miércoles, 20 de enero de 2010

CINCO MITOS SOBRE LOS GRUPOS PEQUEÑOS


Los estudios bíblicos en casas se parecen un poco a las chimeneas; despiertan en nosotros maravillosos sentimientos hogareños, pero tenemos cuidado de no dejarlas desatendidas.
Después de poco más de dos décadas de promoción en libros, revistas, seminarios, y clases, el hecho es que pocas iglesias pueden testificar que han alcanzado éxito con respecto a los grupos pequeños. Algunas de las razones son:
1. Tenemos pocos modelos a seguir, a menos en nuestra cultura.
2. La literatura sobre este tema ha promovido la idea pero sin ofrecer métodos prácticos.
3. El concepto de la privacidad del hogar de cada país hace variar la velocidad de desarrollo de dichos ministerios.
4. Nuestro estilo de liderazgo podría no fomentar el hecho de que los ministros laicos pueden desarrollarse más allá de la supervisión inmediata de un pastor.
5. Las congregaciones que se deciden a favor de los ministerios en casas se desaniman cuando no pueden encontrar materiales de estudio bíblico específicamente preparados para este propósito.


Si queremos dar enseñanzas, debemos adaptar los materiales creados para otros propósitos —y eso es demasiado trabajo.
A pesar de eso, no podemos escapar a la realidad de que muchos cristianos desean experimentar lo que es un grupo pequeño y pueden beneficiarse en gran medida si el grupo funciona correctamente. La pregunta es cómo lograr que los grupos pequeños funcionen.

Después de diez años de experiencia y miles de reuniones en casas de docenas de iglesias, debido a mi función de administrador denominacional, creo conocer la razón por la cual tantas iglesias no poseen un programa de grupos pequeños en hogares. Los autores y charlistas, me incluyo entre ellos, nos involucramos en una buena idea pero a su vez simplista, idealista, y prematura. Enfocamos el tema sin entender el complicado terreno sociológico en el cual nos habíamos aventurado apresuradamente.


A continuación encontrará cinco teorías que he necesitado revisar a lo largo del camino:


Mito #1: Los grupos pequeños son una magnífica herramienta para evangelizar.
Una de mis ideas erróneas se relacionaba con el propósito de los estudios bíblicos en casas. Al principio pensaba: «Los grupos pequeños son nuestro medio para alcanzar a la ciudad.»
Pero unos años más tarde creía: «Si bien los estudios bíblicos en casas contribuyen al alcance total de la iglesia, no evangelizan directamente.»
Hace varios años y después de mucha experiencia, pensaba: «los resultados evangelizadores de los estudios bíblicos en hogares son indirectos, ya que la gente que asiste a los grupos proviene en su mayoría de la congregación y no del vecindario. Los ministerios en hogares prolongan los resultados de otros métodos evangelizadores.»
La mayoría de las iglesias que inician nuevos programas tienen el concepto «alcance» en mente, pero pronto se desilusionan con los resultados de la evangelización. Llegué a la conclusión de que las iglesias que obtienen éxito en los ministerios en casas es porque han reconocido su valor para el desarrollo y la conservación, y no solamente para la evangelización.
Finalmente, empecé a comprender que los estudios bíblicos en casas son una separación de la comunidad hacia un íntimo círculo cristiano para experimentar la comunidad y la alimentación espiritual. Son para nutrir a los de adentro, ¡no para alcanzar a los de afuera! (Las personas que llegan a Cristo a través de reuniones en casas generalmente se unieron a algún grupo en algún momento de crisis personal, y después ahí experimentaron una respuesta a su oración. Incluso, a menudo van a la iglesia antes de asistir al grupo que oró por ellos.)
A pesar de que los programas en casas no son en sí evangelizadores, contribuyen al crecimiento de la iglesia al fortalecer todo el cuerpo. Así como las uvas crecen en racimos, una iglesia se desarrolla al atraer grupos de amistades alrededor de un tallo central.


Mito #2: Los grupos pequeños unen a los cristianos que viven en un vecindario.
Otra lección que aprendí tenía que ver con las locaciones de los grupos pequeños. Al igual que muchas iglesias que inician los programas en casas, nosotros empezamos estudiando el territorio y reclutando hogares para hospedar los grupos en distintas partes de la comunidad. Después le pedimos a la gente de la iglesia que asistiera al grupo que se encontraba más cerca de su hogar.
A veces las congregaciones son obedientes, así que el plan empezó a funcionar —por alrededor de dos semanas. Después de eso, las personas iban a cualquier lugar donde sus amigos asistían.
Las personas asisten a aquellos grupos pequeños con los que comparten ciertos intereses; se unen a ellos por razones socioeconómicas y no geográficas. Si bien es cierto y obvio que los grupos pequeños mantienen un interés en común por la Biblia, por el amor a Cristo, y por dependencia de un apoyo interpersonal, muchas personas comparten esos intereses pero no se llegan a unir de verdad. Estos lazos comunes no son suficientes para formar un grupo pequeño donde las personas verdaderamente se unen. En el corazón del fenómeno del grupo pequeño yace una interdependencia entre los amigos.
Esto motiva a la pregunta sobre camarillas en la iglesia. Muchos de nosotros hemos escuchado predicaciones sobre las camarillas en la iglesia desde hace siglos. Ahora estamos empezando a entender que las camarillas son una característica social, natural y deseable que una a una congregación y forma la base de los ministerios en casas. Los estudios bíblicos en casa toman ventaja de ese lazo natural al proveer una función creativa para los grupos de amistad.
El lado negativo de este fenómeno social es la exclusión —la tentación de no incorporar a los de afuera. Los líderes de la iglesia pueden evitar este problema al fomentar activamente la hospitalidad, invitaciones públicas para todos los grupos de casa, y creando nuevos grupos a medida que los círculos de amistad se desarrollan.
El interés mutuo une a una congregación en amor y comunidad; pero la iglesia está conformada por grupos más pequeños, y cada uno de ellos se complementa hasta cierto punto en sí mismo. La fuerza que atrae a los grupos al cuerpo varía, pero a menudo está relacionada con un trasfondo y un estilo de vida en común con respecto a la etnia, la economía, o grupo social, así como un sistema de creencias comunes, y un pastor popular. La iglesia como un todo aprende a dividirse en grupos pequeños para proveer alimento espiritual, ánimo, identidad, y protección a todos sus miembros.


