jueves, 26 de enero de 2012

¿Cómo sé si me puedo fiar del predicador?


Lo que a continuación comparto con ustedes, apreciados lectores, es un interesante análisis desde la visión de un pastor evangélico sobre cómo saber si el predicador es confiable. Por supuesto, este blog no está del todo de acuerdo, sin embargo encontré que algo bueno podemos aprender (desde luego, desechando a la luz de la Biblia lo que no está bien). Pido analizarlo con mucho cuidado. Que lo disfruten:

Para esta entrada he querido traducir  y adaptar un breve artículo publicado en el blog de  The Gospel Coalition en el que su autor (Tullian Tchividjian) nos da algunos consejos sobre cómo saber si un predicador es fiable.
Hace dos semanas mencioné en mi sermón que Dios hace madurar a los cristianos alimentándoles con su Palabra. Una de las maneras en las que [Dios] lleva a cabo esto es proveyendo a la iglesia de maestros y predicadores. Lo que esto significa es que si vamos a crecer necesitamos sentarnos a los pies de fieles portadores de la verdad de Dios.  Esto, sin embargo, nos lleva a preguntarnos: ¿cómo podemos reconocer a portador fiable de la verdad de Dios? La Biblia deja [bien] claro que hay muchos que no son dignos de confianza que pretenden ser portadores de una supuesta verdad. Satán se viste como ángel de luz para engañar. Así que necesitamos mucho discernimiento bíblico en esta área. El simple hecho de que un predicador se nos presente en el nombre de Jesús y con una Biblia bajo el brazo, no significa automáticamente que sea fiable.
Afortunadamente, tanto la Biblia como la historia de la iglesia nos dan un poco de orientación al respecto. Así que os daré una breve lista de cinco cuestiones (fundamentadas en las cinco solas de la Reforma) que pueden ayudaros a la hora de discernir la fiabilidad de un maestro o predicador en particular.
Cuestión 1 (Sola Escritura): ¿Basa el predicador todo lo que dice en la Biblia? En otras palabras, ¿empieza con la autoridad y suficiencia de las Escrituras? Lo que quiere un portador fiable de la verdad de Dios es celebrar, descansar y exponer la Biblia. Empieza con la Biblia. Todos sus comentarios fluyen a partir de lo dice un pasaje en particular de la Biblia. No utiliza simplemente la Biblia para apoyar lo que él [ya de antemano] quiere decir. Es decir, se somete a lo que la Biblia dice, en lugar de sujetar la Biblia a lo que él dice.  Tiene en cuenta tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento. Evita tomar versículos fuera de contexto, reconociendo así la unidad de la Biblia. Es capaz de ver que tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento explican una misma historia que apunta a una misma figura [central]; la historia es que Dios salva a pecadores a través de la obra llevada a cabo por su Hijo Jesucristo.
Cuestión 2 (Sola Gracia): ¿Es un énfasis del predicador que a causa del pecado la única manera de en la que se puede restablecer una relación correcta con Dios es sólo por su gracia? Ten cuidado de cualquier enseñanza que ponga más énfasis sobre la habilidad del hombre que sobre la habilidad de Dios, sobre la libertad del hombre que sobre la libertad de Dios, sobre el poder [o capacidad] del hombre que sobre el poder de Dios, sobre la iniciativa del hombre que sobre la iniciativa de Dios. Ten cuidado de cualquier enseñanza que de forma sutil comunique que una relación correcta con Dios depende en último término más de la respuesta del hombre que  de la soberanía de Dios.
Cuestión 3 (Sola Fe): ¿Pone suficiente énfasis el predicador en que obtenemos la salvación no tanto por lo que podamos hacer, sino más bien por la fe que tenemos en lo que Cristo ya hizo? Alguien dijo de forma muy acertada que sólo existen dos religiones: la religión del mérito humano y la religión del mérito de Dios. ¿Enfatiza el predicador la primera o la última? Un portador fiable de la verdad de Dios siempre subraya el hecho de que Dios salva a pecadores, no que los pecadores se salven a sí mismos.
Cuestión 4 (Solo Cristo): ¿Subraya el predicador que Cristo es el [único] y exclusivo mediador entre Dios y el hombre? ¿En su explicación afirma y proclama que Jesús  es “el camino, la verdad y la vida” y que nadie viene al Padre si no es a través del Cristo? ¿Habla acerca del pecado y de nuestra necesidad de Cristo? Los predicadores tienen que aprender a desenvolver y a desvelar la verdad del evangelio a partir de cada pasaje de la Biblia que prediquen, de tal modo que el resultado sea que sean expuestos tanto los ídolos de nuestra cultura, como los ídolos que nuestros corazones [albergan]. La fiel exposición de nuestro Salvador desde cada pasaje de la Biblia pone de manifiesto de una manera clara  cualquier otro “Salvador” en el que confiamos ya sea cultural o personalmente. Cada sermón debería poner al descubierto la manera sutil en la que como individuos o como cultura dependemos de cosas [infinitamente] inferiores a Cristo para que nos provean de la seguridad, la aceptación, protección, afecto, significado y satisfacción que sólo Cristo puede darnos.  De esta manera, el buen predicador debe mostrar constantemente lo relevante y necesario que es Jesús; se esforzará en mostrarnos que somos grandes pecadores, pero que Cristo es un gran Salvador.
Cuestión 5 (Solo a Dios sea la Gloria): ¿En su predicación exalta el predicador a Dios sobre todas las cosas? Un expositor fiable siempre te llevará a que te maravilles de Dios. Un verdadero portador de la verdad de Dios siempre te guiará hacia un encuentro con la gloria de Dios. Un maestro en el que el centro de su vida es Dios es un maestro cuya enseñanza no puede ser otra cosa que una enseñanza teocéntrica. Predicará y enseñará de tal manera que te provocará más hambre y sed de Dios. Escucharás un sermón tras otro y cada vez marcharás con una gran impresión del [carácter] y la personalidad de Dios, y no tanto con la  impresión [del carácter] y la personalidad humana [del predicador].
Todo esto es sólo un principio, pero espero que sirva como recurso que te ayude a la hora de evaluar lo fiable que pueda ser un predicador o maestro en particular.
______________
*  Como bien dice al final de su reflexión Tchividjian, todo esto es sólo para empezar. Pero, ante la magnitud de la tarea (predicar domingo sí y domingo también, aparte de enseñar y/o predicar una o dos veces más entre semana… entre otras cosas); lo normal es exclamar junto con Pablo “¿Y quién es competente para semejante tarea?” Sin duda, cuando comparo mi ministerio como predicador a la luz de estas 5 marcas no resulta muy dificil darme cuenta de que no soy más que un pobre predicador… necesitado constantemente de la gracia de Dios. Tremenda lección la que nos comparte el pastor Tullian Tchividjian en esta entrada.

Fuente: KERIGMA NET

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