viernes, 28 de enero de 2011

Iglesia Esteril....?


Evaluar la salud de una iglesia por la cantidad de miembros que la forman, la variedad de ministerios que tiene puede ser una trampa. Existen ciertos factores que nos ayudan en el discernimiento de la productividad o esterilidad de una congregación. Este artículo orienta en cuanto a cómo trabajar para que nuestra iglesia crezca en productividad.

No tengo la respuesta completa a esta pregunta, pero sí tengo una parte importante de ella. Demasiadas de nuestras iglesias están dirigidas hacia la perpetuación y no hacia el ministerio. La iglesia dirigida hacia la perpetuación tiene como objetivo la continuación de sí misma como congregación. La actitud principal de esta congregación, de sus líderes y muchas veces hasta de su pastor es la de asegurar que la congregación exista como congregación. Esta actitud resulta de una programación dirigida para lograr este objetivo. Por ejemplo, el objetivo de una iglesia de perpetuación sería tener una buena asistencia los domingos, una buena ofrenda, muchas visitas, arrepentimientos frecuentes, buenas predicaciones cada domingo, un culto atractivo, un lindo coro y un programa de primera para atraer gente a la iglesia. No hay nada malo con todo esto en sí. Con el objetivo de continuación, sin embargo, todas las metas se vuelven hacia adentro y son para autoservicio. ¡La perpetuación es el nombre del juego!

La iglesia administradora

Ahora, consideremos la iglesia ministradora. Contrariamente a la iglesia de perpetuación, su objetivo principal no es tanto la perpetuación de la institución sino el ministerio y servicio a otros en el nombre de Jesús. La preocupación principal es: ¿Cómo podemos expresar nuestra fe en Jesús y el amor de Dios a un mundo perdido y sufriente? Se preocupan más por lo que pueden hacer por otros que por traer gente a la iglesia con el solo objetivo de perpetuar "nuestra iglesia". Les interesa y entusiasma más lo que hacen afuera del edificio de la iglesia que de lo que hacen dentro (a menos que, por supuesto, lo que pase adentro sea un programa de ministerio y servicio a gente necesitada). Les preocupa más el servicio a otros que "El servicio" (culto). Algunos de sus objetivos podrían ser brindar un sistema para cuidar niños de padres o madres que se han quedado solos (viudos, solteros, divorciados, etc.) y que han sido alcanzados en la iglesia y en el vecindario; desarrollar un programa para ayudar a ancianos y a gente aislada en sus necesidades, programas de alfabetización para aquellos que no saben leer, ministerios especiales para ayudar a sordos y a otras personas incapacitadas, programas de consejería para familias y grupos de apoyo para aquellos que están en situaciones traumáticas como divorcio o pérdida de un ser querido. Por mensaje de redención ya que es el pueblo de Dios obrando, en el fondo es el servicio; en el nombre de Jesús. Este tipo de congregación pone gran énfasis en Mateo 25:34-40. Lo que los une no es tanto el deseo de ver que su organización continúa sino más bien el deseo de ministrar a otros en el nombre de Jesús. Contrariamente a la iglesia de perpetuación, su enfoque es hacia afuera, se sirve a Cristo. El juego se llama Ministerio.

Las iglesias que ministran crecen

Con respecto a crecimiento, la iglesia ministradora crecerá más rápido que la iglesia de perpetuación, básicamente porque el enfoque de la primera está dirigido hacia afuera. A la gente no le atrae, a fin de cuentas, un grupo que se preocupa más por sí mismo, que por la gente. Simplemente no nos gusta ser un número en un grupo de otros. Por otro lado, la gente se ve atraída por un grupo que se preocupa más por las necesidades de la gente que por las del grupo. Nos interesamos sinceramente con aquellos que se interesan sinceramente por nosotros. De manera que, la iglesia ministradora experimentará un crecimiento mayor. Es simplemente un enfoque más bíblico.

El ministerio afuera de la familia de la iglesia

El problema ha sido que durante demasiadas generaciones muchas iglesias cristianas se han ido tornando en iglesias de perpetuación. Nos hemos preocupado demasiado por guardar y perpetuar nuestro puesto y hemos dejado olvidada nuestra preocupación por otros y por sus necesidades, especialmente si no son de nuestra propia congregación.

Justamente parece que el único momento en que hemos salido hacia afuera ha sido cuando es para beneficio de la iglesia. "Vamos a ayudar a este individuo con el propósito de conseguir que vaya a perpetuación nuestra iglesia", en vez de "vamos a ayudar a este individuo con el propósito de servirle en el nombre de Jesús, como una extensión del Señor mismo, y como una expresión consciente de su amor". Con razón estamos fracasando en unas cuantas áreas.

El ministerio comienza con el ministro

Sin embargo, todo esto puede cambiar, ¡y quien sabe si más fácilmente de lo que usted cree! El cambio de perpetuación a ministerio comienza con el ministro (el crecimiento siempre comienza allí). Debe convertir el ministerio en su propio enfoque y propósito. Luego debe ayudar, cuidadosamente, pacientemente y en oración tanto a los líderes como a la congregación para ver la importancia bíblica del enfoque de ministrar. Cuando sea el tiempo correcto, debe entonces guiar tanto a los líderes como a la congregación a comprometerse personalmente a que el ministerio y no la perpetuación sea su enfoque.

Una iglesia, cualquier iglesia, puede ser programada con uno de dos objetivos: la perpetuación o el ministerio.

Y finalmente, una vez que la congregación en su mayoría haya comenzado a cambiar, el ministerio deberá, lentamente y con amor, trabajar firmemente con los líderes de la congregación para establecer objetivos realistas de servicio y ministerio para la congregación. Por supuesto, no hace daño mantener a la congregación informada sobre el progreso hacia estos objetivos.

Debemos estar conscientes de la comunidad

En el pasado las iglesias crecían porque podían crear un sentido de hermandad o comunidad. Las necesidades de la gente eran satisfechas por la familia de la iglesia y la congregación crecía. Esto puede ocurrir nuevamente hoy. Cuando abandonemos nuestro enfoque en la perpetuación auto destructora y cambiemos de corazón, a la vitalidad de un enfoque bíblico de ministerio, alcanzando las necesidades de la gente en el nombre de Jesús y en el amor de Dios, podremos una vez más construir la idea de comunidad que necesitamos tanto y regresar al camino del crecimiento.

por Roberto Hale

Usado con permiso de The Lamp Lighter.

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