martes, 6 de septiembre de 2011

LOS CUATRO PECADOS MORTALES DEL LIDERAZGO CELULAR

Cómo evitarlos y disfrutar de un ministerio celular fructífero y efectivo

Cuando llegué a encontrarme con la realidad me sentí presionado a funcionar y llevar a cabo lo que se supone debía de hacer. Tenía que dedicarme a conocer a mis vecinos, edificar comunidad en mi vecindario, y ayudar en el desarrollo de nuestra nueva iglesia celular en Valle Moreno.
Una nota positiva: la presión me llevó a asistir a barbacoas de una asociación comunitaria y a aparecerme en las reuniones de los lunes por las noches para el juego de fútbol en el club social de la comunidad. Pero yo sabía que ésta no era una manera saludable de edificar mi iglesia.
Aunque había estado sintiendo esta presión por meses, me lo guardé para mí mismo. Una noche confesé la presión que sentía de funcionar bien en mi reunión de célula. “Me siento tan presionado de alcanzar a mis vecinos,” le dije al grupo. Recibí oración, pero no pude precisar la fuente del problema y todavía sentía que desempeñaba mi ministerio de una manera no natural y poco sana.
Después de la reunión hablé con mi esposa y me dí cuenta que me estaba sintiendo presionado por colocar toda la responsabilidad sobre mis propios hombros. ¡Estaba asumiendo una responsabilidad que solo Dios podía tomar!
Sí, Dios está intensamente interesado en alcanzar a mis vecinos y en edificar una iglesia celular en Valle Moreno. Sin embargo, me imaginaba que yo tenía que hacer que esto sucediera. El resultado fue un vago sentido de tensión que se convirtió en presión – lo cual comenzó a consumirme.
Dios me mostró que Él desea darme Su yugo ligero a cambio de mi pesado yugo. Cuando me di cuenta de esto, la carga se disipó. A través de esta experiencia Dios reveló cuatro pecados mortales que podrían fácilmente destruir su ministerio como líder de célula.

# 1 ASUMIR RESPONSABILIDAD QUE NO ES SUYA
Estaba estableciendo metas poco realistas, que eran imprecisas e inalcanzables. Dios me recordó los comentarios de Larry Crab en La Clave para el Cuidado acerca de la diferencia entre una meta y un deseo. Crabb dijo:
“Una meta puede ser definida como un propósito con el cual una persona está comprometida de manera inalterable. Esa persona asume responsabilidad incondicional por una meta, y puede ser alcanzada si está dispuesta a trabajar por ello. Un deseo puede definirse como algo que se quiere y que no puede obtenerse sin la cooperación de otra persona. Es un objetivo por el cual una persona no puede asumir responsabilidad, porque se halla más allá de su control. El alcanzar un deseo no debe convertirse nunca en el propósito motivador tras la conducta, porque entonces la persona está asumiendo responsabilidad por algo que no puede cumplir por su cuenta” [itálicas mías].
Caí en la cuenta que yo estaba confundiendo deseos con metas – aquello que yo podía lograr y aquello que estaba más allá de mi control.
Mi deseo era ver conversiones en mi vecindario y crear un sentido de comunidad. Claro, este es un deseo maravilloso. Pero Ud. se dará cuenta que solamente Dios puede hacer que esto suceda. Yo estaba tratando de tomar el lugar de Dios.
Ahora me doy cuenta que Dios quiere que establezca metas claras, de una dimensión adecuada y que esté dentro de mi rango de poder el alcanzarlas. Por ejemplo, puedo lograr las siguientes metas:
Invitar a mi vecino a jugar tenis.
·         Invitar a mi vecino a mi casa para un evento especial (un postre, etc.).
·         Considerar como valioso el hablar con mi vecino en el patio del frente.
·         Estimular al potencial líder de mi célula a comenzar la pista de entrenamiento.
·         Darle a mi potencial líder de célula oportunidades para usar sus dones y talentos en la célula.
Estas metas son factibles. Puedo alcanzarlas. Por otro lado, los deseos se hallan más allá de mis propias habilidades para alcanzarlos. He aquí algunos ejemplos de mis deseos:
·         Que mi vecino responda a mi invitación y que realmente juegue tenis conmigo.
·         Que mi vecino acepte la invitación de venir a mi casa para un evento especial.
·         Que la persona que he identificado como un potencial líder de célula en realidad entre a nuestra pista de entrenamiento de liderazgo.
Para hacer práctica esta diferencia tomemos un interés típico para todos los líderes de células: la multiplicación del Grupo.
Muchos líderes experimentan tensión cuando piensan sobre este tópico. Una causa principal para esta tensión es poner metas poco realistas e imprecisas basadas en deseos altísimos en lugar de metas factibles y de tamaño adecuado basadas en lo que realmente puede hacerse. Las siguientes metas se pueden conseguir y conducirán a la meta de la multiplicación:
·         Hablarle a un miembro de la célula acerca de facilitar la próxima reunión de la célula.
·         Guiar a este líder potencial a través del entrenamiento de su iglesia.
·         Establecer una fecha para la multiplicación y recordarle constantemente al grupo esa fecha.
·         Darle al futuro líder de célula amplias oportunidades dentro de la célula para participar en el ministerio a otros y facilitar las reuniones.
·         Recordarle al grupo semanalmente de su necesidad de evangelizar y de invitar a sus amigos no-Cristianos.
Como puede ver sus metas deben ser factibles y medibles. Ellas debiesen estar basadas en posibilidades claras en las que Ud. tenga control.
El confundir los deseos con las metas, aunque sutil, hace una diferencia enorme en su bienestar emocional. Cuando Ud. está presionado a desempeñarse con eficacia – a cumplir la meta por Ud. mismo – su paz desaparece y te sientes tensionado, sabiendo que no vas a tener éxito.
Tristemente, en este punto, muchos líderes de célula se cobijan en su resignación, sin mencionar nunca la verdadera razón. No saben porqué se sienten como se sienten. Sospecho que el confundir deseos con metas es la razón en muchas ocasiones, lo que conduce al agotamiento. No caigas en esta trampa.