Mito #3: El estudio bíblico es la pieza central de un grupo pequeño.
Al principio, creía que la gente quería reunirse en casas para estudiar la Biblia, así que ponía un gran empeño en preparar las lecciones. Todavía escribo e imprimo una lección bíblica cada semana y las acumulo en series de trece semanas, pero he aprendido que la gente no va a las casas exclusivamente por el estudio bíblico.
Antes bien, los atrae su necesidad de interactuar socialmente, de apoyarse en amigos amorosos y que les gusta compartir con ellos, y de sentirse que pertenecen a un significativo cuerpo de creyentes. Desean un lugar donde puedan recibir buenos consejos y donde sienten la libertad de hablar sin que nadie los rechace por ello.
Cuando me di cuenta de esto, empecé a investigar sobre dinámicas de grupos pequeños y organicé las reuniones en casas para suplir la mayor cantidad de necesidades. Nuestras reuniones en casa ahora tienen cuatro elementos, en este orden:
Comunión (para conversar y actualizarse)
Un estudio bíblico (una lección preparada)
Auto-expresión (compartir, exhortar y expresar peticiones de oración)
Oración (ya sea individualmente o en grupo)


Mito #4: Un grupo pequeño necesita un líder fuerte.
Los pastores bíblicos dirigían sus rebaños hacia el pasto, pero los de hoy guían a las ovejas. Pronto descubrí un contraste similar de estilos de liderazgo en comunidades en casa. Algunos dirigían con un firme estilo; otros dan apenas unos golpecitos para guiar a sus ovejas.
Debido a que la gente necesita tanto escuchar como ser escuchado, los grupos pequeños funcionan mejor con líderes que se abren que con aquellos que prefieren dominar.
El pastor sabio aprende a reconocer y ponerle campanas a ciertas ovejas a las que el rebaño tiende a seguir. Esto mantiene a las ovejas juntas y simplifica la tarea de mover el rebaño de un lugar a otro. Es mejor guiar unas cuantas de estas ovejas, y por ende al rebaño entero, que guiarlas con perros ovejeros.
La naturaleza humana es competitiva, y cada relación incluye el factor de liderar y seguir. A partir del momento en que ponemos a alguien a cargo de algo, establecemos una estructura de poder en la cual habrá cierto nivel de lucha por ver quién dominará. No es fácil encontrar maestros que no se vean amenazadores ni que se sientan amenazados y a que a la hora de liderar un grupo no sientan el deseo de mandar.
Con respecto a esto, me complace haber escuchado el consejo de Cho Yonggi de Corea, quien me dijo que ponía a dos maestros en cada hogar, ambos equitativamente responsables ante el pastor. Fue todo un éxito. Ninguno siente que el grupo le pertenece y que debe controlarlo; ambos deben mantenerse leales a la iglesia y al programa. Ellos simplemente se alternan cada semana, uno enseña y el otro dirige el resto de la reunión.
Otro problema era cómo mantener la calidad con los maestros que tenían poca o nada de experiencia o capacitación previa. Nuestra iglesia solucionó esto al proveer semanalmente bosquejos de lecciones y enseñanzas grabadas del pastor. Cada semana el maestro escucha la grabación de treinta minutos, sigue la Biblia y un bosquejo de enseñanza. Después, él o ella expone lo aprendido en la reunión casera. También tenemos un manual de capacitación acompañado por una grabación.
El método funciona bien, nos permite usar casi a cualquier cristiano que acepte la responsabilidad. De hecho, generalmente funciona mejor con personas humildes que carecen de cierta confianza que con los maestros que han recibido capacitaciones en otros métodos.


Mito #5: Los grupos pequeños se multiplican al dividirse.
La idea popular compara a un grupo en casas con una ameba que crece hasta un determinado tamaño y luego se divide en dos células igualmente viables. Al principio sugería que un grupo debía dividirse cuando alcanzara una asistencia regular de veinte personas. Bueno, en los tres primeros años solamente un grupo creció hasta ese tamaño —y después de que se dividió, solamente una de las dos células sobrevivió. Muchos de los grupos crecieron hasta catorce o dieciséis personas y se detuvo su crecimiento.
La idea del crecimiento por división celular funciona solamente en el papel. Los grupos reales crecen según el tamaño del espacio disponible menos el factor de comodidad de alrededor 20 por ciento (para permitir que permanezcan los introvertidos, claustrofóbicos, y otros que se resisten a las multitudes). En la mayoría de los hogares, eso significa un máximo de no más de una docena de personas. El concepto de crecimiento no es realmente una meta en las dinámicas de los grupos pequeños.


