedé impactado porque al parecer se habían olvidado de que me encontraba presente. Yo era el pastor. Interrumpí la discusión, y les dije: “hermanos ya basta. Por favor cálmense”. Gracias a Dios me hicieron caso. Al ver que accedieron, me sentí con la autoridad para exhortarles ahora o nunca. El mensaje debía ser escuchado por todos, pues en menor o mayor grado en todo el tiempo de la junta, la mayoría había actuado así.
Les dije: “Hermanos, estoy muy apenado, es una iglesia grande. Son ustedes de experiencia y no es posible que se traten así. Ustedes son los líderes de la iglesia, ¿qué puedo esperar de los que no son líderes, si ustedes se maltratan y se hablan como si no fueran hermanos. Por favor queridos hermanos, por amor a Dios y, mientras yo esté en este distrito, no deseo que se repite otra vez. El que quiera opinar mal de su hermano, que guarde sus comentarios y antes vaya y aplique el consejo de Mateo 18. Por favor hermanos, no deseo ver este cuadro otra vez.”
Los hermanos se quedaron callados, pero me asustó la forma de sus rostros. A leguas se notaba que estaban muy enojados conmigo y que querían decir algo. Un hermano interrumpió e intentó hilar una frase, pero le corté y le dije: “hermano por favor levante la mano si deseo opinar”. El hermano me miró y levantó la mano y me dijo: “¿Ahora si?”. Sí- le dije.
Bueno- me dijo- soy adventista de cuna, he sido anciano casi 20 años, he leído el manual de iglesia varias veces y a parte de eso, muchos pastores con mucha experiencia han pastoreado este distrito. Y la verdad es la primera vez que un aspirante a pastor nos diga que no podemos decirnos nuestros errores en la junta. Todos los pastores nos han enseñando en que lo que se hace en la junta se queda en la junta. Y ¿usted viene ahora a querer cambiar y decirnos que no podemos decirnos y hablarnos con franqueza? Nosotros somos maduros, viejos, no somos “chiquillos”.
La verdad, muchos hermanos asintieron su cabeza en señal de aprobación con lo dicho por el hermano. Si no actuaba sabiamente esta junta sería mi talón de Aquiles. Así que dije con serenidad:
Usted dice que es adventista de cuna, ha leído el manual de iglesia varias veces- cogí mi manual de iglesia y lo mostré- y que los pastores anteriores a mi, que tienen más experiencia siempre han apoyado que ustedes se hablen directamente sin pelos en la lengua y que ustedes son maduros y todo lo demás. Toma mi manual de iglesia y te doy todo el tiempo que quieras para que me muestres lo que según usted es lo que se debe hacer. Y por favor respóndame y enséñeme pues puedo estar equivocado.
La reunión se tornó muy fría. El hermano tomó el manual de iglesia y lo ojeó para finalmente decir: “no me acuerdo pastor”.
Bien- le dije- quiero que sepan o recuerden que la Biblia es hermosa porque hay principios para que podamos regirnos en todo aspecto. Le aconsejo que relea su manual y Mateo 18.
La junta continuó. Y había que observar un nombre, pues era propuesto para un cargo. Pregunté: “¿hay apoyo para esta propuesta?” y al ver que la había pregunté “¿alguna observación?” y uno de los ancianos me dijo en voz baja “pastor, que salga a ver si está lloviendo afuera”, y algunos que escucharon, se rieron a carcajadas. Sonreí también y les dije: “Lo que propone el hermano ¿es correcto?” y a voz todos dijeron “¡sí!” Les dije que me mostraran con el Manual de Iglesia donde dice eso.
Uno de los hermanos me dijo. Pastor así siempre se hace. Todos los pastores hacían así, y bueno creemos que debe ser así.

Analizando los casos
El primer caso. ¿Qué problema tenían los testigos de Jehová? Simple, el problema que tenían para responder mis inquietudes era que no tenían entre sus libros respuestas a mis cuestiones. Es decir sus libros no podían darme respuestas. Y es que sus conocimientos no se basan en la Biblia sino en las literaturas de la Sociedad, aunque digan lo contrario.
El segundo caso. ¿Qué problema tenía el evangélico? Sencillo, los conocimientos que él poseía estaban basados en las palabras de su pastor. “Mi pastor dice”, “mi pastor nos enseñó”, etc. Qué triste sería que un Adventista del Séptimo Día dijera: “mi pastor dice”, “así dice el pastor Bullón”, etc. Los conocimientos del evangélico se basaban en las palabras de su pastor, de un hombre.
El tercer caso. ¿Qué problema tenían algunos hermanos de la junta? Fácil, serían lo que otros habían hecho. Es decir, hacían las cosas porque lo habían visto. Así, sus conocimientos no estaban basados en lo que realmente era sino en lo que otros habían hecho.

