Después de orar fervientemente, Jesús llamó a los
que quiso. Llamó y estableció, organizó un Grupo Pequeño. Si el problema de la
iglesia era que estaba desamparada y dispersa, entonces Jesús mismo le da la
solución al problema: GRUPOS PEQUEÑOS. La solución es entonces, organizar a la
iglesia en GPs.
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miércoles, 19 de marzo de 2014
SERMÓN SOBRE GRUPOS PEQUEÑOS: SOY PARTE DE LA SOLUCIÓN - Descargar
lunes, 8 de julio de 2013
Grupos pequeños: Aspectos básicos
El Grupo Pequeño,[1] como idea divina,[2] es un conjunto de creyentes que se reúnen cada semana en casas para ayudarse mutuamente en el crecimiento espiritual y en el cumplimiento de la misión. Estos tuvieron sus inicios principalmente con Cristo como líder y sus doce apóstoles (Jn 1:35-39, 41-42, 44-51); fue él quien formó el primer GP en la historia del cristianismo.[3] Después de su ascensión, la iglesia primitiva tomó como modelo el GP de Cristo, para luego formar nuevos grupos.[4] Esto se corrobora en el texto principal de la Teología de los GPs:
Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración […] Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes, y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos (Hch 2:42-47).
Esta clase de reuniones era común en la iglesia primitiva. Por más que ellos continuaban frecuentando tanto en el templo diariamente[5] como en la sinagoga ocasionalmente,[6] las reuniones en casas eran vitales para el fortalecimiento y el crecimiento de esta iglesia naciente.
El Manual de la Iglesia Adventista (ed. 2010) plantea elaborar GPs en los hogares bajo el título de “Grupos de estudio de la Biblia”, cuyos objetivos son animar a los miembros de iglesia en el estudio de la Escritura y la comunión con Dios, y alcanzar a personas no creyentes quienes no podrían sentirse cómodas en un ambiente estructural eclesiástico, pero muy a gusto en una atmósfera tranquila y hogareña. [7]
Las razones para optar este nuevo estilo de vida (la reunión en casas), se perciben en los objetivos de los GPs que presenta el libro de Hechos. Por lo menos se proponen cinco:
(1) La preservación y la salvación de los hijos de Dios (2:46-47; 5:42; 12:12; 16:40).
(2) Motivar al cumplimiento de la misión (2:47; 5:42).
(3) Promover el discipulado y el desenvolvimiento de los dones y talentos de cada creyente (5:42; 20:20).
(4) Promover la familiaridad entre los creyentes (2:41, 45).
(5) Satisfacer las necesidades personales (2:44-45).
Se desarrollarán brevemente cada uno de ellos.
(1) La preservación y la salvación de los hijos de Dios
El propósito principal de los GPs es salvífico, más que fraternal. Si bien es cierto en cada uno de ellos se suplían las necesidades tanto psicológicas como físicas, la prioridad era velar por la salvación de los hijos de Dios y de los futuros creyentes. Ellos no solo se reunían para comer y confraternizar, ellos “alababan a Dios”, abrían las Escrituras y “añadían cada día […] los que iban a ser salvos” (la cursiva es para énfasis). Los GPs siempre han sido uno de los instrumentos de salvación más poderosos por el cual el Señor ha estado cumpliendo su misión. Sin lugar a dudas, los GPs son un puente misionero para la ganancia de las personas para Cristo, para la conservación de las mismas y para presentar, vívidamente, un nuevo estilo de vida en Cristo (el reino de los cielos). Según Jolivê Chaves, “Los GPs desempeñan un papel importante en la reforma y en el reavivamiento que la Iglesia necesita en su preparación para el regreso de Jesús”. [8]
(2) Motivar al cumplimiento de la misión
Uno de los objetivos más importantes de los GPs es el cumplimiento de la misión a “toda nación, tribu y lengua” (Ap 14:7). A diferencia de las campañas en carpas o en las megas iglesias, por medio de los GPs el evangelio puede llegar a lugares de difícil acceso.
En el templo, con una gran cantidad de hermanos, es muy difícil motivar y recibir una respuesta positiva con relación a la predicación del evangelio. Sin embargo, el mejor lugar para promover e involucrar a los miembros de iglesia en el evangelismo es en una casa, en un GP. Según Francisco Quintero, estos constituyen una fuerza misionera en la iglesia, ampliando su campo de trabajo al interesarse en grupos que incluyan a la familia, clases para padres, vida humana, salud, Escuela Sabática en las casas, etc. [9]
Siempre es necesario recordar que los GPs tienen como objetivo principal salvar personas. Sobre todo, redimir a los seres humanos que no conocer a Cristo. Hechos 2:47 es claro cuando revela que “el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos”. La palabra que siempre se debe pronunciar en los hogares, a parte de “Cristo”, es “misión”.
(3) Promover el discipulado y el desenvolvimiento de los dones de cada creyente
Otra de las razones de la existencia de los GPs es desarrollar el discipulado en cada creyente (involucraba motivar, entrenar y equipar). Para ello, se necesita: (1) el uso de las habilidades, los talentos y los dones de cada miembro para la edificación tanto del GP como de la iglesia en general[10] y (2) educar en todo sentido tanto a las familias como a cada uno de los miembros. Según Arilton de Oliveira, “El trabajo en grupos pequeños enfatiza el sacerdocio de todos los creyentes, promoviendo que cada miembro de tal grupo pueda desarrollar la tarea que Dios ha dado”.[11] En el Bellevue Baptist Church correctamente se declara:
Los grupos pequeños son la espina dorsal de nuestra iglesia porque allí es donde cada miembro tiene el potencial de desarrollarse en un cristiano maduro. En el grupo pequeño las personas se encuentran con un ambiente más íntimo donde pueden compartir más cómodamente con los otros miembros del grupo y de esta manera se hacen relaciones de amistad más fuertes y duraderas. [12]
(4) Promover la familiaridad entre los creyentes
Promover la familiaridad entre los creyentes es otro de los objetivos de un GP. Como actualmente existen las famosas megas iglesias, reunirse en GPs es lo más recomendable para que exista una mejor familiaridad. Penosamente, hoy en día muchos de nuestros hermanos no se conocen entre sí, fomentando la desunión y una actitud pasiva en el cumplimiento de la misión.
Por medio de los GPs, cada feligrés tendrá más cariño y aprecio hacia sus hermanos. Conocerán sus debilidades y fortalezas. Se ayudarán a suplir sus necesidades. Tendrán momentos de recreación y reflexión. Se conocerán mejor los unos a los otros (por ejemplo: los nombres, la dirección, los hijos [as], el trabajo, etc.). Como el número de asistentes a un GP es menor que al de un templo, unir lazos fraternales es más fácil y provee mejores resultados. Para Wagne Mesquita, “Las actividades de naturaleza social y conmemorativas proporcionan lazos de amor fraternal que mantienen el grupo unido y amoroso”.[13] El mismo versículo 46 capítulo 2 de Hechos revela el resultado principal: “comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (la cursiva es para énfasis).
Estoy seguro que las personas que conocían mejor al Señor Jesucristo, durante su ministerio terrenal, fueron sus apóstoles, especialmente: Santiago, Juan y Pedro. ¿Por qué? Por la familiaridad espiritual que mantenían.
(5) Suplir las necesidades personales
Otro de los objetivos de los GPs es suplir las necesidades tanto físicas como psicológicas de cada creyente. En la iglesia primitiva, la interdependencia cumplía un papel preponderante.[14] Ellos estaban “juntos” y tenían “todas las cosas en común”. Vendían sus bienes y los “compartían con todos”, según “la necesidad de cada uno”. En los GPs nadie velaba por sí mismo, el propósito era promover y practicar el servicio a los demás. El concepto de hermanosse aplicaba muy bien en cada casa, a tal punto, que se formaba un nuevo hogar.
Es importante reconocer que en la iglesia todos tienen necesidades. Por ejemplo, algunos necesitan de nuestras oraciones, otros de algún apoyo económico, algunos de ayuda emocional, etc. Sobre todo, y esta es la más urgente necesidad, muchos necesitan de Cristo. Aunque parezca mentira, muchos de nuestros hermanos no se están relacionando con Dios todos los días. Por esta razón, el GP está para sostenerse espiritualmente. Para ello, es relevante la confianza. Cuando existe familiaridad en un grupo, habrá más confianza en sus integrantes en expresar sus necesidades.
Es importante comprender que un GP no es simplemente un conjunto de personas, sino que es una familia. En este contexto, son significativas la humildad y la sencillez de corazón (v. 46). Solamente el amor sincero de una persona, sin egoísmo, puede ponerse en el lugar de otros y ayudar.
Son necesarios
Muchos estudios, como el de Peter Wagner, han demostrado que los GPs son aliados poderosos para plantar nuevas iglesias.[15] Sin ellos, el crecimiento cuantitativo sería únicamente biológico. La formación de GPs es relevante para la conservación y el evangelismo de la iglesia.
Por estas razones, Elena de White escribió:
La formación de pequeños grupos como base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por Uno que no puede errar. Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay solamente dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros. [16]
Predicad menos y educad más, dirigiendo estudios bíblicos y orando con las familias y los grupos pequeños. [17]
La presentación de Cristo en la familia, en el hogar o en pequeñas reuniones en casas particulares gana a menudo más almas para Jesús que los sermones predicados al aire libre, a la muchedumbre agitada, o aun en salones o capillas. [18]
Por
Pr. Oscar Mendoza Orbegozo
Asociación Peruana Central Sur
[1]Elena White entendía que la creación de GPs es de idea divina y, como tal, ha de acertar y dar resultados (Servicio cristiano [Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995], 92).
[2]Un breve estudio sobre el pensamiento de Elena de White sobre los GPs está en Daniel Rode, “Un testimonio inspirado”, Revista del anciano, octubre-diciembre, 2009, 25-6; Daniel Oscar Plenc, “Los grupos pequeños”, Revista adventista, junio, 2003, 18. Según Plenc, Elena de White percibía que los GPs están, básicamente, para: el servicio misionero, el estudio de la Biblia y la oración, y estrechar lazos de unidad y amor.