Entonces, ¿cómo crecemos? La mejor forma es simplemente formando nuevos grupos. Algunas personas vendrán de otros grupos que ya están abarrotados, y las nuevas casas con sus conexiones de amistad atraerá a sus propios integrantes. Este es un proceso constante de fluidez a medida que algunos grupos florecen, otros se estabilizan, y hasta otros fracasan por la falta de liderazgo o unión. Las experiencias son tan variadas como las personas que asisten a estos grupos.


Ciertamente, una red de estudios bíblicos en casas es como un ser vivo que viene y va, se expande y se contrae a medida que los años pasan. Debemos tener en mente que algunos grupos fracasarán mientras que otros florecerán. Un grupo en nuestra iglesia se ha reunido continuamente durante cinco años —principalmente debido a su estable liderazgo y materiales de enseñanza bastante prácticos. Pero otros han fracasado. Por eso es que nunca debemos dejar de crear grupos nuevos.


La razón por la cual los grupos valen la pena
La mejor lección de todas fue cuando empecé a notar que las personas que regularmente participan de las reuniones de casas pocas veces requieren de consejería pastoral. El grupo pequeño es un ambiente para cuidarse y compartir, lo cual provee una excelente terapia psicológica y espiritual a parte de la comunidad y del conocimiento bíblico. Las personas reciben apoyo emocional, consejo cristiano, y respuestas a las oraciones.
La iglesia primitiva no construyó un templo durante trescientos años. Al principio de ese periodo, se usaba el templo para la adoración colectiva, y después del año 300 d.C. se empezó a adorar en las basílicas romanas, pero sus lugares de reunión eran las casas de los creyentes. Esas reuniones poco amenazadoras, rara vez evangelizadoras y de bajo perfil de liderazgo fueron la razón de parte del mejor crecimiento de la iglesia en la historia.
Geraldo Roles de la Comunidad Cristiana Calvary en San Bruno, California, atribuye mucho del crecimiento de su iglesia a las comunidades en los hogares. Él ama afirmar: «Los estudios bíblicos en casas crecen dentro de usted.» Él forma parte de otros de líderes de otras iglesias, entre ellos yo, que hemos aprendido mucho de los ministerios pequeños en casas que marcan una diferencia. Los grupos pequeños no lograron todo lo que originalmente teníamos en mente, pero nos han sorprendido con un éxito inesperado en la madurez y cuidado de nuestras congregaciones.
Por eso es que todavía digo con convicción: Cada iglesia debería ser un centro motivacional y de capacitación rodeado por una red de estudios bíblicos en casas —incluso si no toman la forma que se proyectaba.


David A. Womack es pastor de la iglesia Asambleas de Dios de Twin Palms, San José, California. Este artículo se publicó por primera vez en Building Church Leaders, usado con permiso. Título del original: 5 Small Group Myths. Copyright © por el autor o por Christianity Today International. Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados. Copyright 2005

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Grupos Pequeños: ¿Un Ministerio Obsoleto?


