miércoles, 4 de noviembre de 2009

GRUPOS PEQUEÑOS: EN EL NUEVO TESTAMENTO

En el capítulo anterior bíblicamente vimos cómo Dios hizo de los Grupos Pequeños parte de su plan de formar su pueblo. El pueblo que le adore solo a Él (Dt. 6:4,5, 13-17; Ex. 20: 1-11; Mt. 4:10; Lc. 4:8; Ap. 14:7). No obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, “el plan de salvación” (Gn. 3:21, Jn. 1:29 y Ap. 13:8).
Por ello Cristo vino a “salvar y buscar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). En consecuencia, la humanidad tiene una razón de ser creados: Adorar a Dios y una misión como pertenecientes a su pueblo: Predicar el evangelio. Allí está la razón y misión, en perfecta armonía.
Por lo tanto, en el Antiguo Testamento los Grupos Pequeños conformaban el pueblo de Dios para ser luz ante las otras naciones, de tal manera que ellas sean atraídas a ser parte de ese pueblo (misión centrípeta), y de esa manera adoren a Dios y alcancen la salvación.
En el Nuevo Testamento, la misión mostrada por Cristo es interesante, la misión es de salir y ser enviados (misión centífuga). Es decir el Grupo Pequeño debía salir, y buscar: Predicar el evangelio de salvación.

Un ministerio integral
La Biblia muestra que el ministerio de Cristo era integral. Jesús “recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mt. 9:35).
1. Enseñaba “didáskon”: Aspecto intelectual
2. Proclamando “kerússo”: Aspecto espiritual
3. Sanando “terapeúon”: Aspecto físico
Este es el triple mensaje de Cristo. Que aprendan, que sean saciados espiritualmente y sanados. Este es el completo evangelio. No es un evangelio barato que se limita solo a “palabrerías” sino que va más allá, va a hechos y acciones.
En consecuencia, si Cristo es nuestro ejemplo. Debemos hacer lo que Cristo hizo para cumplir su ministerio, y sí que tuvo éxito. Como pastores de Grupos Pequeños debemos seguir sus enseñanzas.

Realidad de la iglesia en los tiempos de Jesús
Las Escrituras señalan: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36).
Jesús inició su gira evangelística con gran pasión. Se había preparado toda una vida para este evento. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas (eran 70 pueblos y aldeas) predicando el evangelio de salvación. Este era el tercer viaje misionero de Jesús por Galilea.[1]
Mateo destaca detalles interesantes, empezando por el impacto que causó en la persona de Cristo y la condición de las multitudes:
- El impacto de Cristo al ver a las multitudes: Compasión.
- La condición de las multitudes: Desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor.
No hay situación más triste que una iglesia sin orientación. El pueblo judío era una nación culta, inteligente y muy apasionada con lo que creía, sin embargo, estaba mal enfocada, mal dirigida.
En los tiempos de Cristo, definitivamente era el pueblo judío. Una nación que vivía de los recuerdos, del pasado, las grandes maravillas que Dios había hecho al salir de Egipto, en tiempo de sus tres primeros reyes, pero de igual modo, de sus desgracias a raíz de sus malas decisiones. Venía atravesando serios problemas.

El problema de la iglesia
Iglesia desamparada. La palabra “desamparada” (del griego eskulménoi), indica también: “angustiadas”, “fatigadas”, “acosadas”, “cansadas”.
El lenguaje que Jesús usa para describir la condición de la iglesia de aquellos tiempos, está relacionado con el trabajo pastoral. Un pastor y sus ovejas. Y Mateo cuando utiliza la palabra desamparada o acosada presenta una realidad triste. Tantos líderes, escuelas de líderes, y grandes maestros de la ley. Y ¿el pueblo no tenía pastor? ¿A alguien que los ampare, cuide, y las defienda?
Los que alguna vez han visto el trabajo de un pastor de ovejas, entenderán que las ovejas son animales dependientes. Ellos constantemente se distraen y suelen salirse de los pastos permitidos para ir tras otros. Si el pastor no está atento la oveja puede perderse. Es más frecuentemente las ovejas corren el peligro de ser robadas y hasta devoradas por alguna fiera.
¿Te imaginas la iglesia de ese tiempo? ¿Desamparada, cansada, agobiada? Jesús encuentra que es un gran problema.