[3]Para un desarrollo histórico de los GPs, véase Emilio Abdala, “La historia de los grupos pequeños”, Ministerio adventista, marzo-abril, 2009, 30-3; Rode, “Un testimonio inspirado”, 25-6.
[4]Según Jolivê Chaves, la preocupación del Señor Jesús no era las multitudes, sino las personas (los apóstoles) a quienes las multitudes seguirán después de su partida. Por esta razón, él dedicó mucho tiempo a su grupo pequeño. Según Chaves, “Sus integrantes seguirán su método de conquistar a otros para Dios” (“Grupo pequeño, prototipo”, Revista del anciano, octubre-diciembre, 2009, 22).
[5]La asistencia al templo en Jerusalén, aun en los inicios de iglesia apostólica, era diaria.
[6]La asistencia a las sinagogas era, por lo general, cada sábado. Sin embargo, se podía acudir en momentos especiales durante la semana.
[7]Asociación General de la Iglesia Adventista del 7º día, Manual de la iglesia, trad. Roberto Gullón (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2010), 38.
[8]Jolivê Chaves, “Pequenos Grupos, Tempos Favoráveis!”, en Pequenos Grupos: Teoria e prática(Brasilia: Casa Publicadora Brasileira, 2007), 33. En adelante GTP.
[9]Francisco Quinteros, La iglesia en tu casa (Lima: Producciones José Wolff, 1988, 24).
[10]Daniel Rode cree que una de las razones principales para que una iglesia crezca, a parte de las nueve que él propone, es la funcionalidad y fortalecimiento de las células/grupos pequeños (“¿Por qué algunas iglesias crecen y otras no?”, Diálogo 13, no. 1 [2001]: 12-4). Rubén Montero concluye en lo mismo (“Una iglesia que crece”, Ministerio adventista, marzo-abril, 2004, 22-3).
[11]Arilton de Oliveira, “Pequeno Grupo não é Programa da Igreja; é o Estilo de Vida Ideal do Cristão Moderno”, GTP, 68. Desde esta perspectiva, los GPs también tienen como finalidad el cumplimiento de la misión; para ello, la preparación era preponderante.
[12]Bellevue Baptist Church, “Grupos pequeños”, Tu familia cristiana, http://www.iglesia bellavista.org/ grupos_peque_os (consultado: 20 de diciembre, 2009).
[13]Wagne Mesquita, “Elementos Imutáveis e Flexíveis para um PG Saudável”, GTP, 85.
[14]Raoul Dederen, “La doctrina de la iglesia”, en Teología: fundamentos bíblicos de nuestra fe, ed. Raoul Dederen (Miami, FL: Asociación Publicadora Interamericana, 2007), 5:214-5.
[15]Peter Wagner, Estratégias para o Crescimento da Igreja (São Paulo: Editora Sepal, 1991), 182; citado en, Chaves, “Pequenos Grupos, Tempos Favoráveis!”, GTP, 31-2.
[16]Elena de White, Testimonies for the Church (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing, 1948), 7:21-2.
[17]Elena de White, Obreros evangélicos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995), 201.
[18]Ibíd.
domingo, 14 de abril de 2013
¿Grupos Pequeños o Pequeñas compañías?
por
Un estudio interesante de las palabras en inglés de Elena G. de White: "small companies" del Servicio Cristiano página 72 en inglés. Esta presentación fue realizada por el Pr. Benjamín Rojas Yauri un conocedor teórico y práctico del tema, a decir, los grupos pequeños.
Que lo disfruten.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009
GRUPOS PEQUEÑOS: EN LA IASD
Los grupos pequeños fueron ordenados por Dios para desempeñar un papel importante en todas las épocas. La iglesia remanente comenzó con grupos pequeños.
El mundo tenía libertad religiosa (durante el siglo XIX). Después de la reforma en Europa por el abanderado Martín Luthero, no pasaron muchos años para que la gente volviera a la Biblia, y se encontrara con verdades preciosas. No obstante, la Iglesia Católica Apostólica Romana seguía con su sangrienta “Santa Inquisición” con su base bíblica provista en Lucas 14:23 “fuérzalos a entrar” (sin duda, una total herejía) y mucha gente era torturada y humillada por tener una fe diferente a la católica (es más que evidente que seguía la obra terrible del cuerno pequeño o la primera bestia cf. Dn. 7:25; Ap. 13:5).
Pero las profecías debían cumplirse y, como la Biblia decía: el cuerno pequeño o la primera bestia sufriría “herida de muerte”, eso ocurrió exactamente el 10 de febrero de 1798, cuando Napoleón Bonaparte en su sed por conquistar y dominar el mundo quitó de su camino al “imperio” de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. El Papa Pío VI (nombre verdadero fue Juan Ángel Braschi) fue sacado de la basílica de San Pedro en Roma y desterrado por las fuerzas francesas dirigidas por el general Berthier. Sí que fue una dura humillación para este “cuerno diabólico”.
La profecía de las 2300 tarde y mañanas (o años proféticamente hablando) había culminado en esa fecha (1798 cf. Dn. 8:14 y Dn.7: 25) y después de las tres señales astronómicas cumplidas de Apocalipsis 6: 12,13, parecía que lo último que faltaba era el “evento glorioso de la segunda venida de Jesús” (ver Ap. 6: 14-17 y todo el capítulo 7, además al leer Dn. 8:14). Todo parecía indicar que la venida de Jesús estaba más cerca de lo que se imaginaban.
Es así que en el año 1831, un agricultor, hombre autodidacta llamado Guillermo Miller, es usado poderosamente por Dios, para dar inicio a un pueblo especialmente llamado por Dios para cumplir una misión (Ap. 10:11) y predicar un mensaje triple angélico (Ap. 14: 6-11), este pueblo es un pueblo que nace en cumplimiento de la profecía bíblica cuyas características son claras: “¡…Guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús¡” (Ap. 14:12; 12:17 cf. Is. 8:20).
¿Cómo tuvo su inicio lo que hoy conocemos como Iglesia Adventista del Séptimo Día?
Cada vez que leo la historia de nuestra iglesia, no dejo sino de sorprenderme una y otra vez. Y es que, la historia de la iglesia es tan preciosa.
Tenía tanta razón la Mensajera de Dios cuando escribió: “No tenemos nada que temer en lo futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada”.[1] Estoy convencido de ello hoy. Para poder avanzar es necesario ver nuestros orígenes.
Algunos creen que la iglesia adventista inició como lo que hoy es. Con una estructura, una teología y misión ya establecida. Como si antes de su fundación algunos personajes se sentaron y planificaron cómo debería ser la iglesia adventista, no obstante tal idea es ajena, muy ajena a la historia del origen del pueblo remanente de Dios.
Es así que, sin temor a equivocarnos, los que hemos leído y comprobado bíblicamente el origen de la Iglesia Adventista del Séptimo Día podemos decir que no fueron hombres (o una mujer como algunos creen que fue Elena G. de White) o simples débiles los originadotes del pueblo de Dios, sino que por el contrario, fue Dios, el Creador de todas las cosas (Jn. 1:1-3), también el creador de Su pueblo (Ap. 14:12 cf. 12:17 y 10:11), a decir: La Iglesia Adventista del Séptimo Día. Él se su guía y es quien la dirige de acuerdo a sus designios (Ef. 1:11).[2]
Después del “chasco” el 22 de octubre de 1844 (en cumplimiento con la profecía de Apocalipsis 10) “Miles de los que participaron de la amarga experiencia de 1844, desalentados volvieron a sus iglesias de origen.
¡Un Grupo Pequeño…! ¡Sí…!
Si duda la experiencia del movimiento adventista o millerita, fue muy triste y amarga, sin embargo, un grupo de piadosos investigadores de la Biblia encontró en la Inspiración, palabras de estímulo y perseverancia en la fe adventista”,[3] la fe que les costó en muchos casos a ser excomulgados de sus iglesias de origen (tal es el caso de la familia de Elena G. de White de la iglesia Metodista).
Definitivamente los planes de Dios eran diferentes, la agenda divina tenía otros puntos por cumplir, y de aquella cruda experiencia debía nacer un pueblo, una iglesia que lleve el estandarte de la Palabra de Dios, el fundamento de la Biblia (1 Ti. 3: 15 cf. Jn.17:17).[4]
Y así fue, aquél minúsculo grupo pequeño, avergonzado y humilde se fortaleció y cobró valor para que después, el nombre de Jesús se levanten y “con el tiempo llegaron a ser el mayor de los grupos adventistas”.[5] La razón de su crecimiento y fortalecimiento como la que hoy vemos fue un periodo intenso del estudio de la Biblia.
Así, “Pequeños grupos de estudio de la Biblia se establecieron muy pronto después del chasco de octubre de 1844”.[6]
Resultados del Grupos Pequeño
Sin duda no todo lo que hoy es grande empezó así, hubo algún tiempo en que fue pequeño. La Iglesia Adventista del Séptimo Día no es la excepción. Hoy no es más un Grupo Pequeño, el pequeño grupo millerita o movimiento adventista, hoy es la Corporación Adventista del Séptimo Día, que goza no con un Grupo Pequeño, sino con miles y miles de ellos.
En la actualidad goza de cuatro niveles organizacionales[7]:
1. Iglesia local (conformada por varios Grupos Pequeños).
2. Asociación o Misión/Campo local (Conformado por iglesias locales).
3. Unión asociación o Unión misión (conformada por asociaciones o misiones).
4. La Asociación General (conformada por todas las Uniones del mundo).
La membresía mundial aproximada a la fecha es de 17 000 000 y eso es más que sorprendente. Así también una gran cantidad de instituciones tales como, hospitales, universidades, colegios, escuelas, casas publicadoras, estaciones radiales y televisivas, seminarios teológicos y otros.
¿Y cómo surgió todo ello? ¡Sí! ¡De un Grupo Pequeño! Indudablemente todo fue dirigido directamente de parte de Dios. Y es que ese es su plan, y con ese plan no hay pierde.
Maravillosas lecciones:
Si Guillermo Miller, o la misma Elena G. de White, resucitarían y vieran la realidad de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, lo que harían con urgencia sería llevar un estudio profundo de las doctrinas y de historia, eso es más que probable, por el crecimiento sorprendente.
