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domingo, 6 de agosto de 2023

SIETE CONSEJOS PARA HACER UN BUEN LLAMADO AL BAUTISMO | Pr. Heyssen Cordero Maraví | Artículo

Un profesor de homilética nos decía que el llamado es como el aterrizaje de un avión. Puedes predicar un buen sermón, cautivar a tu auditorio, esto es tener un buen despegue y vuelo de avión. Pero si no haces un buen llamado, puedes estrellarte. Y es ahí donde los evangelistas y predicadores deben tener un cuidado especial para no “estrellarse” en el mensaje.


Existen muchos tipos de llamados. En este escrito, a continuación brindamos algunas recomendaciones para hacer un buen llamado, siguiendo el ejemplo del reconocido evangelista, Pr. Alejandro Bullón:

1. MOMENTOS DE ALABANZA. El llamado no empieza al final del sermón, sino cuando empiezan las alabanzas congregacionales. Puede parecer un asunto liviano, no lo es. Es muy importante tomarlos muy en cuenta. Elige cánticos de llamado, música con letras de llamado. Canciones que hables de entregarle a Jesús el corazón, la vida y si es posible de ser bautizado. Para ello, el director de cantos es el aliado idóneo. Debe ser alguien que haga cantar a la congregación. No se trata de que solo él cante, sino quetodos canten. Asimismo, mientras canta reflexione en las letras de la música, y en los intermedios de las canciones haga invitaciones a seguir a Jesús. Es un evangelista.

2. MENSAJES PROPICIOS. Predica temas de interés cotidiano. No te extiendas en temas teológicos ni controversiales. Estamos hablando de sermones evangelísticos de llamado. No estamos diciendo que no se pueda predicar de doctrinas o profecías, no. Solo que debemos predicar teniendo a Cristo como nuestro salvador (sermones cristocéntricos). Puedes predicar de los milagros de Jesús, pero aplica al hoy. Que la señora que tiene deudas en el banco sienta que Jesús también puede ayudarle. Que el taxista que escucha el mensaje sepa que Dios lo ayudará con el cáncer que lo está destruyendo. Por ello, debemos orar para que Dios nos dé sabiduría para esta labor.

3. ILUSTRACIONES REALES. Durante su ministerio, Jesús usó muchas ilustraciones. Un ejemplo son las parábolas. Las ilustraciones nos ayudan a llegar mejor con nuestros mensajes. Sin embargo, considera que las personas son más receptivas a situaciones reales. No inventes historias, ellas no tienen fuerza. Evita usar historietas o fábulas. Usa casos de la vida real. Y si es posible presenta al final a la persona del testimonio. Las personas necesitan saber que Jesús sigue obrando milagros en la vida de las personas en este tiempo. Pregunta en la iglesia a los hermanos cómo fue que conocieron a Jesús. Hay testimonios poderosos.

4. LLAMADO DIRECTO. Uno de los más grandes problemas de algunos predicadores y evangelistas es que tienen temor de hacer llamados y que nadie responda positivamente al bautismo. Entonces, suelen hacer “falsos llamados”. Por ejemplo: “Levanten sus manos los que aún no son adventistas, vengan al frente; yo quiero orar por ustedes”. Y una vez que están al frente les dice que pueden bautizarse y hacen un llamado más intenso. Eso no es correcto. La gente puede sentirse engañada. Debemos hacer llamados claros y directos, sin rodeos. No dudes, no tengas miedo, llama claro y directo: “El mismo Jesús que curó a un leproso, quiere curarte. Solo que debes entregarte a Él a través del bautismo, el bautismo en agua. ¡Hoy es el día! Hoy puedes cambiar la historia de tu vida ¡Ven, te estoy llamando. Tú que estás sentado y dudando, no postergues más tu decisión y ven”. El llamado es como la cosecha de una fruta, tiene que ser en el momento exacto, no antes ni después. Eso te lo hará entender la voz del Espíritu Santo mientras estás predicando.

5. MÚSICA DE LLAMADO. La voz del predicador no es lineal, el predicador levanta y baja la voz según sea el énfasis del mensaje. Y especialmente en el llamado, la música debe acompañar al evangelista de manera sincronizada. Cuando el predicador eleva la voz el fondo musical debe ir en esa dirección, y cuando baja la voz, la música hará lo mismo. La música llega a lugares donde las palabras no pueden entrar. Debes coordinar con el encargado del audio y sonido, y decirle cuándo tiene que poner la música de fondo. Puedes usar una frase clave: “Quiero terminar el mensaje de esta noche…”. “Esta noche tengo un mensaje…”, etc. El fondo musical es clave.

6. CANTANTE DEL LLAMADO. Recuerden que iniciamos este escrito destacando que estamos siguiendo el modelo del evangelista peruano Alejandro Bullón; sin embargo, la mayoría de evangelistas tiene como parte importante de su mensaje de llamado a una cantante, por ejemplo el Pr. Luis Goncalves, entre otros. Se recomienda a una dama. Su canto debe ser sublime y de llamado, de acuerdo al tema. Que cante en contralto, no soprano. La participación de la cantante o el cantante será de gran importancia, ya que a diferencia de una ofrenda musical, el canto de llamado es la continuación del sermón y su objetivo es ayudar a la persona que está siendo predicada a tomar su decisión para el bautismo. En ese sentido, el cantante o la cantante deben entender que su misión es evangelística netamente y no deben tratar de mostrar su voz, sino su mensaje.