# 2 HACER TODO EL TRABAJO
“Yo soy el líder de la célula. Necesito hacer todo el trabajo.” Falso.
El líder de la célula es el facilitador, no el caballo de carga. Tú eres la persona que orquesta el trabajo que todo el grupo va a llevar a cabo.
¿Recuerda el concepto de pescar con red versus pescar con caña? Es el equipo el que hace el trabajo. ¡Todos participan!
Hay demasiado trabajo como para que un solo líder lo haga. Considere las presiones que un líder de célula asume cuando abraza la declaración “Necesito hacer todo el trabajo.”
·         Preparar y facilitar todas las varias partes de las reuniones semanales, haciendo que luzca bien pulida y profesional.
·         Alcanzar personalmente a sus amigos perdidos (y a los amigos perdidos de los miembros) para Cristo.
·         Encontrarse con cada uno de los miembros del grupo tan a menudo como sea posible para funcionar como mentor y discipularles a fin de que se conviertan en creyentes fuertes.
·         Entrenar a un interno o aprendiz para que puedan observar lo que haces, de manera que cuando levantan su propio grupo puedan saber qué hacer.
En lugar de hacer todo Ud. mismo – lo cual nunca creará un sentimiento de comunidad o nuevos líderes – ¡involucre al equipo! Pídale a alguien en el grupo que se encargue de los refrescos, la oración, la adoración, y el tiempo de ministerio en el grupo.
Pídale a cada familia anfitriona que guarde el póster de la “Lista de Bendición” y la despliegue en el salón donde se estarán reuniendo. A cada anfitrión también se le puede dar la responsabilidad de planear y celebrar un evento divertido en los próximos tres meses para relacionar a los amigos no creyentes con el grupo.
·         Establece relaciones de mentor-discípulo en tu grupo (o asociaciones para rendir cuentas mutuas) y llámales para ver cómo les está yendo. Estas relaciones serán muy fructíferas si es que tienen alguna tarea difícil que completar juntos, como el discipulado de tu iglesia o la pista de equipamiento.
·         Reúnete con tu interno o aprendiz cada semana y decidan juntos cuáles son los siguientes pasos para vuestro grupo. Luego, permítele que aprenda por medio de la experiencia de primera mano dejando que dirija en la célula el ministerio de los unos a los otros y algunas actividades de alcance, lo mismo que facilitar las reuniones semanalmente. Esto reducirá tu carga de trabajo y les dará a los nuevos líderes una visión para el futuro.
Al involucrar a otros y forzarte a ti mismo a compartir la responsabilidad, el grupo se transformará en un lugar emocionante de ministerio y crecimiento. Y no te sentirás como Atlas, con todo el peso del mundo sobre tus hombros.