Dios guía a su pueblo de la mejor manera, porque es parte de su plan. Es por ello que el pueblo de Dios no es casualidad o mero “capricho” de un grupo de hombres, sino que muy por el contrario es el plan de Dios.
Si Dios utilizó un Grupo Pequeño para levantar una iglesia profética, ¿no hará maravillas en tu Grupo Pequeño para la culminación de la predicación del evangelio en tu y mi generación?
Finalmente, Dios puedo sin problemas conformar su pueblo de una gran multitud, de una iglesia tradicional de aquellos tiempos, pero no lo hizo ¿por qué? De seguro fue porque como el antaño, en su primer advenimiento no encontró hombres humildes y dispuestos a dejarse guiar, por ello llamó a hombres simples, pero de gran corazón, llenos de sinceridad y entregados a Su voluntad.Entonces, fue por un Grupo Pequeño que Dios hizo realidad su pueblo para el fin del tiempo. Y tú eres parte de ese pueblo, ¿qué deberías h
[1]Elena G. de White, Joyas de los testimonios (Buenos Aires: ACES, 1987), 3:443.
[2]Ty Gibson, Si hay apostasía en la iglesia, ¿Debemos abandonar el barco? (Bogotá: APIA, 1998), 11.
[3]Enoch de Oliveira, La mano de Dios al timón (Buenos Aires: ACES, 1998), 34.
[4]Brian Jones, La iglesia: novia regia de Jesús, 7.
[5]Richard W. Schwarz y Floy Greenleaf, Portadores de luz. Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Buenos Aires: ACES, 2002), 55.
[6]La formación del adventismo sabatista primitivo tuvo sus inicios en pequeños grupos. Alberto R. Timm, El santuario y el mensaje de los tres ángeles. Factores integradores en el desarrollo de las doctrinas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Ñaña, Perú: Editorial Imprenta Unión, 2004), 70.
[7]Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Manual de iglesia (Buenos Aires: ACES, 2005), 25.
El mundo tenía libertad religiosa (durante el siglo XIX). Después de la reforma en Europa por el abanderado Martín Luthero, no pasaron muchos años para que la gente volviera a la Biblia, y se encontrara con verdades preciosas. No obstante, la Iglesia Católica Apostólica Romana seguía con su sangrienta “Santa Inquisición” con su base bíblica provista en Lucas 14:23 “fuérzalos a entrar” (sin duda, una total herejía) y mucha gente era torturada y humillada por tener una fe diferente a la católica (es más que evidente que seguía la obra terrible del cuerno pequeño o la primera bestia cf. Dn. 7:25; Ap. 13:5).
Pero las profecías debían cumplirse y, como la Biblia decía: el cuerno pequeño o la primera bestia sufriría “herida de muerte”, eso ocurrió exactamente el 10 de febrero de 1798, cuando Napoleón Bonaparte en su sed por conquistar y dominar el mundo quitó de su camino al “imperio” de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. El Papa Pío VI (nombre verdadero fue Juan Ángel Braschi) fue sacado de la basílica de San Pedro en Roma y desterrado por las fuerzas francesas dirigidas por el general Berthier. Sí que fue una dura humillación para este “cuerno diabólico”.
La profecía de las 2300 tarde y mañanas (o años proféticamente hablando) había culminado en esa fecha (1798 cf. Dn. 8:14 y Dn.7: 25) y después de las tres señales astronómicas cumplidas de Apocalipsis 6: 12,13, parecía que lo último que faltaba era el “evento glorioso de la segunda venida de Jesús” (ver Ap. 6: 14-17 y todo el capítulo 7, además al leer Dn. 8:14). Todo parecía indicar que la venida de Jesús estaba más cerca de lo que se imaginaban.
Es así que en el año 1831, un agricultor, hombre autodidacta llamado Guillermo Miller, es usado poderosamente por Dios, para dar inicio a un pueblo especialmente llamado por Dios para cumplir una misión (Ap. 10:11) y predicar un mensaje triple angélico (Ap. 14: 6-11), este pueblo es un pueblo que nace en cumplimiento de la profecía bíblica cuyas características son claras: “¡…Guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús¡” (Ap. 14:12; 12:17 cf. Is. 8:20).
¿Cómo tuvo su inicio lo que hoy conocemos como Iglesia Adventista del Séptimo Día?
Cada vez que leo la historia de nuestra iglesia, no dejo sino de sorprenderme una y otra vez. Y es que, la historia de la iglesia es tan preciosa.
Tenía tanta razón la Mensajera de Dios cuando escribió: “No tenemos nada que temer en lo futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada”.[1] Estoy convencido de ello hoy. Para poder avanzar es necesario ver nuestros orígenes.
Algunos creen que la iglesia adventista inició como lo que hoy es. Con una estructura, una teología y misión ya establecida. Como si antes de su fundación algunos personajes se sentaron y planificaron cómo debería ser la iglesia adventista, no obstante tal idea es ajena, muy ajena a la historia del origen del pueblo remanente de Dios.
Es así que, sin temor a equivocarnos, los que hemos leído y comprobado bíblicamente el origen de la Iglesia Adventista del Séptimo Día podemos decir que no fueron hombres (o una mujer como algunos creen que fue Elena G. de White) o simples débiles los originadotes del pueblo de Dios, sino que por el contrario, fue Dios, el Creador de todas las cosas (Jn. 1:1-3), también el creador de Su pueblo (Ap. 14:12 cf. 12:17 y 10:11), a decir: La Iglesia Adventista del Séptimo Día. Él se su guía y es quien la dirige de acuerdo a sus designios (Ef. 1:11).[2]
Después del “chasco” el 22 de octubre de 1844 (en cumplimiento con la profecía de Apocalipsis 10) “Miles de los que participaron de la amarga experiencia de 1844, desalentados volvieron a sus iglesias de origen.
¡Un Grupo Pequeño…! ¡Sí…!
Si duda la experiencia del movimiento adventista o millerita, fue muy triste y amarga, sin embargo, un grupo de piadosos investigadores de la Biblia encontró en la Inspiración, palabras de estímulo y perseverancia en la fe adventista”,[3] la fe que les costó en muchos casos a ser excomulgados de sus iglesias de origen (tal es el caso de la familia de Elena G. de White de la iglesia Metodista).
Definitivamente los planes de Dios eran diferentes, la agenda divina tenía otros puntos por cumplir, y de aquella cruda experiencia debía nacer un pueblo, una iglesia que lleve el estandarte de la Palabra de Dios, el fundamento de la Biblia (1 Ti. 3: 15 cf. Jn.17:17).[4]
Y así fue, aquél minúsculo grupo pequeño, avergonzado y humilde se fortaleció y cobró valor para que después, el nombre de Jesús se levanten y “con el tiempo llegaron a ser el mayor de los grupos adventistas”.[5] La razón de su crecimiento y fortalecimiento como la que hoy vemos fue un periodo intenso del estudio de la Biblia.
Así, “Pequeños grupos de estudio de la Biblia se establecieron muy pronto después del chasco de octubre de 1844”.[6]
Resultados del Grupos Pequeño
Sin duda no todo lo que hoy es grande empezó así, hubo algún tiempo en que fue pequeño. La Iglesia Adventista del Séptimo Día no es la excepción. Hoy no es más un Grupo Pequeño, el pequeño grupo millerita o movimiento adventista, hoy es la Corporación Adventista del Séptimo Día, que goza no con un Grupo Pequeño, sino con miles y miles de ellos.
En la actualidad goza de cuatro niveles organizacionales[7]:
1. Iglesia local (conformada por varios Grupos Pequeños).
2. Asociación o Misión/Campo local (Conformado por iglesias locales).
3. Unión asociación o Unión misión (conformada por asociaciones o misiones).
4. La Asociación General (conformada por todas las Uniones del mundo).
La membresía mundial aproximada a la fecha es de 17 000 000 y eso es más que sorprendente. Así también una gran cantidad de instituciones tales como, hospitales, universidades, colegios, escuelas, casas publicadoras, estaciones radiales y televisivas, seminarios teológicos y otros.
¿Y cómo surgió todo ello? ¡Sí! ¡De un Grupo Pequeño! Indudablemente todo fue dirigido directamente de parte de Dios. Y es que ese es su plan, y con ese plan no hay pierde.
Maravillosas lecciones:
Si Guillermo Miller, o la misma Elena G. de White, resucitarían y vieran la realidad de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, lo que harían con urgencia sería llevar un estudio profundo de las doctrinas y de historia, eso es más que probable, por el crecimiento sorprendente.
Dios guía a su pueblo de la mejor manera, porque es parte de su plan. Es por ello que el pueblo de Dios no es casualidad o mero “capricho” de un grupo de hombres, sino que muy por el contrario es el plan de Dios.
Si Dios utilizó un Grupo Pequeño para levantar una iglesia profética, ¿no hará maravillas en tu Grupo Pequeño para la culminación de la predicación del evangelio en tu y mi generación?
Finalmente, Dios puedo sin problemas conformar su pueblo de una gran multitud, de una iglesia tradicional de aquellos tiempos, pero no lo hizo ¿por qué? De seguro fue porque como el antaño, en su primer advenimiento no encontró hombres humildes y dispuestos a dejarse guiar, por ello llamó a hombres simples, pero de gran corazón, llenos de sinceridad y entregados a Su voluntad.Entonces, fue por un Grupo Pequeño que Dios hizo realidad su pueblo para el fin del tiempo. Y tú eres parte de ese pueblo, ¿qué deberías h
[1]Elena G. de White, Joyas de los testimonios (Buenos Aires: ACES, 1987), 3:443.
[2]Ty Gibson, Si hay apostasía en la iglesia, ¿Debemos abandonar el barco? (Bogotá: APIA, 1998), 11.
[3]Enoch de Oliveira, La mano de Dios al timón (Buenos Aires: ACES, 1998), 34.
[4]Brian Jones, La iglesia: novia regia de Jesús, 7.
[5]Richard W. Schwarz y Floy Greenleaf, Portadores de luz. Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Buenos Aires: ACES, 2002), 55.
[6]La formación del adventismo sabatista primitivo tuvo sus inicios en pequeños grupos. Alberto R. Timm, El santuario y el mensaje de los tres ángeles. Factores integradores en el desarrollo de las doctrinas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Ñaña, Perú: Editorial Imprenta Unión, 2004), 70.