7. VUELVE A LLAMAR. Después del canto de llamado vuelve a llamar con seguridad, siempre hay personas que están dudando, y es ahí donde pueden decidir. El último llamado es de suma importancia. Muchas personas son conmovidas por el Espíritu Santo a través del canto de llamado, y esperan un nuevo llamado. El evangelista debe ser consciente de que no puede llamar toda la noche. Recuerde que hay niños o ancianos que son invitados, por lo que debemos ser respetuosos con los tiempos. Recuerde que la eficacia del llamado no está en el largo tiempo, sino en el poderdel Espíritu Santo y la preparación de todo el proceso antes visto.

No podemos terminar este escrito sin mencionar lo más importante: El evangelismo es un asunto cien por ciento espiritual. Las capacidades y técnicas ayudan, el predicador y su experiencia influyen, pero no determinan. Lo que determina el éxito de la campaña es el Espíritu Santo. Hemos visto únicamente la parte del llamado del sermón, pero este es apenas la punta del iceberg.

Hechos registra un hecho extraordinario: “Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas” (Hechos 2:41), ¡3000 bautismos en un solo día! ¿Cómo lo hicieron? Pedro y la iglesia oraron por diez días en el aposento alto. En nuestros tiempos hacemos diez días de campaña y oramos minutos, es por ello que tenemos pocos bautismos. Necesitamos depender más del Espíritu Santo, pero también, prepararnos de la mejor manera para que Dios pueda usarnos.


Que Dios te bendiga.


PR. HEYSSEN CORDERO MARAVÍ

Evangelista 

Unión Peruana del Sur

La ciencia de ganar almas. Manual de evangelismo | By Pr. Heyssen Cordero Maraví - Descargar



La revista La Ciencia de Ganar Almas es una manual de evangelismo preparado por los evangelistas de la Unión Peruana del Sur (2019). La revista tiene el objetivo de entrenar a los evangelistas, predicadores e instructores bíblicos. Hay artículos y seminarios divididos en tres módulos de ocho temas cada uno. Una bendición total.

Vamos juntos y conectados


Pr. Heyssen Cordero Maraví

Ministerio Personal y Evangelismo

UNIÓN PERUANA DEL SUR


Que Dios los bendiga.

Pr. Heyssen Cordero Maraví

Ministerio Personal y Evangelismo

UNIÓN PERUANA DEL SUR

miércoles, 16 de agosto de 2017

¿CÓMO SE HACE EL VERDADERO DISCIPULADO? - Mateo 28:19


Hace algunos meses el Pr. Bruno Raso, vicepresidente de la iglesia adventista para División Sudamericana compartió una reflexión sumamente interesante para explicarnos cómo es que se logrará un discipulado de #GenteQueCuidaDeGente. Hace dos sábado en la coliseo de Pocollay, #Tacna, expuse ese mismo tema, y hoy quisiera compartirlo con ustedes.

Siendo que el discipulado es la obra magna que Cristo nos encomendó, la gran pregunta ya no es qué es discipulado, y que se hace (esas preguntas son ya conocidas por no pocos) sino, ¿cómo lograr ese cometido? A continuación la respuesta ante la pregunta inicial: ¿Cómo lograr el discipulado? El discipulado se puede lograr con:

1. AMOR. No cualquier amor, un amor igual al amor que tiene un padre hacia su hijo. Ese amor que Dios Padre nos mostró al entregarnos a su propio Hijo. Se necesita mucho amor para hacer DISCIPULADO, sin amor todo es en vano.

2. SACRIFICIO. Esa palabra que solo lo pueden entender un soldado, un militar que sale a la guerra sin saber si volverá. Sacrificio porque lucha por un ideal, lucha y está dispuesto a entregar su vida en favor de otros. Ese sacrificio que nos mostró Dios Padre al entregarnos a su propio Hijo en la cruz del calvario.

3. PERSEVERANCIA. Quizás este ingrediente sea el que lleva más tiempo. Pues los desánimos vendrán. Y se necesita ser perseverante como el atleta que inicia la carrera y está dispuesto a no quedarse en la mitad del camino. Sino que va a llegar a la meta aunque hayan dificultarles. Los obstáculos estarán presentes, pero no impedirán a cumplir el objetivo de llegar a la meta del discipulado. Eso mismo nos mostró Cristo cuando perseveró hasta cumplir la misión de salvarnos a pesar de saber que la muerte era dura y cruel.

4. CONFIANZA. No puede haber discipulado sino hay FE. Sino hay confianza no podrá lograrse nada. Esa confianza que tiene un SEMBRADOR o jardinero que siembra o planta algo y solo espera, hace lo que le corresponde pero tiene la seguridad de que la planta crecerá o la semilla germinará. Necesitamos tener confianza al discípulos. Sin presión, sin obligación. Todo por amor y confianza.

Entonces, solo si hay #Amor#Sacrificio,#Perseverancia y #Confianza podremos hacer un discipulado verdadero tal y como el Señor quiere que hagamos. Ese discipulado de #GenteQueCuidaDeGente.
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Fuente: https://mensajesdelabibliaparahoy.blogspot.pe/2017/08/como-se-hace-el-verdadero-discipulado.html

miércoles, 12 de agosto de 2015

FORMANDO LÍDERES, MULTIPLICANDO ESPERANZA

FORMANDO LÍDERES, MULTIPLICANDO ESPERANZA
Por
Heyssen J. Cordero Maraví
@HeyssenCordero
Pastor distrital en la Asociación Peruana Central


 El grupo pequeño “Siervos de Jesús”, llegó a tener 35 miembros después de una campaña de evangelismo. Ahora son un grupo gigantesco. El líder está emocionado y quiere que, en la siguiente Junta de Iglesia se apruebe la formación de un nuevo grupo pequeño. Necesitan dividirse pues han pasado el número ideal que es de ocho a diez miembros.