# 3 PENSAR QUE TODO DEPENDE DE TI
Olvidé que solo Dios puede traer convicción y crear puertas abiertas para el Evangelio. La pregunta clave que debemos hacernos a nosotros mismos es: “¿Dónde está Dios operando?”
Descubrí esto con mis vecinos. Me estaba concentrando en mis vecinos de al lado ya que me son visibles inmediatamente cuando abro mi propia puerta del frente. Pero Dios me mostró que yo necesitaba ampliar mi perspectiva para incluir a aquellos al otro extremo de la calle quienes eran mucho más receptivos. Con este nuevo pensamiento fui capaz de establecer contactos rápidamente porque Dios abrió las puertas.
El Salmista escribió: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia” (Salmo 127:1). Vaya en pos de aquellos contactos con no Cristianos en los que vea a Dios operar.
Pablo el apóstol dijo, “ Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento” (1 Corintios 3:6-7).
Solamente Dios puede convertir un alma, motivar a alguien a entrar al entrenamiento para el liderazgo o multiplicar su grupo celular.
Los líderes efectivos no asumen la responsabilidad por hacer que esto pase porque esto solamente resultaría en presión para llevar a cabo las cosas y tener éxito sin el poder de Dios. Pero, los mismos líderes sí toman pasos prácticos para plantar y regar, dejando el resto a Dios. Y, asumen la responsabilidad para asegurarse de que hayan suficientes acciones concretas positivas (metas) que eventualmente resulten en el brote de la cosecha.
De manera que, planee trabajar con su equipo y siembre en relaciones con los perdidos, compartiendo el Evangelio cada vez que sea posible. Luego riege el terreno por medio de la oración y el ayuno, amando a estas personas incondicionalmente. Dios enviará Su Espíritu sobre ellos y los acercará a Sí mismo. Observe y mire cómo opera Dios cuando Ud. hace su parte y le permite a Él hacer Su parte.

# 4 DARSE POR VENCIDO CUANDO LOS RESULTADOS SON POCOS
Los líderes efectivos no son necesariamente talentosos, dotados o extrovertidos. Pero sí tienen una cosa en común. Son persistentes. ¡No se rinden!
Cada semana le piden a sus miembros que inviten a alguien. Cada semana tratan de hacer contacto con los miembros de la célula, ya sea por medio del teléfono o personalmente cada vez que sea posible. Eventualmente, algo hace "click." Dios opera.
Usted podría comparar lo que estoy diciendo con el sembrar y el cosechar. Si usted siembra escasamente, usted cosechará escasamente. Si siembra abundantemente, usted va a cosechar abundantemente.
Por ejemplo, discutamos un poco sobre la Lista de Bendición (la lista de personas no-Cristianas relacionadas a cada uno de los miembros de su grupo). Es tentador darse por vencido cuando no vemos que nuestras oraciones son contestadas rápidamente. Debemos recordar que George Mueller, un hombre que fue modelo de la oración efectiva, oró a lo largo de toda su vida para que cinco amigos conocieran a Jesucristo.
El primero de ellos vino a Cristo después de cinco años. En un período de diez años, dos más recibieron a Cristo. Mueller oró constantemente por casi veinticinco años, y finalmente el cuarto hombre fue salvo. Oró por su quinto amigo hasta el momento de su muerte, y este amigo también vino a Cristo unos pocos meses después de que Mueller falleció. Mueller había orado por casi veinticinco años por este último amigo.
Dios no mira el tiempo de la misma manera que lo hacemos nosotros. Él escucha cada oración que usted hace, y Él desea que usted persista hasta el fin. A veces usted va a querer darse por vencido. No lo haga. Dios está escuchando sus oraciones y está complacido con ellas. En Su tiempo la respuesta vendrá - rápidamente.
Continúe animando a los miembros de su célula a extenderse y a invitar a las personas, aún cuando vean pocos resultados. Recuerde la Escritura de Proverbios 14:23: "En todo trabajo hay ganancia, pero el vano hablar conduce sólo a la pobreza." Su diligencia lo llevará al éxito si se mantiene haciendo el esfuerzo. La bendición de Dios se halla a la vuelta de la esquina.

CONCLUSIÓN
Para continuar dirigiendo un grupo, multiplicar ese grupo, y cuidar de los nuevos líderes como lo hace un entrenador usted necesita la luz y el yugo fácil de Cristo (Mateo 11:30). Evite los pecados comunes a los líderes de célula que van a dañar o incluso echar por tierra su ministerio. Establezca metas factibles; use a su equipo; descubra dónde está Dios operando y persista hasta que vea los brotes de los frutos. Con esta clase de ministerio usted será capaz de evitar el agotamiento y continuará con un ministerio celular fructífero a lo largo de su vida.

Por
Dr. Joel Comiskey
Picture of Joel Comiskey
Joel Comiskey (Ph.D. Fuller Seminary) es un asesor y consultor de la iglesia celular reconocido internacionalmente. Él  ha servido como misionero with la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera en Quito, Ecuador and es ahora el pastor fundador de una iglesia basada en células en el sur de California.
Joel ha escrito libros bestselles sobre movimiento del grupo celular al nivel mundial. Él enseña como profesor adjunto en varios seminarios teológicos.
Joel y su esposa Celyce, tienen tres hijas y viven en el Valle Moreno, California.
Sitio Web: http://www.comiskey.org/ yhttp://www.wellspringcellchurch.org/ Para más información vea el resumen.


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