Algunas iglesias trabajan con grupos pequeños como una forma de que personas con características socioeconómicas, sociales, de género, y geográficas se puedan reunir para compartir en oración, para orar, estudiar la biblia, o bien para simplemente hacer amistad. ¡Y esto está muy bien! La clave ministerial de estos grupos ha sido el reunir personas según sus intereses homogéneos. Y esto es lo que quiero criticar en este blog. No quiero criticar el por qué de los grupos pequeños, sino el cómo se ha organizado. En otras palabras, ¿por qué algunas iglesias quieren controlar tanto a estos grupos, y por qué quieren organizarlos según intereses homogéneos?
¿Por qué quiero criticar este estilo de atraer personas según su homogeneidad? Porque en una sociedad cambiante y de valores relativos, de diferencias generacionales, donde los trabajos vienen y van, y la estabilidad económica es precaria, las nuevas generaciones urbanas han mostrado otras formas de organización. Estas nuevas generaciones de hoy son muy variadas en profesión, edad, género, preferencia sexual, y estatus socioeconómico. Pero en tales diferencias encuentran ciertas perspectivas en común. Estos jóvenes construyen sus redes de amigos, y magnéticamente se unen, no por su homogeneidad sino por intereses comunes o principios. Así llegan a formar lo que sociológicamente se entiende como “tribus urbanas” que inician con un grupo de amigos cercanos, que incluyen otros amigos de alguno de sus miembros, y así sucesivamente el grupo de contactos aumenta. Estas tribus son más heterogéneas de lo que nos imaginamos, y como movimiento en vez de organización, son flexibles en su forma de actuar y funcionar.
Algunas tribus tienen una media docena miembros, y otras muchos más. Algunos se casan y traen eventualmente nueva sangre en la tribu. Estas tribus son formadas a menudo por un grupo de base de personas que por ejemplo trabajan juntas, o fueron a la misma Universidad, o asisten a la misma iglesia. Luego cada una trae a otros de sus amigos y forman así una membrecía informal. Estos grupos heterogéneos sirven de familia alternativa, están allí para ayudarse en las buenas y en las malas. Tienen sus rituales sociales de reuniones y actividades. Aun mas, esta red de amigos provee “patas” o contactos hasta para conseguir empleo.
De esta manera, las tribus pueden reemplazar la cercanía de las familias biológicas, que en actuales sociedades urbanas no es sorpresa encontrar familias desintegradas, o geográficamente separadas. Las familias biológicas son aun importantes, pero son sus amigos cercanos a quienes se acuden en caso de ayuda o necesidad. Y tales amigos varían en edad, genero, clase social, etc. Lo que une a estas tribus son sus metas, su forma de explicar y querer construir un futuro mejor.
Estas tribus varían grandemente entre sí. Algunas tribus son grupos cerrados, otras mesclan mujeres y hombres, otras solo de un mismo género, o bien otras incorporan personas de diferentes trasfondos sociales, preferencias sexuales, y étnicas. Entre sí se intercambian favores, viajan juntos, se prestan dinero, y se apoyan mutuamente. Se organizan como redes informales donde intercambian todo tipo de bienes y servicios, que aun en clases sociales pobres les ayuda a sobrevivir. En las tribus sus participantes tienen amistades, que fuera de la tribu nunca hubieran cultivado.
Lo interesante de estas tribus urbanas, y que quiero rescatar como reflexión para líderes de iglesias evangélicas en América Latina son los siguientes puntos:
Las tribus urbanas presentan un modelo de movimiento social más flexible para llevar el evangelio del Reino al mundo. Esto, por su flexibilidad de generar amigos, y otras características que se mencionan a continuación.
La forma como los humanos nos organizamos varia cultural y socialmente. Es decir, la forma como tendíamos a reunirnos hace 30-20 anos, hoy no es llamativo para nuevas generaciones. Esa puede ser una razón por la que algunas iglesias históricas protestantes están declinando hoy, y otras iglesias aun las consideradas “exitosas” no tienen grupos juveniles estables o en crecimiento.
Por un lado, algunas iglesias buscan domesticar, según algún modelo de crecimiento (e.g., el modelo de Jesús, o la visión) a las personas que asisten a sus cultos. El propósito no es necesariamente brindarles formación espiritual, sino mantenerlos asistiendo a los cultos, ofrecerles milagros, y sacarles dinero. La idea de estas iglesias es meter a la gente en cajitas. Y si la persona no desea meterse en esa cajita, entonces se le invita a buscar otra iglesia.
Por otro lado, grupos de compañerismo como el estilo de tribu urbana provee libertad de asociación. Una congregación puede tener muchas tribus, y cada quien puede buscar participar en varias, o en una en especial. Lo que une a una tribu y le da una característica son las metas que busca alcanzar. Y dicha meta por alcanzar o tarea de servicio provee satisfacción. Conozco una congregación donde una de sus tribus tiene un ministerio evangelistico de caminatas de montana, y a la vez cuatro veces al año visita poblaciones indígenas para compartir programas de asistencia y desarrollo. Pues para visitar esas poblaciones indígenas se requiere de personas de buena condición física para caminar en montana.
Para construir un grupo en una tribu se requieren un interés compartido (una visión o meta en forma de historia), y una forma de comunicación clara entre el líder y la tribu, la tribu entre sí, y la tribu con los que aun no pertenecen a ella.
Por ello las tribus son contagiosas, mientras las organizaciones son aburridas. Las tribus funcionan como un grupo de voluntarios sin fines de lucro, en cambio organizaciones usualmente buscan generar ganancias, como muchas iglesias. La diferencia radica en la libertad de servicio que ofrecen las tribus. En las tribus cualquiera puede participar, y luego llegar a creer, mientras que en organizaciones cualquiera debe primero creer para poder participar. En tribus se busca servir al mundo según la misión de Dios, mientras organizaciones buscan servirse y engordarse a sí mismas.
Tribus funcionan como un movimiento, no como una organización. Un movimiento es libre, todos participan según sus dones y habilidades. En una organización la función es regulada, y la participación es limitada. Tres elementos caracterizan un movimiento: Una narrativa que cuenta una historia sobre quienes somos (como la historia de redención en la Biblia), y lo que queremos construir a futuro. (2) Una cercana conexión entre el líder y la tribu. (3) Para cumplir con la tarea, limitaciones deben ser mínimas.
Estas tribus urbanas no disponen de un aparato oficial que las gobierne, no hay estructura. Todos son llamados a liderar, según sus dones. Esta idea, para cualquiera que haya sido domesticado en una iglesia de autoridad piramidal, es repugnante y poco practica, pero funciona. Es cierto que una tribu tiene un liderazgo, pero todos y todas son llamados a liderar, y no esperar a que se les diga que hacer. La función del liderazgo es mantener al grupo unido, funcionando, generando nuevas ideas, atendiendo conflictos, y manteniendo la tribu enfocada en su meta o llamado.
Las tribus más exitosas buscan lograr aquello que ninguna organización cristiana hace. Es decir, se busca ir y hacer lo que nadie ha hecho ministerialmente en su contexto. Para ello se requiere de un líder sin ataduras con algún templo, u organización centrada en sí misma. Una tribu requiere de líderes que reten el statu quo, que crean una cultura organizacional flexible y libre, donde su carisma atrae y motiva voluntarios, comunican su visión y nuevas ideas, comparten el poder, y empoderan nuevas tribus.
Finalmente, recordemos que la gente en el mundo no cree lo que les decimos. Raramente pueden creen lo que les mostramos. A menudo pueden creer lo que sus amigos les digan. Pero siempre creen lo que se dicen a sí mismos. Entonces lo que lideres de tribus hacen es darles historias que la gente se cuente a sí mismas. Historias sobre una nueva creación, sobre esperanza, cambio, redención, y salvación. ¡Eso mismo hiso Jesús con su tribu!