Hace aproximadamente treinta años que la Iglesia Adventista viene tratando el tema de los grupos pequeños con mucho interés.[1] Y sin duda, hoy,  constituye uno de los énfasis más marcados en la iglesia. No obstante, y aunque estamos avanzando ¿por qué no han logrado consolidarse como se esperaba? Cada año las iglesias forman nuevos grupos pequeños, y en algunos o en muchos casos, después de algún tiempo tienen que hacer una “reorganización” o “reestructuración” volviendo a empezar de cero. Lo que estamos diciendo no es ajeno o nuevo. Con frecuencia vemos o somos parte de éste fenómeno nada grato.

En la República del Perú, existen miles de grupos pequeños realmente extraordinarios. Reales, y no solo nominales, que hacen una obra de avanzada en pro de la predicación de Cristo de manera impresionante. Pero existen también grupos pequeños que no tienen el mismo éxito. ¿Por qué esa diferencia? La respuesta se encuentra, según mi experiencia, en el modo en que fueron formados esos grupos. Sencillo y simple. El éxito o fracaso de un grupo pequeño tiene que ver con su nacimiento.  Dime cómo nació el grupo pequeño, y le diré como está ahora.

En ese sentido, éste artículo tiene el propósito de mostrar en qué consiste la multiplicación de grupos pequeños y cómo se logra según la Biblia. No presentamos modelos ni reglas[2] sino principios pues es la manera en que los grupos pequeños revolucionan la iglesia.[3]

La ley natural de la multiplicación
Hace aproximadamente seis mil años, el primer viernes, Dios le dijo a Adán y Eva después de bendecirlos: “Fructificad y multiplicaos…” (Gen. 1:28). Y es que todo lo que Dios creó está regido por una ley natural. La ley de la siembra y la cosecha es una que no puede cambiar. Todo lo que se siembra se cosecha (Gal. 6:7) y se cosecha multiplicado. Siembras un grano de maíz y cosechas cientos de granos. La ley de la multiplicación es la marca registrada de toda creación de Dios. Debemos entender, entonces, que la multiplicación es una ley natural de Dios y ser obedientes al mandato: "Fructificad y multiplicaos” (Gen. 1:28) e “id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mt. 28:19 cf. Prov. 11:30; Hch. 5:15; 6:7).

La formación de nuevos dirigentes
El principio básico para la formación de nuevos grupos pequeños (o multiplicación de ellos) es tomar tomar la formación o entrenamiento de líderes como prioridad. Es necesario, para ello, tomar en cuenta los consejos de Jesús a través de su ministerio y su Palabra. A continuación, presentamos cuatro pasos para una multiplicación de grupos pequeños tal como nos enseñó el mejor y mayor líder, Jesús.  

Primer paso: ORAR
Puede sonar obvio, pero es más que serio de lo que parece. “Rogad al señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:38). El primer paso para la multiplicación de grupos pequeños es la oración. Después de ver al pueblo de Israel, “desamparad[o] y dispers[o]” como ovejas sin pastor - males de la iglesia también hoy-,[4] Jesús nos dice que hay mucho obra por hacer, y nos dice que debemos “rogar” para que Dios envíe obreros a su mies; es decir líderes que sean capaces de pastorear a las ovejas de Israel como Dios quiere (Jer. 3:15). En esta oración, la palabra griega que se usa para “rogad” es deomai, que significa “suplicar”, “pedir encarecidamente”, “implorar”. ¿Te das cuenta de que es mucho más fuerte que “orar” así a secas?[5]

Es necesario que seamos conscientes del problema de nuestra iglesia: pocos obreros, pocos líderes para pastorear (Mt. 9:37 cf. 1 Ped. 2:9). Oremos, oremos y oremos. Es momento de clamar fuertemente por ayuda del cielo para esto.

No pretendamos formar un nuevo grupo pequeño si no hemos pasado tiempo orando para ello. Dios sabe nuestra necesidad. Necesitamos crecer, multiplicarnos como iglesia. 
La gran pregunta que surge entonces es, ¿cuánto tiempo estamos orando para que Dios envíe nuevos líderes? Si deseamos que los grupos pequeños se multipliquen, debemos empezar con lo que Jesús nos dijo, “rueguen” por nuevos líderes. 

Segundo paso: DISCIPULAR
La Biblia destaca, “y estableció a doce para que estuviesen con él y para enviarlos a predicar” (Mr. 3:14). El segundo paso para la multiplicación es el discipulado. Es preciso señalar que el discipulado es real en el ministerio de Cristo, Jesús llamó para formar discípulos.[6] Pero no un discipulado desde un seminario, un libro o un púlpito; sino un discipulado práctico. Debemos ser conscientes de que el verdadero discipulado no es un evento sino un proceso; no es un programa sino un estilo de vida; no es de unas horas o día sino de años.

¿En qué consistió el verdadero discipulado según Jesús? La Biblia nos dice que para hacer discípulos Jesús formón un GRUPO PEQUEÑO. Pudo hacerlo de otra forma, pero eligió hacerlo a través de un grupo familiar[7] (porque somos hermanos, tenemos un mismo Padre celestial y Jesús es nuestro amigo). Así, los grupos pequeños forman el ambiente natural[8] para el progreso del discipulado.