[7]Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Manual de iglesia (Buenos Aires: ACES, 2005), 25.
GRUPOS PEQUEÑOS: EN EL NUEVO TESTAMENTO
En el capítulo anterior bíblicamente vimos cómo Dios hizo de los Grupos Pequeños parte de su plan de formar su pueblo. El pueblo que le adore solo a Él (Dt. 6:4,5, 13-17; Ex. 20: 1-11; Mt. 4:10; Lc. 4:8; Ap. 14:7). No obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, “el plan de salvación” (Gn. 3:21, Jn. 1:29 y Ap. 13:8).
Por ello Cristo vino a “salvar y buscar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). En consecuencia, la humanidad tiene una razón de ser creados: Adorar a Dios y una misión como pertenecientes a su pueblo: Predicar el evangelio. Allí está la razón y misión, en perfecta armonía.
Por lo tanto, en el Antiguo Testamento los Grupos Pequeños conformaban el pueblo de Dios para ser luz ante las otras naciones, de tal manera que ellas sean atraídas a ser parte de ese pueblo (misión centrípeta), y de esa manera adoren a Dios y alcancen la salvación.
En el Nuevo Testamento, la misión mostrada por Cristo es interesante, la misión es de salir y ser enviados (misión centífuga). Es decir el Grupo Pequeño debía salir, y buscar: Predicar el evangelio de salvación.
Un ministerio integral
La Biblia muestra que el ministerio de Cristo era integral. Jesús “recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mt. 9:35).
1. Enseñaba “didáskon”: Aspecto intelectual
2. Proclamando “kerússo”: Aspecto espiritual
3. Sanando “terapeúon”: Aspecto físico
Este es el triple mensaje de Cristo. Que aprendan, que sean saciados espiritualmente y sanados. Este es el completo evangelio. No es un evangelio barato que se limita solo a “palabrerías” sino que va más allá, va a hechos y acciones.
En consecuencia, si Cristo es nuestro ejemplo. Debemos hacer lo que Cristo hizo para cumplir su ministerio, y sí que tuvo éxito. Como pastores de Grupos Pequeños debemos seguir sus enseñanzas.
Realidad de la iglesia en los tiempos de Jesús
Las Escrituras señalan: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36).
Jesús inició su gira evangelística con gran pasión. Se había preparado toda una vida para este evento. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas (eran 70 pueblos y aldeas) predicando el evangelio de salvación. Este era el tercer viaje misionero de Jesús por Galilea.[1]
Mateo destaca detalles interesantes, empezando por el impacto que causó en la persona de Cristo y la condición de las multitudes:
- El impacto de Cristo al ver a las multitudes: Compasión.
- La condición de las multitudes: Desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor.
No hay situación más triste que una iglesia sin orientación. El pueblo judío era una nación culta, inteligente y muy apasionada con lo que creía, sin embargo, estaba mal enfocada, mal dirigida.
En los tiempos de Cristo, definitivamente era el pueblo judío. Una nación que vivía de los recuerdos, del pasado, las grandes maravillas que Dios había hecho al salir de Egipto, en tiempo de sus tres primeros reyes, pero de igual modo, de sus desgracias a raíz de sus malas decisiones. Venía atravesando serios problemas.
El problema de la iglesia
Iglesia desamparada. La palabra “desamparada” (del griego eskulménoi), indica también: “angustiadas”, “fatigadas”, “acosadas”, “cansadas”.
El lenguaje que Jesús usa para describir la condición de la iglesia de aquellos tiempos, está relacionado con el trabajo pastoral. Un pastor y sus ovejas. Y Mateo cuando utiliza la palabra desamparada o acosada presenta una realidad triste. Tantos líderes, escuelas de líderes, y grandes maestros de la ley. Y ¿el pueblo no tenía pastor? ¿A alguien que los ampare, cuide, y las defienda?
Los que alguna vez han visto el trabajo de un pastor de ovejas, entenderán que las ovejas son animales dependientes. Ellos constantemente se distraen y suelen salirse de los pastos permitidos para ir tras otros. Si el pastor no está atento la oveja puede perderse. Es más frecuentemente las ovejas corren el peligro de ser robadas y hasta devoradas por alguna fiera.
¿Te imaginas la iglesia de ese tiempo? ¿Desamparada, cansada, agobiada? Jesús encuentra que es un gran problema.
Iglesia dispersa. La palabra “dispersa” (del griego errimménoi) indica literalmente: “echado abajo”, “estar en el suelo”, “arrojado”, “estar abandonado”, etc. Ovejas dispersas, podríamos también verlas como desorganizadas, sin un orden. Es decir que estas ovejas, están “por los suelos”, “abandonadas” y sin “organizar”.
Las ovejas suelen con facilidad salirse de la manada y por cualquier señal de peligro correr de tal manera que sencillamente se desorganizan.
El texto termina diciendo: “como ovejas que no tienen pastor”. Parece una declaración fuera de lugar siendo que las sinagogas judías tenían líderes inteligentes y muy dotados.[2] La imagen del pastor era muy familiar para los israelitas, y su aplicación figurada también. Yahvéh era el pastor de su pueblo (Gn. 49:24; 48:15; Sal. 23:1; 80:1).[3]
Jesús mismo se autodenominó como el “buen pastor” (Jn.10:11). Y dijo que un “el buen pastor da su vida a favor de sus ovejas”. Triste cuadro pero real.
“Los encargados de la grey del tiempo de Jesús no eran más que asalariados (Juan 10: 12-13), y cuando vino el Buen Pastor encontró que sus ovejas estaban abatidas y dispersas”[4] (cf. Núm. 27: 17; 1 Rey. 22: 17; Eze. 34: 5).
La iglesia que vio Jesús a parte de estar “desamparada” (sin cuidado del pastor) está “dispersa” (desorganizada). Marco A. Huaco, al respecto dice: “sin duda estos males de la iglesia de los días de Jesús, son también los grandes problemas de la iglesia hoy.”[5]
Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Jesús
La Biblia dice que Jesús vio la gran necesidad, y dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogar al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:37,38). La cosecha era símbolo del “día del juicio”, sin embargo en esta ocasión se refiere a su ministerio en la tierra.[6]
Era más que evidente la necesidad de obreros, líderes, pastores para una iglesia tal: sin cuidado de pastor y desorganizada. Este llamado es similar al de Lucas 10:2 y Marcos 2:10. Una iglesia con una misión, pero tal parece que ella lo desconoce y más aún impotente.
“Cuando son pocos los obreros para segar una abundante cosecha, es inevitable que se pierda buen grano en gran cantidad. Hasta ese momento sólo un grupo de cosechadores evangélicos había estado en el campo juntando el grano para el reino de los cielos. Ahora resultaba evidente que si no se hacían planes más amplios, la mayor parte del grano, aun en la pequeña región de Galilea, nunca podría ser juntado.”[7]
Ante esta necesidad, ¿podría escucharse a alguien diciendo “Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8)? Y Él sabe quién puede enviar esos pastores, esos líderes: Dios, para “que envíe obreros…” (Mt.9:38).
La iglesia tenía, un problema, eso es notable, no obstante Jesús, el mayor ejemplo no se quedó de brazos cruzados sino que procedió a darle una solución.
¡Un Grupo Pequeño! Sí
El capítulo 10 inicia datando el llamado que Jesús hizo a doce hombres, que constituían sus discípulos. Este evento es registrado también por el evangelista Marcos, en su capítulo 3 verso 13.
La Biblia dice: “llamó a los que quiso”[8], pero antes fue a orar toda una noche (Lc. 6:12).
A continuación, el nombre del primer Grupo Pequeño con el mejor líder de todos los tiempos. El autor de los Grupos Pequeños, Jesús:
1. Pedro
2. Santiago
3. Juan
4. Andrés
5. Felipe
6. Bartolomé
7. Mateo
8. Tomás
9. Santiago, hijo de Alfeo
10. Tadeo
11. Simón, el cananita
12. Judas Iscariote
Así fue como Jesús procedió a darle solución al problema real de la iglesia de su tiempo: Un Grupo Pequeño.
Es maravilloso saber que Él mismo, Jesús mismo fue su líder, su pastor de Grupo Pequeño. Y su Grupo Pequeño se llamó: “Apóstoles” (del griego apostolos) que quiere decir enviado. Y en realidad cada discípulo de Jesús fue llamado para ser justamente eso: Un enviado a predicar.
¡En cortas y breves palabras…!
- La IGLESIA desorganizada y descuidada = PROBLEMA (Mt. 9:36).
- Solución al PROBLEMA = Un Grupo Pequeño (Mt. 10:1-3).
- Resultados de Un Grupo Pequeño = Mundo Evangelizado (Rom. 1:8)
- Y Un Mundo Evangelizado = Segunda Venida De Jesús.
La razón del Grupo Pequeño de Jesús
Marcos 3:13-19, destaca un poderoso mensaje, que bien podría ser la razón del porqué Jesús constituyó un Grupo Pequeño. Después que Jesús hubo orado pidiendo la dirección divina para establecer (organizar) a su Grupo Pequeño Jesús el motivo de dicha organización, el texto dice: “para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar”:
1. Para que estuviesen con Él(ADORACIÓN)
2. Para enviarlos a predicar de Él (MISIÓN)
En el capítulo de tres de este escrito vimos que la razón por el cuál Dios creó a la humanidad era para adorarlo, esa era su razón, y para cumplir ese propósito ideó un Grupo Pequeño en el Edén (con Adán y Eva), no obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, el plan de salvación. Así, ese Grupo Pequeño tenía también una misión: Predicar el Evangelio.
Según el texto leído en Marcos 3:14, claramente observamos esos dos objetivos bien marcados: ADORACIÓN (que es la razón de la humanidad) y la EVANGELIZACIÓN (que es la misión de cada perteneciente al pueblo de Dios).
Es decir entonces que Jesús estableció, fundó su Grupo Pequeño para que cumplan esas dos características: Adorar a Dios y predicar Su evangelio. Simple como parece, pero allí radica justamente la teología bíblica de los Grupos Pequeños.