Autor: Osías Segura


miércoles, 4 de noviembre de 2009

EPAGRUP: ESCUELA DE PASTORES DE G.P. ORGANIZACIÓN


La Escuela de Pastores de Grupos Pequeños, como tal, necesita tres elementos más que importantes: (1) maestros o profesores, (2) alumnos y (3) un plan de curricular de enseñanza. No se puede hablar de “escuela” si prescindimos de alguno de estos elementos.

Maestro-Profesor
Esta palabra tiene su origen del idioma hebreo rabbî y del griego didáskalos (Mt. 23:10; Lc. 5:5; 8:24; etc.). Este término sólo aparece en Lucas, como un título de Jesús y casi siempre usado por los discípulos (Mt. 8:19; Mr. 4:38; etc.). Aparece unas 58 veces traducido como “maestro” y una vez como “doctores”.
No obstante, si de maestros se habla debemos hablar del “modelo perfecto: Cristo, el maestro. El ser humano tiene la responsabilidad de acercarse a Jesucristo mediante la oración y la devoción personal. El efecto será que el Espíritu Santo irá haciendo que tornará en mejores personas, y a la larga, mejores maestros”.[1]
Así, en la Escuela de Pastores de Grupos Pequeños (EPAGRUP), un maestro es alguien entendido en determinado tema(s). A los maestros podemos llamarlos “docentes o profesores”; ellos a la vez, se clasifican en:
1. Pastor distrital (Docente principal)
2. Pastor de G.P. graduado (Docente principal)
3. Pastor de G.P. estudiante (Docente auxiliar)
4. Pastor adventista (Docente invitado)
5. Especialista en una materia (Docente invitado)
A continuación los detalles, por su condición y función:
1. Pastor distrital: Elena G. de White diría: “Cristo quiere que sus ministros sean educadores, de la iglesia en la obra evangélica”.[2] Por su labor de líder y responsable del distrito misionero, el pastor debe ejercer la enseñanza o el entrenamiento de cada uno de sus líderes. Además de ser pastor, por su preparación teológica de cinco años en la universidad, es un individuo con la suficiente preparación para “dar un pasto fresco y bueno a sus ovejas”. Es por ello que el pastor distrital se convierte en el “docente principal” de la escuela.
2. Pastor de G.P. graduado: Los “pastores no deben hacer la obra que pertenece a la iglesia, cansándose ellos mismos, e impidiendo que otros desempeñen su deber. Deben enseñar a los miembros a trabajar en la iglesia y la comunidad”.[3]
Un pastor de G.P. graduado es un buen candidato para actuar como “docente principal” en la EPAGRUP. Él habrá estudiado un año completo en la escuela, y al ser graduado, está con la preparación requerida para ser un maestro o profesor.
3. Pastor de G.P. estudiante: “Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero”.[4] En el proceso de su formación en la EPAGRUP, por su desempeño y avance, el docente principal (pastor distrital), le puede conceder algunas actividades propias de la escuela como parte de su formación hará prácticas pre-pastorales de G.P.
4. Pastor adventista: Todo pastor adventista es un maestro de por sí. No obstante, en la EPAGRUP, es considerado invitado si no pertenece al distrito local. En ese sentido es invitado. Sin embargo, aunque se da por entendido, el presidente, secretario, tesorero y departamentales de la IASD, son maestros principales.
5. Especialistas en una materia: Es más que probable que, dentro del plan curricular o de enseñanza haya cursos o temas que precisen de un experto en la materia (por ej. Médico, biólogo, etc.), en este caso, solo el pastor distrital es en encargado de invitar a los que sea conveniente.
Sin duda, ser maestro es más que un privilegio. Y como Miguel Ángel Núñez podríamos decir: “Ser maestro es un privilegio, saberlo es ser sabio”.[5]

Discípulo-Alumno
Persona que, como alumno o adherente, sigue las enseñanzas de otra, especialmente las de un maestro público (1 Cr. 25:8; Is. 8:16). En el NT el sustantivo (Mt. 5:1; Mr. 2:15; Lc. 5:30; Hch. 6:1; etc.) se relaciona con el verbo mantháno, “aprender”; de allí que signifique “aprendiz”, “alumno”, “adherente”.
La palabra se usa especialmente para los discípulos de Jesús: para los Doce (Mt. 10:1; 11:1; etc.) y para los discípulos de Jesús en general (Lc. 6:17; etc.).
Un discípulo es el “seguidor de maestro”. La palabra alumno, o discípulo está ligada a disciplina. Un discípulo es alguien que sigue la disciplina enseñada por su maestro. Alguien que se apega por completo a su maestro[6] o profesor.
Definitivamente ante cualquier “maestro o profesor”, Cristo Jesús es el “Maestro perfecto” y todos somos sus alumnos y discípulos.
Mas, en el contexto de la EPAGRUP, es preciso destacar que los alumnos aprenden de las verdades bíblicas de “maestros”, por su preparación.
En las EPAGRUPs, existen, por su responsabilidad una clasificación especial de alumnos: Alumnos matriculados y visitantes.
1.Alumnos matriculados. Al iniciar el mes de noviembre (cuando ya se ha finalizado el proceso de nuevos oficiales de la iglesia), el pastor distrital tendrá en lista los nuevos líderes pastores de los Grupos Pequeños. Y se abrirá las matrículas a la Escuela de Pastores de Grupos Pequeños.
Los alumnos matriculados son clasificados en dos:
a. Pastores de G.P. Son los que la iglesia en pleno ha aprobado. Ellos lideran el G.P. en la Escuela Sabática, Sociedad de Jóvenes, Sociedad de Damas y Caballeros, los días viernes en casas, y en las actividades diversas que se haya planificado.
b. Pastores asociados de G.P. Son los que la iglesia en pleno ha aprobado, o el pastor G.P. ha visto con cualidades para liderar un prosible segundo G.P. (en realidad esa es la meta final).
c. Pastores aspirantes de G.P. Son los que sienten el llamado de Dios a liderar o a prepararse para una misión importante. Ellos pueden tener cargo o no. Pero eso sí, deben ser bautizados.
d. Otros. En mi experiencia personal, a mis escuelas asisten pastores de otras denominaciones, o simplemente amigos que aún no se bautizan, que están matriculados y que actúan como alumnos. Puede que ocurra lo mismo en algunos casos.
2. Alumnos invitados. Son los que motivados por los comentarios positivos de la EPAGRUP desean venir a la escuela esporádicamente y que no han alcanzado a matricularse. Ellos pueden ser adventistas y no adventistas. La idea es que al final ellos puedan tomar la mejor decisión de sus vidas.