¿Qué hacía Jesús, como líder, en su grupo pequeño? Les enseñó a “ESTAR CON ÉL”, esto es comunión; e “IR A PREDICAR”, esto es misión.

No puede haber multiplicación de grupos pequeños si no tenemos grupos pequeños discipuladores, es decir que enseñen la COMUNIÓN y la MISIÓN. Si un grupo pequeño solo sirve para cantar, reír y hacer vida social debemos detenernos un poco: entendamos que es relacional, no social. El grupo pequeño debe ser un centro de entrenamiento de futuros líderes de grupos pequeños. No pretendamos multiplicar grupos pequeños si no hemos formado discípulos o líderes en grupos pequeños, pues cuando fallamos en hacer discípulos, automáticamente también fallamos en el cumplimiento de la Gran Comisión.[9]

Tercer paso: EVANGELIZAR
“¿Cuál es la misión de la iglesia? ¿Por qué estamos aquí? Así como la iglesia tuvo un comienzo divino, también tiene una misión divina”.[10]después llamó a doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos” (Mr. 6:7). El tercer paso para la multiplicación es el evangelismo, pero no un evangelismo cualquiera sino un evangelismo de dos en dos. La misión no es opción para los nacidos en Cristo. El evangelismo no es solo a través de estudios bíblicos, hay muchas formas, pero el fin es el mismo: llevar almas a los pies de Jesús, y “solo cuando la iglesia se disperse como sal en este mundo puede ser verdaderamente una iglesia de la gran comisión”.[11]

Cristo entrenó a los doce apóstoles como discípulos en un grupo familiar, o grupo pequeño para después enviarlos de dos en dos. La mensajera del Señor destaca: “Es necesario que dos personas trabajen juntas, pues la una puede animar a la otra y juntas pueden aconsejarse, orar y escudriñar la Biblia[12]. Después de ser entrenados, los discípulos fueron enviados a poner en práctica todo lo aprendido. Jesús no era un líder teórico, sino un líder práctico. No solo les dijo qué debían hacer, sino cómo debían hacerlo.

Hablando de cómo envió Jesús a evangelizar a sus discípulos, Elena G. de White declara: Llamando a los doce en derredor de sí, Jesús les ordenó que fueran de dos en dos por los pueblos y aldeas.  Ninguno fue enviado solo, sino que el hermano iba asociado con el hermano, el amigo con el amigo.  Así podían ayudarse y animarse mutuamente, consultando y orando juntos, supliendo cada uno la debilidad del otro.”[13] Y precisa que no alcanzamos el éxito en el cumplimiento de la misión porque no seguimos el ejemplo de Cristo: no nos organizamos como quiere que lo hagamos, es decir en GRUPOS PEQUEÑOS con PAREJAS MISIONERAS. Si mi grupo pequeño no vibra, no sueña con llevar almas a los pies de Jesús, no está preparado para multiplicarse. Jesús nos enseñó cómo; hay que seguir su ejemplo.

Cuarto paso: FORMAR UN NUEVO LÍDER
Para poder vencer la crisis del liderazgo, una segunda línea de liderazgo debe ser entrenada y capacitada[14]. Pablo dijo a Timoteo: “lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Tim. 2:2). El cuarto paso para la multiplicación es formación de un nuevo líder.  Melchor A. Ferreira aseveró que el plan de los grupos pequeños, y sus líderes “no debe ser por elección y nombramiento, sino por inspiración y entrenamiento.”[15]Con toda razón, Elena G. de White menciona: “Cada iglesia debe ser una escuela práctica de obreros cristianos”.[16] Necesitamos entender que como líderes y pastores que debemos preparar, entrenar y capacitar a nuevos líderes. Una de las formas es la Escuela de Líderes de Grupos Pequeños (como se le conoce en la Unión Peruana del Sur) donde el pastor distrital es el director y maestro.

Cuando Jesús ascendió a los cielos, todos los discípulos (los once que quedaban) se separaron y fueron a distintos lugares para cumplir la magna misión de Cristo. Su obra fue tan extraordinaria que Pablo dijo a los romanos: “vuestra fe se divulga por todo el mundo” (Rom. 1:8). Los Judíos de Tesalónica declararon: “éstos que trastornan el mundo entero también han venido acá” (Hch. 17:6). ¡Esto es multiplicación de líderes por un grupo pequeño! ¡Qué impresionante! ¡Un pequeño grupo de hombres sencillos en las manos de un Dios maravilloso transformaron el mundo!

Si queremos que la iglesia sea una iglesia ganadora, si deseamos ver a una iglesia que tenga grupos pequeños multiplicadores debemos empezar a formar nuevos líderes, nuevos líderes para formar nuevos grupos pequeños. Por eso se llama MULTIPLICACIÓN y NO DIVISIÓN de grupos pequeños, pues cuando multiplico, SUMO; y cuando divido, RESTO.
Jesús no preparó miembros, él preparó líderes. Por eso Pablo convencido de ese principio de liderazgo encarga a Timoteo la tarea de discipular formando nuevos líderes. No lo hagas solo, entrena líderes. Tu grupo pequeño ¿ya formó a un nuevo líder? Tu grupo pequeño ¿se va a multiplicar? No formes un nuevo grupo pequeño sino has preparado un nuevo líder.

Y entonces, ¿qué hacemos?
¿Qué consejo le darías al líder del grupo pequeño “Seguidores de Jesús” que está emocionado por tener un grupo tan numeroso? Le podríamos decir: “Si deseas que tu grupo pequeño se divida, entonces házlo; pero si deseas que tu grupo pequeño se multiplique, entonces debes tener la seguridad de haber formado un nuevo líder capaz de reemplazarte eficazmente”.