Maravillosas lecciones:
Jesús es el mayor ejemplo y fundador al hablar de los Grupos Pequeños.
Una iglesia sin cuidado y organización (porque no hay un pastor) constituye un problema.
La solución para el problema dado por el mismo Jesús fue organizar un Grupo Pequeño.
Jesús escogió y llamó a sus discípulos, con excepción de Judas. Los capacitó en el verdadero liderazgo cristiano.
Los resultados de una organización en Grupos Pequeños: Un mundo evangelizado (Rom. 1:8).
La iglesia Adventista del Séptimo Día sigue y debe seguir el plan divino de los Grupos Pequeños.
El motivo de los Grupos Pequeños, según la Biblia: Adoración (razón) y Evangelización (misión).
¿No decimos un amén bien fuerte…?
Los Grupos Pequeños en tiempos de los apóstoles
Como seguidores fieles de Cristo, los apóstoles iniciaron su carrera evangelística en Grupos Pequeños, siguiendo la voz del cielo (Hch. 1:8). Lógicamente la misma situación obligaba, ya que por culpa de un “loco” llamado Nerón (que incendió Roma en el año 64d.C)[9] el ambiente para los judíos se agudizó, no podían libremente hacer cultos públicos, pues aunque eran cristianos y no judíos, se los vinculaba fuertemente. Es así que los discípulos en su obra por la diáspora (pueblos extranjeros con población judía) iniciaron sus iglesias en Grupos Pequeños, en casas.
Al respecto la Biblia menciona: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch. 2:46, 47).
La iglesia primitiva experimentó el poder de los grupos pequeños. Ese asunto es claro al leer: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hch. 5:42).
Es interesante notar algunas lecciones:
1. Perseveraban unánimes en el templo y en las casas.
2. Sus reuniones de culto se caracterizaban por ser de alabanza a Dios y con mucha alegría, pero con sencillez de corazón.
3. Y crecían en cantidad y en calidad.
Pedro, conoció de algunos beneficios de los Grupos Pequeños: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos donde muchos estaban reunidos orando” (Hch. 12:12).
Aquí encontramos a los hermanos reunidos como una familia, orando por el apóstol Pedro. Las primeras congregaciones cristianas, se reunían en casas particulares. La reunión en grupos pequeños, los unían más emocional, espiritual y físicamente.
La organización era en casas básicamente: “Saludad también a la iglesia de su casa” (Ro. 16:5); “A la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de militancia, y a la iglesia que esta en tu casa” (Flm. 3); “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa” (Col. 4:15).
Sin duda alguna, la iglesia después de Cristo experimentó un crecimiento extraordinario, y ello se debió a su organización en casas, en Grupos Pequeños, claro está sí que, en gran parte se debía a la misma situación crítica que les tocó vivir a los primeros cristianos, pues como ya se mencionó la persecución era fuerte. No obstante, los grupos pequeños organizados en casas fueron la solución para que la verdad (Jn. 17:17) triunfe y el mundo sea evangelizado (Ro. 1:8).
Maravillosas lecciones:
Es de mucha importancia destacar que, se observa al menos dos razones básicas del porqué los discípulos cumplieron su misión en Grupos Pequeños, obviamente (no necesitaría mencionar) porque siguieron el ejemplo de su Maestro. Pero hay dos razones más. Y con esto debemos surrealistas a la luz de la Biblia y la historia.
1. La primera es porque no habían templos suficientes para que los nuevos cristianos se reúnan.
2. Y la más principal, porque estaban en persecución. Los cristianos eran perseguidos, lo que naturalmente les obligaba a reunirse en casas, lugares que no sean sospechosos, donde con gran facilidad los hubieren hallado.
3. Así, en definitiva, los Grupos Pequeños no eran una opción, eran una necesidad, y es que claro que lo era, pues en los planes de Dios para su pueblo fue más que evidente a través de la historia humana.
4. ¿Qué te parece? Los Grupos Pequeños son el plan de Dios, no lo olvides, ese plan no pude errar. ¿No hay un AMÉN…?
[1]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey (Buenos Aires: ACES, 2006), 95.
[2]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey, 95.
[3]Mario Veloso, Comentario del evangelio de Juan (Nampa, Idaho: Pacific Press Publishing Association, 1997), 269.
[4]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, Comentario bíblico Adventista del Séptimo Día. 7 vols. Traducido por Victor E. Ampuero Matta (Berrien Springs: Pacific Press Publishing Association, 1980), 5:362.
[5]Marco A. Huaco, Compartiendo esperanza (Lima: MEGAGRAF, 2008), 15,16. Véase también Marco A. Huaco, Misión y estrategia (Lima: MEGAGRAF, 2006), 76.
[6]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, 362.
[7]Ibid.
[8]Marcos 3: 16-19; Mateo 10: 1-3; Lucas 6:14-16.
[9]Heyssen J. Cordero, “YWHW vs. Mamoná: implicancias del gran conflicto”, Berit Olam 5, no.1-2 (2008): 51.
Por ello Cristo vino a “salvar y buscar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). En consecuencia, la humanidad tiene una razón de ser creados: Adorar a Dios y una misión como pertenecientes a su pueblo: Predicar el evangelio. Allí está la razón y misión, en perfecta armonía.
Por lo tanto, en el Antiguo Testamento los Grupos Pequeños conformaban el pueblo de Dios para ser luz ante las otras naciones, de tal manera que ellas sean atraídas a ser parte de ese pueblo (misión centrípeta), y de esa manera adoren a Dios y alcancen la salvación.
En el Nuevo Testamento, la misión mostrada por Cristo es interesante, la misión es de salir y ser enviados (misión centífuga). Es decir el Grupo Pequeño debía salir, y buscar: Predicar el evangelio de salvación.
Un ministerio integral
La Biblia muestra que el ministerio de Cristo era integral. Jesús “recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mt. 9:35).
1. Enseñaba “didáskon”: Aspecto intelectual
2. Proclamando “kerússo”: Aspecto espiritual
3. Sanando “terapeúon”: Aspecto físico
Este es el triple mensaje de Cristo. Que aprendan, que sean saciados espiritualmente y sanados. Este es el completo evangelio. No es un evangelio barato que se limita solo a “palabrerías” sino que va más allá, va a hechos y acciones.
En consecuencia, si Cristo es nuestro ejemplo. Debemos hacer lo que Cristo hizo para cumplir su ministerio, y sí que tuvo éxito. Como pastores de Grupos Pequeños debemos seguir sus enseñanzas.
Realidad de la iglesia en los tiempos de Jesús
Las Escrituras señalan: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36).
Jesús inició su gira evangelística con gran pasión. Se había preparado toda una vida para este evento. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas (eran 70 pueblos y aldeas) predicando el evangelio de salvación. Este era el tercer viaje misionero de Jesús por Galilea.[1]
Mateo destaca detalles interesantes, empezando por el impacto que causó en la persona de Cristo y la condición de las multitudes:
- El impacto de Cristo al ver a las multitudes: Compasión.
- La condición de las multitudes: Desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor.
No hay situación más triste que una iglesia sin orientación. El pueblo judío era una nación culta, inteligente y muy apasionada con lo que creía, sin embargo, estaba mal enfocada, mal dirigida.
En los tiempos de Cristo, definitivamente era el pueblo judío. Una nación que vivía de los recuerdos, del pasado, las grandes maravillas que Dios había hecho al salir de Egipto, en tiempo de sus tres primeros reyes, pero de igual modo, de sus desgracias a raíz de sus malas decisiones. Venía atravesando serios problemas.
El problema de la iglesia
Iglesia desamparada. La palabra “desamparada” (del griego eskulménoi), indica también: “angustiadas”, “fatigadas”, “acosadas”, “cansadas”.
El lenguaje que Jesús usa para describir la condición de la iglesia de aquellos tiempos, está relacionado con el trabajo pastoral. Un pastor y sus ovejas. Y Mateo cuando utiliza la palabra desamparada o acosada presenta una realidad triste. Tantos líderes, escuelas de líderes, y grandes maestros de la ley. Y ¿el pueblo no tenía pastor? ¿A alguien que los ampare, cuide, y las defienda?
Los que alguna vez han visto el trabajo de un pastor de ovejas, entenderán que las ovejas son animales dependientes. Ellos constantemente se distraen y suelen salirse de los pastos permitidos para ir tras otros. Si el pastor no está atento la oveja puede perderse. Es más frecuentemente las ovejas corren el peligro de ser robadas y hasta devoradas por alguna fiera.
¿Te imaginas la iglesia de ese tiempo? ¿Desamparada, cansada, agobiada? Jesús encuentra que es un gran problema.
Iglesia dispersa. La palabra “dispersa” (del griego errimménoi) indica literalmente: “echado abajo”, “estar en el suelo”, “arrojado”, “estar abandonado”, etc. Ovejas dispersas, podríamos también verlas como desorganizadas, sin un orden. Es decir que estas ovejas, están “por los suelos”, “abandonadas” y sin “organizar”.
Las ovejas suelen con facilidad salirse de la manada y por cualquier señal de peligro correr de tal manera que sencillamente se desorganizan.
El texto termina diciendo: “como ovejas que no tienen pastor”. Parece una declaración fuera de lugar siendo que las sinagogas judías tenían líderes inteligentes y muy dotados.[2] La imagen del pastor era muy familiar para los israelitas, y su aplicación figurada también. Yahvéh era el pastor de su pueblo (Gn. 49:24; 48:15; Sal. 23:1; 80:1).[3]
Jesús mismo se autodenominó como el “buen pastor” (Jn.10:11). Y dijo que un “el buen pastor da su vida a favor de sus ovejas”. Triste cuadro pero real.
“Los encargados de la grey del tiempo de Jesús no eran más que asalariados (Juan 10: 12-13), y cuando vino el Buen Pastor encontró que sus ovejas estaban abatidas y dispersas”[4] (cf. Núm. 27: 17; 1 Rey. 22: 17; Eze. 34: 5).