Plan curricular de enseñanza

¿Qué es un plan?
En términos técnicos, “Un plan es ante todo la consecuencia de una idea, generalmente y en función de lograr una óptima organización, adoptará la forma de un documento escrito en el cual se plasmará dicha idea acompañada de las metas, estrategias, tácticas, directrices y políticas a seguir en tiempo y espacio, así como los instrumentos, mecanismos y acciones que se usarán para alcanzar los fines propuestos y que fueron la motivación del plan”.[7]
En términos sencillos, es una estrategia, para lograr un objetivo, un fin. Por ejemplo, en la Biblia encontramos muchos planes. Uno de ellos fue el plan que Dios le dio a Josué para conquistar Jericó. ¿Recuerdas? (Jos. 6).
¿Cuál era el plan? “Marcharéis alrededor de la ciudad todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez. Así lo harás por seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca; y al séptimo día marcharéis alrededor de la ciudad siete veces, y los sacerdotes tocarán las trompetas Y sucederá que cuando toquen un sonido prolongado con el cuerno de carnero, y cuando oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará a gran voz, y la muralla de la ciudad se vendrá abajo; entonces el pueblo subirá, cada hombre derecho hacia adelante” (Jos. 6:3-5). ¿Ves? Esta es la estrategia para alcanzar un fin u objetivo. ¿Qué fin? Conquistar Jericó.

¿Qué es un plan curricular de enseñanza?
No pretendo parecer un entendido en pedagogía, pero en términos simples, un plan curricular de enseñanza, es las materias y/o áreas que se va a enseñar en la escuela, todo ello, es un conjunto de objetivos como escuela, con estrategias para alcanzarlos y evaluar sus resultados. También demanda un presupuesto lógicamente.
En otras: palabras como pastor y líder del distrito y de la EPAGRUP debo responder las siguientes preguntas: ¿A quiénes se va enseñar? ¿Qué se va a enseñar? ¿Para qué se va a enseñar? ¿Cómo se va a enseñar? ¿Cómo se va a evaluar lo que se va a enseñar? ¿Cuánto tiempo va a demorar lo que se va a enseñar? ¿Cuánto me cuesta todo lo que se va a enseñar? Es decir, un plan curricular de enseñanza en la EPAGRUP debe girar en torno a estas siete preguntas elementales.
Hacer un plan de enseñanza sin considerar estas cuestiones es simplemente cometer un “error craso”.
1. Los alumnos. Es pregunta es fundamental. La EPAGRUP debe tener en cuenta bien este detalle. ¿A quiénes está enfocado mi escuela? ¿a pastores de G.P.? ¿a dorcas? ¿a diáconos? Cuando yo haga mi plan de enseñanza, debo considerar mis futuros alumnos.
2. Los cursos. Cuando yo sé quiénes serán los alumnos de la EPAGRUP, de acuerdo a sus necesidades, yo buscaré suplirlas a través de los cursos o materias. Si en el distrito los pastores G.P. carecen de profecías, debo considerar ese detalle, si no saben hacer sermones debo considerar un curso de homilética, etc. Recuerden, que los cursos se escogerán y planifican de acuerdo con las necesidades de los alumnos. No se enseña lo que a los profesores les gusta sino lo que necesitan los alumnos. La manera de conocer este punto es sometiéndolos a un examen o haciendo un sondeo.
3. Lo que les sirve. Esta pregunta parece ser sencilla y lógica, pero no es como parece. Esta pregunta es vital. ¿Cómo maestro, para qué quiero que ellos aprendan lo que pretendo enseñarles? Entonces, esta pregunta está muy ligada a la pregunta anterior. ¿Lo que ellos necesitan, realmente les servirá? Soy pastor y en la facultad he aprendido hebreo básico, ¿habría razón para enseñar a los pastores de G.P.? Si les preguntamos a ellos: “¿les gustaría aprender hebreo?”, estoy seguro que a gritos a una voz diría que sí, pero ¿en qué les serviría a ellos? A mí, como pastor me sirvió para mi tesis, para enriquecer sermones, y realizar investigaciones. No está mal enseñar a un laico, pero no le será tan útil. Sería mejor enseñarle a usar un diccionario bíblico o una concordancia. De manera que en este punto el principio es priorizar lo que ellos realmente necesitan, porque su tarea como pastores es atender a su G.P.
4. Los métodos. Gran pregunta que merece una gran respuesta. Acá viene la creatividad del maestro. Hay muchas maneras, pero como maestro debo elegir la que sea de acuerdo a mis alumnos, y al lugar. A través de un seminario, taller, discurso, interactivo, mesa redonda, trabajos grupales, un video, panel, lecturas, etc. Hay varias formas. Pero como maestro debes estar preparado con tu tema de la mejor manera y para enseñar de la misma forma. Cada maestro domina y estilo, eso se respeta, pero debemos tener en cuenta muy bien el tipo de alumnos, curso y el lugar.
5. La evaluación. Este asunto es muy importante. La evaluación mostrará el avanece de los alumnos. Debe haber dos evaluaciones: Teórica y práctica. Por las tareas semanales, las participaciones en clase, la práctica en el campo, etc. Pero eso sí, una enseñanza sin evaluación está fuera de lugar. Y no cumple su fin.
6. El tiempo. Son 52 semanas en el año. Un curso debería durar de 04 a 06 semanas. La última es la evaluación final. La EPAGRUP duraría un año.
7. El costo. Esta pregunta está ligada a la anterior. De acuerdo a cómo se enseñará y los materiales que utilizarás va a depender lo que te costará. Para ello se debe hacer provisión económica que se suplen en una gran parte (si es en todo mejor) con el ingreso de las matrículas.