La multiplicación de grupos pequeños no depende de los número de miembros, sino de los nuevos líderes que tenemos para pastorear como Dios quiere (Jer. 3:15). Dios quiere una iglesia multiplicadora. Dios llama a líderes apasionados en cumplir la misión de multiplicarse, para impactar al mundo con esperanza. Pero debemos ir con calma, y con la seguridad de que, si hacemos las cosas  tal y como Jesús quiere, cosecharemos resultados extraordinarios.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
DISTRITO MISIONERO DE CIENEGUILLA
ASOCIACIÓN PERUANA CENTRAL
UNIÓN PERUANA DEL SUR

Artículo publicado en la REVISTA ADVENTISTA para Sudamérica en Septiembre del 2014.



[1]Para un breve resumen del surgimiento de los grupos pequeños en la iglesia adventista de Sudamérica, véase: Isabel y Daniel Rode, Crecimiento. Claves para revolucionar su iglesia (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2003), 87-93.
[2]Walter y Viviana Lehoux, En las manos de uno que no falla (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2008), 32.
[3]Melchor A. Ferreira Castillo, Quiero organizar grupos pequeños, ¿qué hago? (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2003), 16.
[4]Marco A. Huaco, Compartiendo esperanza (Lima: MEGAGRAF, 2008), 15.
[5]Derek J. Morris, La oración radical (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2010), 22.
[6]James A. Cress, Los conservas, si los cuidas: cómo ayudar a los miembros a permanecer en la iglesia (Buenos Aires: ACES, 2005), 13.
[7] Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, 315.
[8]Aguinaldo Leonidas Guimarães, “Yo también los envío”, Revista del Anciano (Abril – Junio 2012), 24.
[9] Paulo Godinho, “Nuestra misión: Hacer discípulos”, Revista del Anciano (Julio – Septiembre 2012), 15.
[10] Jonas Arrais, Se busca un buen pastor (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2011), 99.
[11]Russell Burrill, Discípulos modernos para iglesias revolucionarias (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2008), 15.
[12] Elena G. de White, El evangelismo (Buenos Aires: ACES, 1978), 59.
[13] Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, 316.
[14] N. Ashok Kumar, “La segunda opción”, Revista Ministerio adventista (Mayo – Junio 2013), 16.
[15]Melchor A. Ferreira Castillo, Quiero organizar grupos pequeños ¿qué hago?, 12,13.
[16] Elena G. de White, Servicio cristiano (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 47.

lunes, 10 de agosto de 2015

¿Qué mensaje debes llevar…?


“¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!” (Isaías 52:7)
Sin duda que este texto te resulta conocido. Pertenece a la categoría de los textos positivos que encontramos en la Escritura. Es un texto que alienta el corazón y lo llena de ánimo y de esperanza. Pero no se queda aquí, el texto va más lejos, invitándonos a ser de una determinada manera.
Lo más interesante de este texto es el momento en el que se da. El que lo escribe es el profeta Isaías. Éste vive la legislatura de cuatro reyes: Uzías, Jotam, Acab y Ezequías. Isaías tiene que vivir uno de los peores momentos de la historia de Israel: los problemas se multiplican, nada parece salir bien, todo parece desmoronarse…
Tres cosas a resaltar:
  1. El rey Acab cae en la más grande de las idolatrías que nos podamos imaginar. No se trata de un enfriamiento espiritual, ¡no! El rey va tan lejos que abandona al Dios de Israel para servir a los baales. Esto va a suponer grandes cambios en la administración de la liturgia. Por ejemplo, la nueva elección supone un cambio en el sacerdocio levítico por otro sacerdocio con otros rituales. Con Acab se inicia una nueva forma de sacrificios donde se incluirán además de animales, el sacrificio de niños pequeños.
  2. A Acab le sucede su hijo Ezequías. Este fue un rey distinto. Se le conoce como el rey reformador. Volvió a las sendas antiguas: restauró el sacerdocio levítico, así como las ceremonias tradicionales y el sacrificios de animales, quitando, como es de suponer, los sacrificios de niños. ¿Dónde está el problema? En que a pesar de la reforma hecha, todo parece seguir yendo mal. Nada parece cambiar.
  3. Los Asirios sitian Jerusalén. Los Asirios se caracterizaban por ser insensibles, cruentos y dados a aplicar muertes sanguinarias. Jerusalén respira todo esto como una amenaza que puede hacerse realidad. ¿Te das cuenta de la situación?
DIOS INTERVIENE
¿Cómo afectan todas estas cosas al pueblo de Dios? Mucho y además de una forma muy negativa. El pueblo expresa su desacuerdo a través de la protesta y de la crítica. El ánimo está por los suelos. Una gran mayoría viendo la imposibilidad de que las cosas cambien terminan pasando de todo. Y es en este preciso momento en el que Dios interviene. ¿De qué manera? Llama al profeta Isaías y le da un mensaje para su pueblo. ¿Qué mensaje es ese? El que has leído al principio. Ese es el mensaje que el pueblo debe oír y ese es el mensaje que debe dar.
Yo no he podido por menos que hacer una aplicación a nuestros días. Hoy vivimos momentos muy especiales. Pablo los calificó de tiempos peligrosos. Hoy los problemas se multiplican, las cosas no parecen salir como esperamos, a veces parece que todo se desmorona. Suceden cosas inesperadas, las noticias que nos llegan no siempre son buenas y a veces nos sobrecogen situaciones muy difíciles de enfrentar y más de sobrellevar. Y frente a nuestra realidad ¿qué hacer? ¿Optaremos por la queja, por la crítica, por el desánimo, por la decepción?
Si Dios nos tuviese que dar un mensaje hoy ¿qué mensaje nos daría? Personalmente pienso que el Señor nos daría el mismo mensaje que le dio al pueblo de Israel en tiempos de Isaías. Dios nos diría: Hijos, sed portadores de alegría. Hijos, allí donde veas tensión poned paz. Hijos, hablad de las cosas buenas y no de las malas. Hijos, hablad de salvación y no de condena porque yo, vuestro Dios, ¡reino!
Sin lugar a dudas los mensajes de Dios no siempre son fáciles de asimilar, ni de comprender y menos de llevar a la práctica. Pero los mensajes de Dios siempre son oportunos y siempre funcionan. ¿De qué manera? Fíjate en el siguiente mensaje:
“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán Caminarán y no se fatigarán.” (Isa. 40: 29-31)
El Señor también dio este mensaje al profeta Isaías para llevarlo a su pueblo. Si te fijas bien este mensaje es el complemento del anterior. Cuando uno sigue el consejo divino el resultado será justamente el que acabas de leer: es levantarse, es recuperar fuerzas, es revitalizar energías, es llenarse de ilusiones para continuar el camino.
Me gustaría que ésta fuese tu experiencia mientras vives momentos difíciles. Que Dios te bendiga. Amén.