Iglesia dispersa. La palabra “dispersa” (del griego errimménoi) indica literalmente: “echado abajo”, “estar en el suelo”, “arrojado”, “estar abandonado”, etc. Ovejas dispersas, podríamos también verlas como desorganizadas, sin un orden. Es decir que estas ovejas, están “por los suelos”, “abandonadas” y sin “organizar”.
Las ovejas suelen con facilidad salirse de la manada y por cualquier señal de peligro correr de tal manera que sencillamente se desorganizan.
El texto termina diciendo: “como ovejas que no tienen pastor”. Parece una declaración fuera de lugar siendo que las sinagogas judías tenían líderes inteligentes y muy dotados.[2] La imagen del pastor era muy familiar para los israelitas, y su aplicación figurada también. Yahvéh era el pastor de su pueblo (Gn. 49:24; 48:15; Sal. 23:1; 80:1).[3]
Jesús mismo se autodenominó como el “buen pastor” (Jn.10:11). Y dijo que un “el buen pastor da su vida a favor de sus ovejas”. Triste cuadro pero real.
“Los encargados de la grey del tiempo de Jesús no eran más que asalariados (Juan 10: 12-13), y cuando vino el Buen Pastor encontró que sus ovejas estaban abatidas y dispersas”[4] (cf. Núm. 27: 17; 1 Rey. 22: 17; Eze. 34: 5).
La iglesia que vio Jesús a parte de estar “desamparada” (sin cuidado del pastor) está “dispersa” (desorganizada). Marco A. Huaco, al respecto dice: “sin duda estos males de la iglesia de los días de Jesús, son también los grandes problemas de la iglesia hoy.”[5]

Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Jesús
La Biblia dice que Jesús vio la gran necesidad, y dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogar al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:37,38). La cosecha era símbolo del “día del juicio”, sin embargo en esta ocasión se refiere a su ministerio en la tierra.[6]
Era más que evidente la necesidad de obreros, líderes, pastores para una iglesia tal: sin cuidado de pastor y desorganizada. Este llamado es similar al de Lucas 10:2 y Marcos 2:10. Una iglesia con una misión, pero tal parece que ella lo desconoce y más aún impotente.

“Cuando son pocos los obreros para segar una abundante cosecha, es inevitable que se pierda buen grano en gran cantidad. Hasta ese momento sólo un grupo de cosechadores evangélicos había estado en el campo juntando el grano para el reino de los cielos. Ahora resultaba evidente que si no se hacían planes más amplios, la mayor parte del grano, aun en la pequeña región de Galilea, nunca podría ser juntado.”[7]

Ante esta necesidad, ¿podría escucharse a alguien diciendo “Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8)? Y Él sabe quién puede enviar esos pastores, esos líderes: Dios, para “que envíe obreros…” (Mt.9:38).
La iglesia tenía, un problema, eso es notable, no obstante Jesús, el mayor ejemplo no se quedó de brazos cruzados sino que procedió a darle una solución.
¡Un Grupo Pequeño! Sí
El capítulo 10 inicia datando el llamado que Jesús hizo a doce hombres, que constituían sus discípulos. Este evento es registrado también por el evangelista Marcos, en su capítulo 3 verso 13.
La Biblia dice: “llamó a los que quiso”[8], pero antes fue a orar toda una noche (Lc. 6:12).
A continuación, el nombre del primer Grupo Pequeño con el mejor líder de todos los tiempos. El autor de los Grupos Pequeños, Jesús:
1. Pedro
2. Santiago
3. Juan
4. Andrés
5. Felipe
6. Bartolomé
7. Mateo
8. Tomás
9. Santiago, hijo de Alfeo
10. Tadeo
11. Simón, el cananita
12. Judas Iscariote
Así fue como Jesús procedió a darle solución al problema real de la iglesia de su tiempo: Un Grupo Pequeño.
Es maravilloso saber que Él mismo, Jesús mismo fue su líder, su pastor de Grupo Pequeño. Y su Grupo Pequeño se llamó: “Apóstoles” (del griego apostolos) que quiere decir enviado. Y en realidad cada discípulo de Jesús fue llamado para ser justamente eso: Un enviado a predicar.
¡En cortas y breves palabras…!
- La IGLESIA desorganizada y descuidada = PROBLEMA (Mt. 9:36).
- Solución al PROBLEMA = Un Grupo Pequeño (Mt. 10:1-3).
- Resultados de Un Grupo Pequeño = Mundo Evangelizado (Rom. 1:8)
- Y Un Mundo Evangelizado = Segunda Venida De Jesús.

La razón del Grupo Pequeño de Jesús
Marcos 3:13-19, destaca un poderoso mensaje, que bien podría ser la razón del porqué Jesús constituyó un Grupo Pequeño. Después que Jesús hubo orado pidiendo la dirección divina para establecer (organizar) a su Grupo Pequeño Jesús el motivo de dicha organización, el texto dice: “para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar”:
1. Para que estuviesen con Él(ADORACIÓN)
2. Para enviarlos a predicar de Él (MISIÓN)

En el capítulo de tres de este escrito vimos que la razón por el cuál Dios creó a la humanidad era para adorarlo, esa era su razón, y para cumplir ese propósito ideó un Grupo Pequeño en el Edén (con Adán y Eva), no obstante, vimos también que con el ingreso del pecado, se puso en ejecución otro plan, el plan de salvación. Así, ese Grupo Pequeño tenía también una misión: Predicar el Evangelio.
Según el texto leído en Marcos 3:14, claramente observamos esos dos objetivos bien marcados: ADORACIÓN (que es la razón de la humanidad) y la EVANGELIZACIÓN (que es la misión de cada perteneciente al pueblo de Dios).
Es decir entonces que Jesús estableció, fundó su Grupo Pequeño para que cumplan esas dos características: Adorar a Dios y predicar Su evangelio. Simple como parece, pero allí radica justamente la teología bíblica de los Grupos Pequeños.