El punto de partida…
Todo tiene un génesis, un principio, un origen. La Biblia nos habla de nuestros orígenes. El libro de Génesis por ejemplo, es un libro muy rico respecto a este asunto. El origen mundo, de la vida, del matrimonio, por supuesto, de la maldad en la tierra, pero también, del perdón, podemos encontrar el principio del pueblo de Dios. En fin, todo tuvo un comienzo.
Así, la iglesia de Cristo también tuvo un origen, un principio, un génesis. ¿Y los Grupos Pequeños?
Cuando hablamos de la iglesia de Dios y los Grupos Pequeños, es necesario e imprescindible en verdad, para poder entenderla en esencia, hacer un recorrido histórico a través de la Biblia y del Espíritu de Profecía. Pues, el punto de partida de todo tema, como bien aseveró Horne P. Silva en su definición de culto, debe ser la Biblia, la palabra de Dios.[1]
Así, debemos partir de la Palabra Inspirada. Nuestros conocimientos se deben basar en ellas. En la Biblia y el Espíritu de Profecía. De otro modo, no habrá un valor significativo.
La iglesia está atravesando los momentos finales de la historia universal. Esto parece absurdo en la mente de no pocos. ¿Qué le está pasando a la iglesia? Es importante volver a nuestros orígenes. Volvámosla principio, a la Biblia. Pues volviendo a los orígenes encontraremos un Futuro con Esperanza.

[1]Horne P. Silva, “Un modelo de culto”, Ministerio Adventista (mayo-junio), 2000, 21.