jueves, 5 de junio de 2014

El evangelismo de Grupos Pequeños - Elena G. de White


Dé estudios bíblicos y ore con las familias y los grupos pequeños—Hermanos míos en el ministerio, no penséis que la única obra que podáis hacer, la única manera en que podáis trabajar por las almas, consiste en dar discursos. La mejor obra que podáis hacer es la de enseñar, educar. Cuandoquiera que encontréis ocasión de hacerlo, sentaos con alguna familia, y permitid que sus miembros os hagan preguntas. Luego contestadlas con paciencia y humildad. Llevad a cabo esta obra en conexión con vuestros esfuerzos más públicos. Predicad menos y educad más, dirigiendo estudios bíblicos y orando con las familias y los grupos pequeños.—Obreros Evangélicos, 201.

Los miembros pueden invitar a sus amigos y vecinos a sus hogares y entonces pedir al ministro que se reúna con ellos—El interés continúa creciendo, y quienes abrazan la verdad van directo a trabajar por sus amigos, invitándolos a que vengan a escuchar. Más que esto, ellos invitan a sus vecinos y amigos a venir a sus hogares. Entonces se aseguran que uno de nuestros ministros venga a darles estudios bíblicos. Estas reuniones se tornan muy interesantes.—Manuscript Releases 16:45.


Dé estudios bíblicos a las familias y sus vecinos—Se necesita hacer una clase de trabajo diferente a la que se ha estado realizando en nuestras iglesias. Aquellos ministros que se inclinan meramente a la predicación, y no a visitar y a realizar un esfuerzo personal, necesitan romper este hábito trabajando arduamente con las familias. Permitan que las familias inviten a sus vecinos, y entonces dejen que el ministro les dé estudios bíblicos, y se relacione con ellos. Necesitamos hacer menos predicación y más obra pastoral en nuestras iglesias. Aquellos que no tienen aptitud para esta clase de labor, deben educarse a sí mismos, y buscar más armonía con la manera de trabajar de Cristo.—The Home Missionary, 1 de noviembre de 1890.

- Cita extraída del Capítulo 24 del Ministerio Pastoral, pág. 159.

lunes, 8 de julio de 2013

Grupos pequeños: Aspectos básicos



El Grupo Pequeño,[1] como idea divina,[2] es un conjunto de creyentes que se reúnen cada semana en casas para ayudarse mutuamente en el crecimiento espiritual y en el cumplimiento de la misión. Estos tuvieron sus inicios principalmente con Cristo como líder y sus doce apóstoles (Jn 1:35-39, 41-42, 44-51); fue él quien formó el primer GP en la historia del cristianismo.[3] Después de su ascensión, la iglesia primitiva tomó como modelo el GP de Cristo, para luego formar nuevos grupos.[4] Esto se corrobora en el texto principal de la Teología de los GPs:

Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración […] Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes, y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos (Hch 2:42-47).

Esta clase de reuniones era común en la iglesia primitiva. Por más que ellos continuaban frecuentando tanto en el templo diariamente[5] como en la sinagoga ocasionalmente,[6] las reuniones en casas eran vitales para el fortalecimiento y el crecimiento de esta iglesia naciente.
El Manual de la Iglesia Adventista (ed. 2010) plantea elaborar GPs en los hogares bajo el título de “Grupos de estudio de la Biblia”, cuyos objetivos son animar a los miembros de iglesia en el estudio de la Escritura y la comunión con Dios, y alcanzar a personas no creyentes quienes no podrían sentirse cómodas en un ambiente estructural eclesiástico, pero muy a gusto en una atmósfera tranquila y hogareña.[7]
Las razones para optar este nuevo estilo de vida (la reunión en casas), se perciben en los objetivos de los GPs que presenta el libro de Hechos. Por lo menos se proponen cinco:

(1) La preservación y la salvación de los hijos de Dios (2:46-47; 5:42; 12:12; 16:40).
(2) Motivar al cumplimiento de la misión (2:47; 5:42).
(3) Promover el discipulado y el desenvolvimiento de los dones y talentos de cada creyente (5:42; 20:20).
(4) Promover la familiaridad entre los creyentes (2:41, 45).
(5) Satisfacer las necesidades personales (2:44-45).