La iglesia que vio Jesús a parte de estar “desamparada” (sin cuidado del pastor) está “dispersa” (desorganizada). Marco A. Huaco, al respecto dice: “sin duda estos males de la iglesia de los días de Jesús, son también los grandes problemas de la iglesia hoy.”[5]
Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Jesús
La Biblia dice que Jesús vio la gran necesidad, y dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogar al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:37,38). La cosecha era símbolo del “día del juicio”, sin embargo en esta ocasión se refiere a su ministerio en la tierra.[6]
Era más que evidente la necesidad de obreros, líderes, pastores para una iglesia tal: sin cuidado de pastor y desorganizada. Este llamado es similar al de Lucas 10:2 y Marcos 2:10. Una iglesia con una misión, pero tal parece que ella lo desconoce y más aún impotente.
“Cuando son pocos los obreros para segar una abundante cosecha, es inevitable que se pierda buen grano en gran cantidad. Hasta ese momento sólo un grupo de cosechadores evangélicos había estado en el campo juntando el grano para el reino de los cielos. Ahora resultaba evidente que si no se hacían planes más amplios, la mayor parte del grano, aun en la pequeña región de Galilea, nunca podría ser juntado.”[7]
Ante esta necesidad, ¿podría escucharse a alguien diciendo “Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8)? Y Él sabe quién puede enviar esos pastores, esos líderes: Dios, para “que envíe obreros…” (Mt.9:38).
La iglesia tenía, un problema, eso es notable, no obstante Jesús, el mayor ejemplo no se quedó de brazos cruzados sino que procedió a darle una solución.
¡Un Grupo Pequeño! Sí
El capítulo 10 inicia datando el llamado que Jesús hizo a doce hombres, que constituían sus discípulos. Este evento es registrado también por el evangelista Marcos, en su capítulo 3 verso 13.
La Biblia dice: “llamó a los que quiso”[8], pero antes fue a orar toda una noche (Lc. 6:12).
A continuación, el nombre del primer Grupo Pequeño con el mejor líder de todos los tiempos. El autor de los Grupos Pequeños, Jesús:
1. Pedro
2. Santiago
3. Juan
4. Andrés
5. Felipe
6. Bartolomé
7. Mateo
8. Tomás
9. Santiago, hijo de Alfeo
10. Tadeo
11. Simón, el cananita
12. Judas Iscariote
Así fue como Jesús procedió a darle solución al problema real de la iglesia de su tiempo: Un Grupo Pequeño.
Es maravilloso saber que Él mismo, Jesús mismo fue su líder, su pastor de Grupo Pequeño. Y su Grupo Pequeño se llamó: “Apóstoles” (del griego apostolos) que quiere decir enviado. Y en realidad cada discípulo de Jesús fue llamado para ser justamente eso: Un enviado a predicar.
¡En cortas y breves palabras…!
- La IGLESIA desorganizada y descuidada = PROBLEMA (Mt. 9:36).
- Solución al PROBLEMA = Un Grupo Pequeño (Mt. 10:1-3).
- Resultados de Un Grupo Pequeño = Mundo Evangelizado (Rom. 1:8)
- Y Un Mundo Evangelizado = Segunda Venida De Jesús.
La razón del Grupo Pequeño de Jesús
Marcos 3:13-19, destaca un poderoso mensaje, que bien podría ser la razón del porqué Jesús constituyó un Grupo Pequeño. Después que Jesús hubo orado pidiendo la dirección divina para establecer (organizar) a su Grupo Pequeño Jesús el motivo de dicha organización, el texto dice: “para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar”:
1. Para que estuviesen con Él(ADORACIÓN)
2. Para enviarlos a predicar de Él (MISIÓN)
En el capítulo de tres de este escrito vimos que la razón por el cuál Dios creó a la humanidad era para adorarlo, esa era su razón, y para cumplir ese propósito ideó un Grupo Pequeño en el Edén (con Adán y Eva), no obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, el plan de salvación. Así, ese Grupo Pequeño tenía también una misión: Predicar el Evangelio.
Según el texto leído en Marcos 3:14, claramente observamos esos dos objetivos bien marcados: ADORACIÓN (que es la razón de la humanidad) y la EVANGELIZACIÓN (que es la misión de cada perteneciente al pueblo de Dios).
Es decir entonces que Jesús estableció, fundó su Grupo Pequeño para que cumplan esas dos características: Adorar a Dios y predicar Su evangelio. Simple como parece, pero allí radica justamente la teología bíblica de los Grupos Pequeños.
Maravillosas lecciones:
Jesús es el mayor ejemplo y fundador al hablar de los Grupos Pequeños.
Una iglesia sin cuidado y organización (porque no hay un pastor) constituye un problema.
La solución para el problema dado por el mismo Jesús fue organizar un Grupo Pequeño.
Jesús escogió y llamó a sus discípulos, con excepción de Judas. Los capacitó en el verdadero liderazgo cristiano.
Los resultados de una organización en Grupos Pequeños: Un mundo evangelizado (Rom. 1:8).
La iglesia Adventista del Séptimo Día sigue y debe seguir el plan divino de los Grupos Pequeños.
El motivo de los Grupos Pequeños, según la Biblia: Adoración (razón) y Evangelización (misión).
¿No decimos un amén bien fuerte…?
Los Grupos Pequeños en tiempos de los apóstoles
Como seguidores fieles de Cristo, los apóstoles iniciaron su carrera evangelística en Grupos Pequeños, siguiendo la voz del cielo (Hch. 1:8). Lógicamente la misma situación obligaba, ya que por culpa de un “loco” llamado Nerón (que incendió Roma en el año 64d.C)[9] el ambiente para los judíos se agudizó, no podían libremente hacer cultos públicos, pues aunque eran cristianos y no judíos, se los vinculaba fuertemente. Es así que los discípulos en su obra por la diáspora (pueblos extranjeros con población judía) iniciaron sus iglesias en Grupos Pequeños, en casas.
Al respecto la Biblia menciona: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch. 2:46, 47).
La iglesia primitiva experimentó el poder de los grupos pequeños. Ese asunto es claro al leer: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hch. 5:42).
Es interesante notar algunas lecciones:
1. Perseveraban unánimes en el templo y en las casas.
2. Sus reuniones de culto se caracterizaban por ser de alabanza a Dios y con mucha alegría, pero con sencillez de corazón.
3. Y crecían en cantidad y en calidad.
Pedro, conoció de algunos beneficios de los Grupos Pequeños: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos donde muchos estaban reunidos orando” (Hch. 12:12).
Aquí encontramos a los hermanos reunidos como una familia, orando por el apóstol Pedro. Las primeras congregaciones cristianas, se reunían en casas particulares. La reunión en grupos pequeños, los unían más emocional, espiritual y físicamente.
La organización era en casas básicamente: “Saludad también a la iglesia de su casa” (Ro. 16:5); “A la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de militancia, y a la iglesia que esta en tu casa” (Flm. 3); “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa” (Col. 4:15).
Sin duda alguna, la iglesia después de Cristo experimentó un crecimiento extraordinario, y ello se debió a su organización en casas, en Grupos Pequeños, claro está sí que, en gran parte se debía a la misma situación crítica que les tocó vivir a los primeros cristianos, pues como ya se mencionó la persecución era fuerte. No obstante, los grupos pequeños organizados en casas fueron la solución para que la verdad (Jn. 17:17) triunfe y el mundo sea evangelizado (Ro. 1:8).
Maravillosas lecciones:
Es de mucha importancia destacar que, se observa al menos dos razones básicas del porqué los discípulos cumplieron su misión en Grupos Pequeños, obviamente (no necesitaría mencionar) porque siguieron el ejemplo de su Maestro. Pero hay dos razones más. Y con esto debemos surrealistas a la luz de la Biblia y la historia.
1. La primera es porque no habían templos suficientes para que los nuevos cristianos se reúnan.
2. Y la más principal, porque estaban en persecución. Los cristianos eran perseguidos, lo que naturalmente les obligaba a reunirse en casas, lugares que no sean sospechosos, donde con gran facilidad los hubieren hallado.
3. Así, en definitiva, los Grupos Pequeños no eran una opción, eran una necesidad, y es que claro que lo era, pues en los planes de Dios para su pueblo fue más que evidente a través de la historia humana.
4. ¿Qué te parece? Los Grupos Pequeños son el plan de Dios, no lo olvides, ese plan no pude errar. ¿No hay un AMÉN…?
[1]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey (Buenos Aires: ACES, 2006), 95.
[2]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey, 95.
[3]Mario Veloso, Comentario del evangelio de Juan (Nampa, Idaho: Pacific Press Publishing Association, 1997), 269.
[4]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, Comentario bíblico Adventista del Séptimo Día. 7 vols. Traducido por Victor E. Ampuero Matta (Berrien Springs: Pacific Press Publishing Association, 1980), 5:362.
[5]Marco A. Huaco, Compartiendo esperanza (Lima: MEGAGRAF, 2008), 15,16. Véase también Marco A. Huaco, Misión y estrategia (Lima: MEGAGRAF, 2006), 76.
[6]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, 362.
[7]Ibid.
[8]Marcos 3: 16-19; Mateo 10: 1-3; Lucas 6:14-16.
[9]Heyssen J. Cordero, “YWHW vs. Mamoná: implicancias del gran conflicto”, Berit Olam 5, no.1-2 (2008): 51.
GRUPOS PEQUEÑOS: EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Algunos breves ejemplos
Los grupos pequeños siempre han sido parte del plan de Dios para su pueblo en todas las épocas. Eso es evidente a lo largo de las Escrituras. En realidad la mayoría de especialistas en el tema consideran que el asunto de los Grupos Pequeños tienen un asunto bien marcado en tres etapas de la historia eclesiástica: (1) el inicio de la iglesia de Israel con Moisés (2) el inicio de la iglesia cristiana con Jesús y (3) el inicio de la iglesia adventista con los pioneros.[1] A continuación algunos ejemplo:
Adán y Eva, sigue el primer Grupo Pequeño…
Como se ha mencionado, el asunto de los Grupos Pequeños, no se limita a un puñado de palabras, sino a todo un desarrollo histórico del pueblo de Dios a través de la historia.
Después de que el pecado ingresó tristemente al Edén, destruyendo así la preciosa armonía del primer Grupo Pequeño, todo parecía que el “plan de Dios” tendría un fin lamentable. No obstante, entró en juego el “plan de Salvación”, y así la humanidad, tendría esperanza de “volver a sus orígenes”, si aceptaban por fe lo que Cristo haría por ellos en la Cruz del calvario (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29 y Ap. 13:8).