GRUPOS PEQUEÑOS: MI CONFESIÓN

Pastor- me dijo uno de mis ancianos de iglesia más perspicaces de mirada preocupada- ¿no hay otro texto que sea más convincente que el que todos los pastores usan para tratar de hacernos entender que, los grupos pequeños son el plan de Dios?
Debo confesar que su pregunta me dejó perplejo, no porque no tuviera una respuesta a su incógnita, sino porque estaba, a mi entender, insinuando probablemente que la profeta del Señor, Elena G. de White, carecía de importancia, o que no tan autoritativa.
Como la pregunta me la hizo frente a casi sesenta hermanos, líderes de mi distrito, a “boca de jarro”. Para imponer respeto y demostrar mis conocimientos le respondí con firmeza: “mira hermano, quiero que entiendas algo antes de nada que Elena G. De White es profeta de Dios, y si eres adventista creo que eso lo sabes. Y si sabes eso ¿no entiendo el porqué de tu pregunta?, ¿Crees que Elena G. de White, no es autoritativa?”- No pastor, para nada- me respondió con una sonrisa entre sus labios- mi pregunta es en torno a que siempre se usa ese pasaje, no lo digo por usted únicamente “La formación de los Grupos Pequeños como base del esfuerzo cristiano, fue presentado por Uno que no pude equivocarse[1], y creo que si es un plan de Dios, debe estar plasmado en toda la Biblia o el Espíritu de Profecía.
El anciano, tenía razón. Lo entendí muy bien. Yo mismo había notado antes ese detalle. Cuando era estudiante de teología, un profesor constantemente nos animaba a ver el tema de los Grupos Pequeños de manera apasionada. Y la verdad aparentemente su único texto de batalla era el texto famoso del Servicio Cristiano. En realidad algunos otros, que para ser sincero eran similares.
Apreciado hermano- le dije, logrando entender su inquietud- tiene usted mucha razón en su cuestión. El tema de los Grupos Pequeños, no se limitan solo a ese famoso texto, de hecho, la Biblia en todo su desarrollo registra que el pueblo de Dios empezó y se desarrolló en Grupos Pequeños
Mi confesión
La pregunta de aquél hermano, me hizo recordar mucho a mis tiempos de estudiante en la facultad de teología. En realidad, no solo yo, sino varios compañeros y algunos profesores.
Cuando escuchaba seminarios y capacitaciones sobre la gran importancia de los Grupos Pequeños, y otros temas relacionados. Personalmente intentaba auto motivarme para creer y trabajar en Grupos Pequeños como un plan de Dios. Y la verdad se me hacía muy difícil solo leyendo el famoso texto inspirado del libro Servicio Cristiano de Elena G. de White y algunos otros. Acostumbrado talvez, a que mis cuestiones eran respondidas en la Biblia y el Espíritu de Profecía en uno y otro texto, el asunto de los Grupos Pequeños, en cambio, se me hacía no fácil.
Fue eso lo que me motivó a interesarme en el tema. Consulté varios libros, y la mayoría de libros sobre Grupos Pequeños son evangélicos, enseñándonos sobre las “células o pequeños grupos, etc.”, no tengo nada en contra de los evangélicos, pero creo que no hay necesidad de buscar pasto en otro campo, si tenemos los mejores.
En mi afán me encontré con algunas obras, y la verdad ayudaron mucho, sin embargo, habían algunas literaturas que simplemente caían en algunos errores. Con el fin de encontrarle raíz en la Palabra de Dios, hacían hablar al texto cosas que de seguro si, sus autores vivieran hoy les pedirían cuentas. Decir por ejemplo que, los Grupos Pequeños tienen su inicio con Dios allá en el cielo y que el primer Grupo Pequeño lo conformaron Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es simplemente hacer ni siquiera homilética, sino alegorías como en el antaño en Alejandría.
Por ejemplo, algunas obras ensalzan y admiran a la mega iglesia coreana de más de 30000 miembros. Sinceramente no me parece estupendo, ni nada alentador la famosa iglesia del pastor coreano David Cho. Puede ser una mega iglesia y que su base sea la de Grupos Pequeños. Pero, personalmente creo que su enfoque está errado. Si cada Grupo Pequeño cumpliría su misión, esa iglesia no sería una mega iglesia. Es como si en Lima no se construyeran iglesias y todos los adventistas se congregarían en un solo templo. No necesitan estar en Grupos Pequeños todavía para tener esa mega iglesia.
Además lo que generalmente no cuentan de esa iglesia es que para los cultos dominicales no hay espacio muchas veces, por lo que tienen que reunirse otro día. Es por ello que en esa mega iglesia hay culto todos los días. Algunos pueden decir que estoy hablando “piedras”, pero deben ser concientes que si de verdaderos Grupos Pequeños se habla, esa mega iglesia es el peor ejemplo. Tendrán sus miles de Grupos Pequeños o células, pero no cumplen su misión haciendo de sus casas iglesias, es decir expandirse territorialmente o haciendo otras iglesias: Templos. Porque a sus pastores les conviene centralizarlos por asuntos económicos básicamente.
No obstante, después de mi búsqueda respecto al tema de los Grupos Pequeños, la Biblia y el Espíritu de Profecía se encargaron de darme la luz necesaria.
Así que por la gracia de Dios pude, bíblicamente y a través del Espíritu de Profecía entender bien el asunto de los Grupos Pequeños. Hoy creo, vivo, trabajo y enseño en base a los Grupos Pequeños. Sin duda alguna, Dios tiene un propósito para nuestra iglesia, siempre la tuvo, y tú eres parte de ese plan.
Tal vez eres un líder, un anciano, o un pastor, y aún no has llegado a entender sobre este tema tan “trillado”. Y no es que no sepas cómo se organiza un G.P, o cuántos lo conforman, qué se hace, etc. Sino que el detalle, no es solo saber en teoría, sino creer, y hacer.
Probablemente tienes un Grupo Pequeño, te reúnes, pero hasta ahora no le encuentras sentido, crees que lo mejor es volver a los templos, como “antes”.
Sabes, me sentí como tú. Yo predicaba sermones y sermones sobre los Grupos Pequeños, pero mis iglesias no funcionaban, mi Grupo Pequeño mismo no funcionaba, a pesar de que hacía todo lo que los manuales de la Asociación decían. Todo mi esfuerzo era en vano, y no entendía porqué; no obstante, hoy entiendo que jamás podrás tener una iglesia, un grupo pequeño óptimo, que dure años, si en primer lugar tú, no crees en los Grupos Pequeños como un plan de Dios.
Puedes tener los mejores, libros, tener estrategias, métodos, y la capacidad, pero si no crees que los Grupos pequeños son parte del plan de Dios, nunca podrás a tu iglesia viendo en Grupos Pequeños, Creciendo en Grupos Pequeños, simplemente porque no crees. La Biblia enfatiza la importancia de creer. Creer está relacionado con la fe.
Te invito a leer esta pequeña obra con mucha oración. Con mente fresca para poder entender este maravilloso plan de Dios.




[1] Elena G. de White, Servicio cristiano (Buenos Aires: ACES, 2002), 72. Es preciso señalar que el mismo se encuentra en otros libros de Elena G. de White, a manera de ejemplo véase, Elena G. de White, Joya de los testimonios (Buenos Aires: ACES, 1987), 3:84.
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