Se desarrollarán brevemente cada uno de ellos.

(1) La preservación y la salvación de los hijos de Dios

El propósito principal de los GPs es salvífico, más que fraternal. Si bien es cierto en cada uno de ellos se suplían las necesidades tanto psicológicas como físicas, la prioridad era velar por la salvación de los hijos de Dios y de los futuros creyentes. Ellos no solo se reunían para comer y confraternizar, ellos “alababan a Dios”, abrían las Escrituras y “añadían cada día […] los que iban a ser salvos” (la cursiva es para énfasis). Los GPs siempre han sido uno de los instrumentos de salvación más poderosos por el cual el Señor ha estado cumpliendo su misión. Sin lugar a dudas, los GPs son un puente misionero para la ganancia de las personas para Cristo, para la conservación de las mismas y para presentar, vívidamente, un nuevo estilo de vida en Cristo (el reino de los cielos). Según Jolivê Chaves, “Los GPs desempeñan un papel importante en la reforma y en el reavivamiento que la Iglesia necesita en su preparación para el regreso de Jesús”.[8]

(2) Motivar al cumplimiento de la misión

Uno de los objetivos más importantes de los GPs es el cumplimiento de la misión a “toda nación, tribu y lengua” (Ap 14:7). A diferencia de las campañas en carpas o en las megas iglesias, por medio de los GPs el evangelio puede llegar a lugares de difícil acceso.
En el templo, con una gran cantidad de hermanos, es muy difícil motivar y recibir una respuesta positiva con relación a la predicación del evangelio. Sin embargo, el mejor lugar para promover e involucrar a los miembros de iglesia en el evangelismo es en una casa, en un GP. Según Francisco Quintero, estos constituyen una fuerza misionera en la iglesia, ampliando su campo de trabajo al interesarse en grupos que incluyan a la familia, clases para padres, vida humana, salud, Escuela Sabática en las casas, etc.[9]
Siempre es necesario recordar que los GPs tienen como objetivo principal salvar personas. Sobre todo, redimir a los seres humanos que no conocer a Cristo. Hechos 2:47 es claro cuando revela que “el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos”. La palabra que siempre se debe pronunciar en los hogares, a parte de “Cristo”, es “misión”.

(3) Promover el discipulado y el desenvolvimiento de los dones de cada creyente

Otra de las razones de la existencia de los GPs es desarrollar el discipulado en cada creyente (involucraba motivar, entrenar y equipar). Para ello, se necesita: (1) el uso de las habilidades, los talentos y los dones de cada miembro para la edificación tanto del GP como de la iglesia en general[10] y (2) educar en todo sentido tanto a las familias como a cada uno de los miembros. Según Arilton de Oliveira, “El trabajo en grupos pequeños enfatiza el sacerdocio de todos los creyentes, promoviendo que cada miembro de tal grupo pueda desarrollar la tarea que Dios ha dado”.[11] En el Bellevue Baptist Church correctamente se declara:

Los grupos pequeños son la espina dorsal de nuestra iglesia porque allí es donde cada miembro tiene el potencial de desarrollarse en un cristiano maduro. En el grupo pequeño las personas se encuentran con un ambiente más íntimo donde pueden compartir más cómodamente con los otros miembros del grupo y de esta manera se hacen relaciones de amistad más fuertes y duraderas.[12]

(4) Promover la familiaridad entre los creyentes

Promover la familiaridad entre los creyentes es otro de los objetivos de un GP. Como  actualmente existen las famosas megas iglesias, reunirse en GPs es lo más recomendable para que exista una mejor familiaridad. Penosamente, hoy en día muchos de nuestros hermanos no se conocen entre sí, fomentando la desunión y una actitud pasiva en el cumplimiento de la misión.
Por medio de los GPs, cada feligrés tendrá más cariño y aprecio hacia sus hermanos. Conocerán sus debilidades y fortalezas. Se ayudarán a suplir sus necesidades. Tendrán momentos de recreación y reflexión. Se conocerán mejor los unos a los otros (por ejemplo: los nombres, la dirección, los hijos [as], el trabajo, etc.). Como el número de asistentes a un GP es menor que al de un templo, unir lazos fraternales es más fácil y provee mejores resultados. Para Wagne Mesquita, “Las actividades de naturaleza social y conmemorativas proporcionan lazos de amor fraternal que mantienen el grupo unido y amoroso”.[13] El mismo versículo 46 capítulo 2 de Hechos revela el resultado principal: “comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (la cursiva es para énfasis).
Estoy seguro que las personas que conocían mejor al Señor Jesucristo, durante su ministerio terrenal, fueron sus apóstoles, especialmente: Santiago, Juan y Pedro. ¿Por qué? Por la familiaridad espiritual que mantenían.