El director de la EPAGRUP
Como responsable y líder designado por la Asociación o Misión, el pastor distrital actúa como director de la EPAGRUP. Siendo el encargado de hacer el plan de trabajo de la escuela con la asesoría de un profesional en educación y/o líderes de confianza.

El secretario (a) de la EPAGRUP
Puede ser elegido en una reunión de líderes o simplemente invitado por el pastor distrital. Su función es (1) llevar la relación de los alumnos, (2) tomar la asistencia, (3) preparar los materiales dados por los docentes, (4) llevar las actas de la escuela y (5) hacer los anuncios en la escuela.

El tesorero (a) de la EPAGRUP
La elección puede ser de igual modo al secretario, pero sus funciones son básicamente económicas, (1) encargarse de las matrículas y (2) custodiar los fondos propios y/o donaciones.

Vocales de la EPAGRUP
Acá juegan un papel importante los ancianos de iglesias y directores de congregaciones. Ellos juntamente con la administración planificarán las actividades, la currícula de enseñanza y velarán el desarrollo de la escuela.

Asesor (es) de la EPAGRUP En consenso pueden elegir a uno, dos o tres entendidos en pedagogía que puedan servir como apoyo en el desarrollo de la EPAGRUP.
[1]Miguel A. Núñez, Educar es redimir, 108.
[2]Elena G. de White, El deseado de todas las gentes (Buenos Aires: ACES, 1987), 765.
[3]Elena G. de White, Servicio cristiano, 88.
[4]Elena G. de White, El deseado de todas las gentes, 166.
[5]Miguel A. Núñez, Educar es redimir, 108.
[6]Walter Alaña, De espectador a discípulo. Reflexiones y sugerencias para cumplir la agenda de Dios (Lima: Editorial Imprenta Unión, 2004), 25.
[7]S/A, “Plan”, Definición ABC, (Consultado el 27 de septiembre del 2009). En línea: http://www.definicionabc.com/general/plan.php

EPAGRUP: ESCUELA DE PASTORES DE GRUPOS PEQUEÑOS


Apreciado pastor de Grupo Pequeño, ya que entendemos bien el asunto de los Grupos Pequeños, es importante la preparación.
Jeremías registra las palabras de Dios de la siguiente manera: “y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15), pastores con ciencia y con inteligencia, es decir con preparación.
Jonas Arrais menciona: “Es esencial que cada uno de nosotros desarrolle un deseo por aprender que dure toda la vida, acoplado con la humildad que nos hará anhelar ser mejores líderes.”[1]
Jamás podremos pastorear de manera efectiva un rebaño, un Grupo Pequeño, a menos que estemos preparados. ¿Recuerdas la parábola de las diez vírgenes? ¿Por qué cinco de ellas entraron a la boda con su señor y otras cinco no? Simple como parezca, por su preparación. El texto dice: “Y mientras fueron a comprar, llegó el novio, y las que estaban preparadas, entraron con él a la boda. Y se cerró la puerta” (Mt. 25:10).
Entonces, como pastores de Grupos Pequeños debemos prepararnos. ¡Vayamos a la escuela…!

Escuela de Pastores de Grupos Pequeños[2]

Definición
Como su mismo nombre lo indica, es una “escuela”; un lugar de aprendizaje diseñado para pastores o líderes de Grupos Pequeños y asociados, en ejercicio o aspirantes. Son conocidos también como Escuela Permanente de Líderes. No obstante, por su constitución y función preferimos llamarlo: “Escuela de Pastores de Grupos Pequeños”, como sugiere Marco Huaco: “un Grupo Pequeño Modelo de líderes pastores”.[3]