El primer Grupo Pequeño tuvo nuevos integrantes, Caín y Abel y otros hijos e hijas (Gn. 4). Pero, el enemigo que siempre quiere destruir a los que son de Dios, a través de Caín asesinó a su hermano Abel. No obstante Dios siempre tuvo un remanente, un pequeño grupo, es decir su pueblo. A la muerte de Abel, nació Set (Gn. 5:3), y con él la descendencia de los hijos de Dios.
Noé y su familia, el otro génesis de un Grupo Pequeño
La vida se agudizó. El mundo antediluviano sencillamente estaba en la corrupción jamás imaginada para sus antepasados. La Biblia cuenta:
“Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal” (Gn. 6:5).
Al parecer, el “plan de Dios”, había fracasado y finalmente había triunfado el enemigo. Pero no fue así. La Biblia cuenta ampliamente el desenlace de “película”.
En medio de un mundo corrupto Dios, vio a un “grupo pequeño” que era liderado por un hombre llamado Noé, la Biblia dice: “Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR” (Gn. 6:8).
Dios puedo destruir todo el mundo. Y hacerlo todo nuevo. Él es Dios. No obstante, de un Pequeño Grupo comenzó de nuevo su plan. Porque Dios tiene un plan para la humanidad. Su plan original, ¿recuerda? ¿Para qué un Grupo Pequeño? Para que su creación le rinda adoración.
Otra vez empezaría con su plan, ahora había otro objetivo, este era que, sus hijos vuelvan a los orígenes. Vuelvan a Él. Para ello se convertirían en colaboradores en su causa, la Salvación del mundo.
Para entender mejor: El plan original de Dios para su creación: Que le rindan adoración. Después del pecado, había otro plan en juego: El plan de Salvación.
Sus hijos entonces tenían una razón y una misión: ADORAR Y PREDICAR.
Finalmente, Dios provee que su plan siga en marcha y para ello salva del diluvio a un Grupo Pequeño de personas, mostrando claramente que, no todo estaba perdido.
Abrahan y Sara, otro génesis más de un Grupo Pequeño
Después del diluvio, no todo continuó como “un final feliz”, el enemigo siempre trató de guiar al pueblo de Dios a la idolatría del pecado. Ese afán se observa desde el Génesis al Apocalipsis.
No obstante, de la misma forma, se observa a Dios interesado en cumplir su plan con sus hijos. Dios desea hacer un pueblo maravilloso.
Es así que llama a Abraham, un hombre con virtudes y defectos[2] que, se convertiría en un génesis más. Cuando los judío se referían a sus antepasados siempre recordaban con orgullo y hasta arrogancia ser descendientes de Abraham (cf. Jn. 8:33). Y es que el patriarca, representa el pacto que siempre recordarían. No recordaban a Adán, Set, Enoc, Matusalén, o Noé, en cambio, recordaban que eran descendientes de Abraham, el padre de la fe (He. 11:8).
Al respecto, la Biblia data lo que Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Gn. 12:2,3).
Al leer el texto con detenimiento podemos ver que la promesa hecha a Abraham era clara, “en ti serán benditas todas las naciones”, y de ti haré una gran nación, ¿de dónde? De un Grupo Pequeño.
Fue de Abraham y Sara por voluntad divina que Isaac nació, y del fruto del amor con Raquel nació Jacob. Y de los hijos de Jacob (que conformaban las doce tribus), el pueblo de Jacob, llamado Israel (Gn.49).
Así Abraham es un ejemplo de sumisión a la voluntad divina.[3]
Y todo, de un Grupo Pequeño. ¡Qué maravilloso! ¿No decimos un amén…?
Realidad de la iglesia en los tiempos de Moisés
El pueblo de Dios había crecido. El enemigo de Dios a través del faraón que no conocía a José, vio en un pueblo numeroso un problema. Los sometió a la esclavitud y los desorganizó (Ex. 1:8).[4]
Dios vio la aflicción de sus hijos y a través de Moisés libertó a su pueblo. Sin embargo, ese pueblo, la nación israelita estaba en una total desorganización. No obstante, la desorganización es un problema, mas el problema más grave es cuando el líder es parte de esa desorganización.
Vamos a llamar al pueblo hebreo “la Iglesia de Israel”. Era un Mega Iglesia ¿Cómo la iglesia del pastor David Cho? Mucho más grande.
El problema de la iglesia
El número de personas que salieron de Egipto fueron 600000 sin contar mujeres y niños (Ex. 12:37).
Moisés era el líder, el pastor. Sin lugar a dudas era una locura lo que Moisés venía haciendo en el tiempo, antes de la visita de su suegro (Ex. 18).
El viejo sacerdote de Madián, Jetro, vio que Moisés era muy trabajador, sin embargo debía hacer cambios o de lo contrario “acabaría agotándose del todo”. Se advierten al menos dos problemas:
Centralismo de poder. La razón por el cual muchas empresas, instituciones e iglesias fracasan radica no tanto en la falta de dinero, o material humano, sino en centralizar el poder y no delegar responsabilidades de acuerdo a capacidades. Elena G. White declara: “Los hombres dirigentes deben delegar responsabilidades sobre otros y permitirles trazar planes e idear medios y ponerlos en ejecución”.[5] La mensajera del Señor aconseja el principio de delegar responsabilidades, muy lejano a centralizar el poder o querer hacerlo todo.[6]
Desperdicio de tiempo. Una ocasión, mientras colportaba en Tacna un amigo me decía: “vamos sólo una horita a internet para ver algunos asuntos”, yo le dije, que no podía pues tenía que realizar mis visitas correspondientes, él me dijo: “es solo una hora”. He escuchado mucha gente que piensa que perder una hora no cambia nada, pero no es así. En una hora yo hubiera podido vender 3 a 4 libros, quizá más, pero si lo desperdicio no haré nada. Perder dinero no importan, un sol, dos soles, pero una, dos, tres vidas, tres almas saladas de las garras del enemigo, eso sí que vale la sangre de Cristo. Pues bien, la iglesia de Moisés era muy lenta. Tenían que esperar a que él solucione los problemas y las decisiones por más fáciles o difíciles que sean. Definitivamente era un gran, y grave problema.
Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Moisés
Jetro (que sí fue un buen suegro, pues no lo criticó), al ver el caos de la iglesia, desorganizada y sin líderes capaces, va a Moisés con tino y le da una estrategia[7] regia y sencilla, que sin duda fue por inspiración de Dios, es por ello que Moisés deja plasmado ese evento:
Capacita, es decir enseña (Ex. 18:20).
Elige líderes temerosos de Dios (Ex. 18:21-27) de:
- 1000(Podría ser como un distrito misionero).
- 100 (Podría ser una iglesia).
- 50 (Podría ser una congregación).
- 10 (¡Esto sí es un Grupo Pequeño!).
¡Poderoso! Ahora sí que fue un éxodo (una salida) para un problema organizacional. Moisés podía ahora respirar tranquilo. ¿Por qué un Grupo Pequeño? Porque es el plan de Dios. Y porque es la mejor manera de organizarse.
Maravillosas lecciones:
1. Moisés solo, no podía dirigir, administrar y resolver todos los problemas que se presentaba en el pueblo de Israel.
2. El consejo divino que recibió a través de su suegro Jetro fue que debería organizar al pueblo en grupos de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
3. Debemos dejar en claro que Moisés antes de elegir a sus líderes, sus pastores de Grupos Pequeños, los capacitó, los enseñó y después los eligió.
4. El pueblo de Israel salió de Egipto por mano de Dios rumbo a Canaán. Era preciso que llegue, pero para que eso sea realidad debía enseñarle algo más (a parte de las ordenanzas y leyes), debían aprender a organizarse. Por ello utilizó a Jetro, un profeta, siervo de Dios para mostrar esa verdad.
5. Así como el pueblo de Israel tú y yo hemos salido de Egipto, y Dios nos quiere llevar a la Canaán, pero no podremos llegar a menos que aprendamos a organizarnos bien, en Grupos Pequeños. Y para ello utilizó a Elena G. de White, una sierva de Dios, para mostrarnos y hacernos volver a nuestros orígenes. ¿Por qué organizarnos en Grupos Pequeños? Porque es el plan de Dios para el pueblo rumbo a Canaán. Para que le adore por siempre y para siempre (Ap. 14:3).
6. Elena G. de White dice: “El (Dios) se propone que aprendamos lecciones de orden y organización del orden perfecto instituido en los días de Moisés...”.[8] No hay duda entonces que en el Antiguo Testamento, el plan de Dios para su pueblo giraba en torno a: ¡Los Grupos Pequeños!
[1]Existe una página muy amena y llena de información que dirige el Pr. Melchor Ferreira desde la División Interamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, consúltese: http://www.grupospequenos.net/.
[2]Elena G. de White, Patriarcas y profetas (Buenos Aires: ACES, 1987), 120, 121.
[3]Brian Jones, La iglesia: novia regia de Jesús (Buenos Aires: ACES, 1996), 35.
[4]Heyssen J. Cordero, “La arquilla de moisés en el conflicto cósmico”, Berit Olam 3, no.1 (2006): 14.
[5]Departamento Administrativo de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Liderazgo cristiano (Buenos Aires: ACES, 2002), 52.
[6]Felipe Esteban, Principios de liderazgo (Lima: Editorial Imprenta Unión, 2006), 28.
[7]Elías Brasil de Souza, “Fundamentos bíblicos e teológicos do ministério de pequenos grupos”, Pequenos grupos, grandes soluçônes, 16.
[8]Elena G. White, Servicio cristiano, 73.
Los grupos pequeños siempre han sido parte del plan de Dios para su pueblo en todas las épocas. Eso es evidente a lo largo de las Escrituras. En realidad la mayoría de especialistas en el tema consideran que el asunto de los Grupos Pequeños tienen un asunto bien marcado en tres etapas de la historia eclesiástica: (1) el inicio de la iglesia de Israel con Moisés (2) el inicio de la iglesia cristiana con Jesús y (3) el inicio de la iglesia adventista con los pioneros.[1] A continuación algunos ejemplo:
Adán y Eva, sigue el primer Grupo Pequeño…
Como se ha mencionado, el asunto de los Grupos Pequeños, no se limita a un puñado de palabras, sino a todo un desarrollo histórico del pueblo de Dios a través de la historia.