(5) Suplir las necesidades personales

Otro de los objetivos de los GPs es suplir las necesidades tanto físicas como psicológicas de cada creyente. En la iglesia primitiva, la interdependencia cumplía un papel preponderante.[14] Ellos estaban “juntos” y tenían “todas las cosas en común”. Vendían sus bienes y los “compartían con todos”, según “la necesidad de cada uno”. En los GPs nadie velaba por sí mismo, el propósito era promover y practicar el servicio a los demás. El concepto de hermanosse aplicaba muy bien en cada casa, a tal punto, que se formaba un nuevo hogar.
Es importante reconocer que en la iglesia todos tienen necesidades. Por ejemplo, algunos necesitan de nuestras oraciones, otros de algún apoyo económico, algunos de ayuda emocional, etc. Sobre todo, y esta es la más urgente necesidad, muchos necesitan de Cristo. Aunque parezca mentira, muchos de nuestros hermanos no se están relacionando con Dios todos los días. Por esta razón, el GP está para sostenerse espiritualmente. Para ello, es relevante la confianza. Cuando existe familiaridad en un grupo, habrá más confianza en sus integrantes en expresar sus necesidades.
Es importante comprender que un GP no es simplemente un conjunto de personas, sino que es una familia. En este contexto, son significativas la humildad y la sencillez de corazón (v. 46). Solamente el amor sincero de una persona, sin egoísmo, puede ponerse en el lugar de otros y ayudar.

Son necesarios

Muchos estudios, como el de Peter Wagner, han demostrado que los GPs son aliados poderosos para plantar nuevas iglesias.[15] Sin ellos, el crecimiento cuantitativo sería únicamente biológico. La formación de GPs es relevante para la conservación y el evangelismo de la iglesia.
Por estas razones, Elena de White escribió:

La formación de pequeños grupos como base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por Uno que no puede errar. Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay solamente dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros.[16]

Predicad menos y educad más, dirigiendo estudios bíblicos y orando con las familias y los grupos pequeños.[17]

La presentación de Cristo en la familia, en el hogar o en pequeñas reuniones en casas particulares gana a menudo más almas para Jesús que los sermones predicados al aire libre, a la muchedumbre agitada, o aun en salones o capillas.[18]

Por
Pr. Oscar Mendoza Orbegozo
Asociación Peruana Central Sur


[1]Elena White entendía que la creación de GPs es de idea divina y, como tal, ha de acertar y dar resultados (Servicio cristiano [Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995], 92). 
[2]Un breve estudio sobre el pensamiento de Elena de White sobre los GPs está en Daniel Rode, “Un testimonio inspirado”, Revista del anciano, octubre-diciembre, 2009, 25-6; Daniel Oscar Plenc, “Los grupos pequeños”, Revista adventista, junio, 2003, 18. Según Plenc, Elena de White percibía que los GPs están, básicamente, para: el servicio misionero, el estudio de la Biblia y la oración, y estrechar lazos de unidad y amor.
[3]Para un desarrollo histórico de los GPs, véase Emilio Abdala, “La historia de los grupos pequeños”, Ministerio adventista, marzo-abril, 2009, 30-3; Rode, “Un testimonio inspirado”,  25-6.
[4]Según Jolivê Chaves, la preocupación del Señor Jesús no era las multitudes, sino las personas (los apóstoles) a quienes las multitudes seguirán después de su partida. Por esta razón, él dedicó mucho tiempo a su grupo pequeño. Según Chaves, “Sus integrantes seguirán su método de conquistar a otros para Dios” (“Grupo pequeño, prototipo”, Revista del anciano, octubre-diciembre, 2009, 22).
[5]La asistencia al templo en Jerusalén, aun en los inicios de iglesia apostólica, era diaria.
[6]La asistencia a las sinagogas era, por lo general, cada sábado. Sin embargo, se podía acudir en momentos especiales durante la semana.
[7]Asociación General de la Iglesia Adventista del  7º día, Manual de la iglesia, trad. Roberto Gullón (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana,  2010), 38.
[8]Jolivê Chaves, “Pequenos Grupos, Tempos Favoráveis!”, en Pequenos Grupos: Teoria e prática(Brasilia: Casa Publicadora Brasileira, 2007), 33. En adelante GTP.
[9]Francisco Quinteros, La iglesia en tu casa (Lima: Producciones José Wolff, 1988, 24).
[10]Daniel Rode cree que una de las razones principales para que una iglesia crezca, a parte de las nueve que él propone, es la funcionalidad y fortalecimiento de las células/grupos pequeños (“¿Por qué algunas iglesias crecen y otras no?”, Diálogo 13, no. 1 [2001]: 12-4). Rubén Montero concluye en lo mismo (“Una iglesia que crece”, Ministerio adventista, marzo-abril, 2004, 22-3).
[11]Arilton de Oliveira, “Pequeno Grupo não é Programa da Igreja; é o Estilo de Vida Ideal do Cristão Moderno”, GTP, 68. Desde esta perspectiva, los GPs también tienen como finalidad el cumplimiento de la misión; para ello, la preparación era preponderante.
[12]Bellevue Baptist Church, “Grupos pequeños”, Tu familia cristianahttp://www.iglesia bellavista.org/ grupos_peque_os (consultado: 20 de diciembre, 2009).
[13]Wagne Mesquita, “Elementos Imutáveis e Flexíveis para um PG Saudável”, GTP, 85.
[14]Raoul Dederen, “La doctrina de la iglesia”, en Teología: fundamentos bíblicos de nuestra fe, ed. Raoul Dederen (Miami, FL: Asociación Publicadora Interamericana, 2007), 5:214-5.
[15]Peter Wagner, Estratégias para o Crescimento da Igreja (São Paulo: Editora Sepal, 1991), 182; citado en, Chaves, “Pequenos Grupos, Tempos Favoráveis!”, GTP, 31-2.
[16]Elena de White, Testimonies for the Church (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing, 1948), 7:21-2.
[17]Elena de White, Obreros evangélicos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana,  1995), 201.
[18]Ibíd.
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