Función
Entendiendo la necesidad de preparación para pastorear un Grupo Pequeño. El consejo para el pastor distrital es: “Realizar un Grupo pequeño prototipo con líderes”[4] para capacitarlos. En otras palabras esta escuela es un centro de aprendizaje y entrenamiento de líderes o pastores de Grupos Pequeños.
En consecuencia, esta escuela será un modelo ideal de Grupo Pequeño para los Grupos Pequeños de iglesias y congregaciones. Cada integrante de la escuela es un líder o pastor en potencia en su Grupo Pequeño local.
Es preciso señalar que este asunto no es mero capricho o fuera de lugar, sino que muy por el contrario es real en el ministerio de Cristo. Ahora bien, Jesús mismo al realizar su ministerio en su primer advenimiento hizo eso. Jesús llamó para formar discípulos.[5]
La meta de la comisión evangélica es continuar la obra que comenzó Jesús siguiendo la misma estrategia. ¡Hacer discípulos! ¡Enseñarles! Capacitarlos para reproducir sus vidas y su fe en las vidas de otros por los cuales trabajan.[6]
Mateo 28:19, detalla la “gran comisión”, y se observa al menos cuatro órdenes: (1) Vayan y (2) hagan discípulos, luego a esos discípulos (3) bautícenlos y finalmente (4) enséñenles.[7] Hacer discípulos antes de bautizarlos y después de bautizarles seguir enseñándoles. Ese es el plan. Esta escuela seguirá el ministerio de Cristo.
La mensajera de Dios diría: “Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente.”[8]

Conclusión
Tras lo expuesto podríamos concluir diciendo que:
1. La escuela de pastores de grupos pequeños es un centro de aprendizaje para pastores y co-pastores de grupos pequeños.La escuela de pastores de grupos pequeños tiene como función la preparación de sus alumnos en la ciencia de la Biblia, para el cumplimiento de la razón y misión de cada hijo d
[1]Jonas Arrais, Una iglesia positiva en un mundo negativo (Buenos Aires: ACES, 2007), 16.
[2]Esto en conformidad con el Documento sobre Grupos Pequeños votado por la Junta directiva de la División Sudamericana en mayo del 2007, véase en Grupos Pequeño: Teoría y Práctica, ed. Heron Santana (Buenos Aires: ACES, 2009), 13. En adelante Documento sobre G.P.
[3]Marco Huaco, Compartiendo esperanza, 20.
[4]Documento sobre G.P.
[5]James A. Cress, Los conservas, si los cuidas: cómo ayudar a los miembros a permanecer en la iglesia (Buenos Aires: ACES, 2005), 13.
[6]Ibid, 15.
[7]Miguel A. Núñez, Educar es redimir (Lima: Fortaleza ediciones, 2007), 167.
[8]Elena G. de White, El ministerio de curación (Buenos Aires: ACES, 1987), 102.

GRUPOS PEQUEÑOS: EL CONCLUSIÓN


1. El capítulo uno, plantea a manera de introducción el problema del asunto, es decir la aparente falta de textos bíblicos explícitos respecto a “Los Grupos Pequeños”. Se ha visto que no solo es importante saber, sino creer. Y que a menos que no creamos jamás podremos lograr éxito en este bonito plan de Dios.
2. El capítulo dos, presenta la importancia de ver el asunto de los Grupos Pequeños, teniendo como brújula o base y punto de partida, la Biblia, la Palabra de Dios. ¡A la ley y al testimonio…!
3. El capítulo tres, muestra algunas cuestiones comunes entre la feligresía de la iglesia adventista respecto a los Grupos Pequeños. Y se ha mostrado de manera interesante que ante la pregunta ¿Por qué un Grupo Pequeño? La respuesta es: Por ser el plan de Dios, y ante la cuestión ¿Para qué un G.P.?La respuesta es: Para adorar a Dios.
4. El capítulo cuatro, aclara un asunto muy mal entendido, un principio divino contra un plan de Dios. Claramente vimos que el Grupo Pequeño es un plan de Dios, no un principio como tal.
5. El capítulo cinco, muestra bíblicamente el desarrollo de los Grupos Pequeños en el Antiguo Testamento. Desde el Edén hasta la consolidación del pueblo de Israel con Moisés. Entendiendo claramente que sin duda alguna son un plan de Dios. Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, antes de ingresar a Canaán, esa tierra donde fluye leche y miel (16:13), Dios tuvo que organizarlos en Grupos Pequeños. Así también, al pueblo de Dios actual, al Israel moderno Dios a través de una mensajera, de Elena G. de White nos exhorta a organizarnos en Grupos Pequeños para cumplir la razón y misión, antes de ir a la Canaán Celestial.
6. El capítulo seis, de igual modo nos presenta a Jesús como el fundador de un Grupo Pequeño singular. Con doce miembros conquistaría el mundo con el evangelio (Ro. 1:8). Sin duda ese Grupo Pequeño revolucionaría la historia de la humanidad.
7. El capítulo siete, detalla el inicio de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, teniendo como base la providencia divina a través de los Grupos Pequeños. No hay duda entonces que son un plan de Dios.
8. El capítulo ocho, presenta y comenta algunos textos del Espíritu de Profecía en Elena G. de White respecto a los Grupos Pequeños y sus actividades, no dejando dudas sobre este asunto.
9. El capítulo nueve, finalmente, detalla brevemente, el papel de los Grupos Pequeños en el fin del tiempo del fin, es decir el la “cereza” de la torta de la historia.

Dios dirige a su iglesia, eso no debemos dudar, y si es así por consecuencia debemos creer que hace todo lo posible para mostrarnos luz. El asunto de los Grupos Pequeños es sin duda una de ellas. No dejemos de prepararnos. ¡Maranatha…!
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