Después de que el pecado ingresó tristemente al Edén, destruyendo así la preciosa armonía del primer Grupo Pequeño, todo parecía que el “plan de Dios” tendría un fin lamentable. No obstante, entró en juego el “plan de Salvación”, y así la humanidad, tendría esperanza de “volver a sus orígenes”, si aceptaban por fe lo que Cristo haría por ellos en la Cruz del calvario (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29 y Ap. 13:8).
El primer Grupo Pequeño tuvo nuevos integrantes, Caín y Abel y otros hijos e hijas (Gn. 4). Pero, el enemigo que siempre quiere destruir a los que son de Dios, a través de Caín asesinó a su hermano Abel. No obstante Dios siempre tuvo un remanente, un pequeño grupo, es decir su pueblo. A la muerte de Abel, nació Set (Gn. 5:3), y con él la descendencia de los hijos de Dios.
Noé y su familia, el otro génesis de un Grupo Pequeño
La vida se agudizó. El mundo antediluviano sencillamente estaba en la corrupción jamás imaginada para sus antepasados. La Biblia cuenta:
“Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal” (Gn. 6:5).
Al parecer, el “plan de Dios”, había fracasado y finalmente había triunfado el enemigo. Pero no fue así. La Biblia cuenta ampliamente el desenlace de “película”.
En medio de un mundo corrupto Dios, vio a un “grupo pequeño” que era liderado por un hombre llamado Noé, la Biblia dice: “Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR” (Gn. 6:8).
Dios puedo destruir todo el mundo. Y hacerlo todo nuevo. Él es Dios. No obstante, de un Pequeño Grupo comenzó de nuevo su plan. Porque Dios tiene un plan para la humanidad. Su plan original, ¿recuerda? ¿Para qué un Grupo Pequeño? Para que su creación le rinda adoración.
Otra vez empezaría con su plan, ahora había otro objetivo, este era que, sus hijos vuelvan a los orígenes. Vuelvan a Él. Para ello se convertirían en colaboradores en su causa, la Salvación del mundo.
Para entender mejor: El plan original de Dios para su creación: Que le rindan adoración. Después del pecado, había otro plan en juego: El plan de Salvación.
Sus hijos entonces tenían una razón y una misión: ADORAR Y PREDICAR.
Finalmente, Dios provee que su plan siga en marcha y para ello salva del diluvio a un Grupo Pequeño de personas, mostrando claramente que, no todo estaba perdido.
Abrahan y Sara, otro génesis más de un Grupo Pequeño
Después del diluvio, no todo continuó como “un final feliz”, el enemigo siempre trató de guiar al pueblo de Dios a la idolatría del pecado. Ese afán se observa desde el Génesis al Apocalipsis.
No obstante, de la misma forma, se observa a Dios interesado en cumplir su plan con sus hijos. Dios desea hacer un pueblo maravilloso.
Es así que llama a Abraham, un hombre con virtudes y defectos[2] que, se convertiría en un génesis más. Cuando los judío se referían a sus antepasados siempre recordaban con orgullo y hasta arrogancia ser descendientes de Abraham (cf. Jn. 8:33). Y es que el patriarca, representa el pacto que siempre recordarían. No recordaban a Adán, Set, Enoc, Matusalén, o Noé, en cambio, recordaban que eran descendientes de Abraham, el padre de la fe (He. 11:8).
Al respecto, la Biblia data lo que Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Gn. 12:2,3).
Al leer el texto con detenimiento podemos ver que la promesa hecha a Abraham era clara, “en ti serán benditas todas las naciones”, y de ti haré una gran nación, ¿de dónde? De un Grupo Pequeño.
Fue de Abraham y Sara por voluntad divina que Isaac nació, y del fruto del amor con Raquel nació Jacob. Y de los hijos de Jacob (que conformaban las doce tribus), el pueblo de Jacob, llamado Israel (Gn.49).
Así Abraham es un ejemplo de sumisión a la voluntad divina.[3]
Y todo, de un Grupo Pequeño. ¡Qué maravilloso! ¿No decimos un amén…?
Realidad de la iglesia en los tiempos de Moisés
El pueblo de Dios había crecido. El enemigo de Dios a través del faraón que no conocía a José, vio en un pueblo numeroso un problema. Los sometió a la esclavitud y los desorganizó (Ex. 1:8).[4]
Dios vio la aflicción de sus hijos y a través de Moisés libertó a su pueblo. Sin embargo, ese pueblo, la nación israelita estaba en una total desorganización. No obstante, la desorganización es un problema, mas el problema más grave es cuando el líder es parte de esa desorganización.
Vamos a llamar al pueblo hebreo “la Iglesia de Israel”. Era un Mega Iglesia ¿Cómo la iglesia del pastor David Cho? Mucho más grande.
El problema de la iglesia
El número de personas que salieron de Egipto fueron 600000 sin contar mujeres y niños (Ex. 12:37).
Moisés era el líder, el pastor. Sin lugar a dudas era una locura lo que Moisés venía haciendo en el tiempo, antes de la visita de su suegro (Ex. 18).
El viejo sacerdote de Madián, Jetro, vio que Moisés era muy trabajador, sin embargo debía hacer cambios o de lo contrario “acabaría agotándose del todo”. Se advierten al menos dos problemas:
Centralismo de poder. La razón por el cual muchas empresas, instituciones e iglesias fracasan radica no tanto en la falta de dinero, o material humano, sino en centralizar el poder y no delegar responsabilidades de acuerdo a capacidades. Elena G. White declara: “Los hombres dirigentes deben delegar responsabilidades sobre otros y permitirles trazar planes e idear medios y ponerlos en ejecución”.[5] La mensajera del Señor aconseja el principio de delegar responsabilidades, muy lejano a centralizar el poder o querer hacerlo todo.[6]
Desperdicio de tiempo. Una ocasión, mientras colportaba en Tacna un amigo me decía: “vamos sólo una horita a internet para ver algunos asuntos”, yo le dije, que no podía pues tenía que realizar mis visitas correspondientes, él me dijo: “es solo una hora”. He escuchado mucha gente que piensa que perder una hora no cambia nada, pero no es así. En una hora yo hubiera podido vender 3 a 4 libros, quizá más, pero si lo desperdicio no haré nada. Perder dinero no importan, un sol, dos soles, pero una, dos, tres vidas, tres almas saladas de las garras del enemigo, eso sí que vale la sangre de Cristo. Pues bien, la iglesia de Moisés era muy lenta. Tenían que esperar a que él solucione los problemas y las decisiones por más fáciles o difíciles que sean. Definitivamente era un gran, y grave problema.
Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Moisés
Jetro (que sí fue un buen suegro, pues no lo criticó), al ver el caos de la iglesia, desorganizada y sin líderes capaces, va a Moisés con tino y le da una estrategia[7] regia y sencilla, que sin duda fue por inspiración de Dios, es por ello que Moisés deja plasmado ese evento:
Capacita, es decir enseña (Ex. 18:20).
Elige líderes temerosos de Dios (Ex. 18:21-27) de:
- 1000(Podría ser como un distrito misionero).
- 100 (Podría ser una iglesia).
- 50 (Podría ser una congregación).
- 10 (¡Esto sí es un Grupo Pequeño!).
¡Poderoso! Ahora sí que fue un éxodo (una salida) para un problema organizacional. Moisés podía ahora respirar tranquilo. ¿Por qué un Grupo Pequeño? Porque es el plan de Dios. Y porque es la mejor manera de organizarse.
Maravillosas lecciones:
1. Moisés solo, no podía dirigir, administrar y resolver todos los problemas que se presentaba en el pueblo de Israel.
2. El consejo divino que recibió a través de su suegro Jetro fue que debería organizar al pueblo en grupos de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
3. Debemos dejar en claro que Moisés antes de elegir a sus líderes, sus pastores de Grupos Pequeños, los capacitó, los enseñó y después los eligió.
4. El pueblo de Israel salió de Egipto por mano de Dios rumbo a Canaán. Era preciso que llegue, pero para que eso sea realidad debía enseñarle algo más (a parte de las ordenanzas y leyes), debían aprender a organizarse. Por ello utilizó a Jetro, un profeta, siervo de Dios para mostrar esa verdad.
5. Así como el pueblo de Israel tú y yo hemos salido de Egipto, y Dios nos quiere llevar a la Canaán, pero no podremos llegar a menos que aprendamos a organizarnos bien, en Grupos Pequeños. Y para ello utilizó a Elena G. de White, una sierva de Dios, para mostrarnos y hacernos volver a nuestros orígenes. ¿Por qué organizarnos en Grupos Pequeños? Porque es el plan de Dios para el pueblo rumbo a Canaán. Para que le adore por siempre y para siempre (Ap. 14:3).
6. Elena G. de White dice: “El (Dios) se propone que aprendamos lecciones de orden y organización del orden perfecto instituido en los días de Moisés...”.[8] No hay duda entonces que en el Antiguo Testamento, el plan de Dios para su pueblo giraba en torno a: ¡Los Grupos Pequeños!
[1]Existe una página muy amena y llena de información que dirige el Pr. Melchor Ferreira desde la División Interamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, consúltese: http://www.grupospequenos.net/.
[2]Elena G. de White, Patriarcas y profetas (Buenos Aires: ACES, 1987), 120, 121.
[3]Brian Jones, La iglesia: novia regia de Jesús (Buenos Aires: ACES, 1996), 35.
[4]Heyssen J. Cordero, “La arquilla de moisés en el conflicto cósmico”, Berit Olam 3, no.1 (2006): 14.
[5]Departamento Administrativo de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Liderazgo cristiano (Buenos Aires: ACES, 2002), 52.
[6]Felipe Esteban, Principios de liderazgo (Lima: Editorial Imprenta Unión, 2006), 28.
[7]Elías Brasil de Souza, “Fundamentos bíblicos e teológicos do ministério de pequenos grupos”, Pequenos grupos, grandes soluçônes, 16.
[8]Elena G. White, Servicio cristiano, 73.
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