Maravillosas lecciones:
Jesús es el mayor ejemplo y fundador al hablar de los Grupos Pequeños.
Una iglesia sin cuidado y organización (porque no hay un pastor) constituye un problema.
La solución para el problema dado por el mismo Jesús fue organizar un Grupo Pequeño.
Jesús escogió y llamó a sus discípulos, con excepción de Judas. Los capacitó en el verdadero liderazgo cristiano.
Los resultados de una organización en Grupos Pequeños: Un mundo evangelizado (Rom. 1:8).
La iglesia Adventista del Séptimo Día sigue y debe seguir el plan divino de los Grupos Pequeños.
El motivo de los Grupos Pequeños, según la Biblia: Adoración (razón) y Evangelización (misión).
¿No decimos un amén bien fuerte…?

Los Grupos Pequeños en tiempos de los apóstoles
Como seguidores fieles de Cristo, los apóstoles iniciaron su carrera evangelística en Grupos Pequeños, siguiendo la voz del cielo (Hch. 1:8). Lógicamente la misma situación obligaba, ya que por culpa de un “loco” llamado Nerón (que incendió Roma en el año 64d.C)[9] el ambiente para los judíos se agudizó, no podían libremente hacer cultos públicos, pues aunque eran cristianos y no judíos, se los vinculaba fuertemente. Es así que los discípulos en su obra por la diáspora (pueblos extranjeros con población judía) iniciaron sus iglesias en Grupos Pequeños, en casas.
Al respecto la Biblia menciona: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch. 2:46, 47).
La iglesia primitiva experimentó el poder de los grupos pequeños. Ese asunto es claro al leer: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hch. 5:42).
Es interesante notar algunas lecciones:
1. Perseveraban unánimes en el templo y en las casas.
2. Sus reuniones de culto se caracterizaban por ser de alabanza a Dios y con mucha alegría, pero con sencillez de corazón.
3. Y crecían en cantidad y en calidad.
Pedro, conoció de algunos beneficios de los Grupos Pequeños: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos donde muchos estaban reunidos orando” (Hch. 12:12).
Aquí encontramos a los hermanos reunidos como una familia, orando por el apóstol Pedro. Las primeras congregaciones cristianas, se reunían en casas particulares. La reunión en grupos pequeños, los unían más emocional, espiritual y físicamente.
La organización era en casas básicamente: “Saludad también a la iglesia de su casa” (Ro. 16:5); “A la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de militancia, y a la iglesia que esta en tu casa” (Flm. 3); “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa” (Col. 4:15).
Sin duda alguna, la iglesia después de Cristo experimentó un crecimiento extraordinario, y ello se debió a su organización en casas, en Grupos Pequeños, claro está sí que, en gran parte se debía a la misma situación crítica que les tocó vivir a los primeros cristianos, pues como ya se mencionó la persecución era fuerte. No obstante, los grupos pequeños organizados en casas fueron la solución para que la verdad (Jn. 17:17) triunfe y el mundo sea evangelizado (Ro. 1:8).

Maravillosas lecciones:
Es de mucha importancia destacar que, se observa al menos dos razones básicas del porqué los discípulos cumplieron su misión en Grupos Pequeños, obviamente (no necesitaría mencionar) porque siguieron el ejemplo de su Maestro. Pero hay dos razones más. Y con esto debemos surrealistas a la luz de la Biblia y la historia.
1. La primera es porque no habían templos suficientes para que los nuevos cristianos se reúnan.
2. Y la más principal, porque estaban en persecución. Los cristianos eran perseguidos, lo que naturalmente les obligaba a reunirse en casas, lugares que no sean sospechosos, donde con gran facilidad los hubieren hallado.
3. Así, en definitiva, los Grupos Pequeños no eran una opción, eran una necesidad, y es que claro que lo era, pues en los planes de Dios para su pueblo fue más que evidente a través de la historia humana.
4. ¿Qué te parece? Los Grupos Pequeños son el plan de Dios, no lo olvides, ese plan no pude errar. ¿No hay un AMÉN…?




[1]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey (Buenos Aires: ACES, 2006), 95.
[2]Mario Veloso, Mateo. Contando la historia de Jesús Rey, 95.
[3]Mario Veloso, Comentario del evangelio de Juan (Nampa, Idaho: Pacific Press Publishing Association, 1997), 269.
[4]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, Comentario bíblico Adventista del Séptimo Día. 7 vols. Traducido por Victor E. Ampuero Matta (Berrien Springs: Pacific Press Publishing Association, 1980), 5:362.
[5]Marco A. Huaco, Compartiendo esperanza (Lima: MEGAGRAF, 2008), 15,16. Véase también Marco A. Huaco, Misión y estrategia (Lima: MEGAGRAF, 2006), 76.
[6]Francis, Nichol, ed., “Mateo”, 362.
[7]Ibid.
[8]Marcos 3: 16-19; Mateo 10: 1-3; Lucas 6:14-16.
[9]Heyssen J. Cordero, “YWHW vs. Mamoná: implicancias del gran conflicto”, Berit Olam 5, no.1-2 (2008): 51.

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