miércoles, 4 de noviembre de 2009

GRUPOS PEQUEÑOS: EN LA IASD

Los grupos pequeños fueron ordenados por Dios para desempeñar un papel importante en todas las épocas. La iglesia remanente comenzó con grupos pequeños.

El mundo tenía libertad religiosa (durante el siglo XIX). Después de la reforma en Europa por el abanderado Martín Luthero, no pasaron muchos años para que la gente volviera a la Biblia, y se encontrara con verdades preciosas. No obstante, la Iglesia Católica Apostólica Romana seguía con su sangrienta “Santa Inquisición” con su base bíblica provista en Lucas 14:23 “fuérzalos a entrar” (sin duda, una total herejía) y mucha gente era torturada y humillada por tener una fe diferente a la católica (es más que evidente que seguía la obra terrible del cuerno pequeño o la primera bestia cf. Dn. 7:25; Ap. 13:5).
Pero las profecías debían cumplirse y, como la Biblia decía: el cuerno pequeño o la primera bestia sufriría “herida de muerte”, eso ocurrió exactamente el 10 de febrero de 1798, cuando Napoleón Bonaparte en su sed por conquistar y dominar el mundo quitó de su camino al “imperio” de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. El Papa Pío VI (nombre verdadero fue Juan Ángel Braschi) fue sacado de la basílica de San Pedro en Roma y desterrado por las fuerzas francesas dirigidas por el general Berthier. Sí que fue una dura humillación para este “cuerno diabólico”.
La profecía de las 2300 tarde y mañanas (o años proféticamente hablando) había culminado en esa fecha (1798 cf. Dn. 8:14 y Dn.7: 25) y después de las tres señales astronómicas cumplidas de Apocalipsis 6: 12,13, parecía que lo último que faltaba era el “evento glorioso de la segunda venida de Jesús” (ver Ap. 6: 14-17 y todo el capítulo 7, además al leer Dn. 8:14). Todo parecía indicar que la venida de Jesús estaba más cerca de lo que se imaginaban.
Es así que en el año 1831, un agricultor, hombre autodidacta llamado Guillermo Miller, es usado poderosamente por Dios, para dar inicio a un pueblo especialmente llamado por Dios para cumplir una misión (Ap. 10:11) y predicar un mensaje triple angélico (Ap. 14: 6-11), este pueblo es un pueblo que nace en cumplimiento de la profecía bíblica cuyas características son claras: “¡…Guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús¡” (Ap. 14:12; 12:17 cf. Is. 8:20).

¿Cómo tuvo su inicio lo que hoy conocemos como Iglesia Adventista del Séptimo Día?
Cada vez que leo la historia de nuestra iglesia, no dejo sino de sorprenderme una y otra vez. Y es que, la historia de la iglesia es tan preciosa.
Tenía tanta razón la Mensajera de Dios cuando escribió: “No tenemos nada que temer en lo futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada”.[1] Estoy convencido de ello hoy. Para poder avanzar es necesario ver nuestros orígenes.
Algunos creen que la iglesia adventista inició como lo que hoy es. Con una estructura, una teología y misión ya establecida. Como si antes de su fundación algunos personajes se sentaron y planificaron cómo debería ser la iglesia adventista, no obstante tal idea es ajena, muy ajena a la historia del origen del pueblo remanente de Dios.
Es así que, sin temor a equivocarnos, los que hemos leído y comprobado bíblicamente el origen de la Iglesia Adventista del Séptimo Día podemos decir que no fueron hombres (o una mujer como algunos creen que fue Elena G. de White) o simples débiles los originadotes del pueblo de Dios, sino que por el contrario, fue Dios, el Creador de todas las cosas (Jn. 1:1-3), también el creador de Su pueblo (Ap. 14:12 cf. 12:17 y 10:11), a decir: La Iglesia Adventista del Séptimo Día. Él se su guía y es quien la dirige de acuerdo a sus designios (Ef. 1:11).[2]
Después del “chasco” el 22 de octubre de 1844 (en cumplimiento con la profecía de Apocalipsis 10) “Miles de los que participaron de la amarga experiencia de 1844, desalentados volvieron a sus iglesias de origen.

¡Un Grupo Pequeño…! ¡Sí…!
Si duda la experiencia del movimiento adventista o millerita, fue muy triste y amarga, sin embargo, un grupo de piadosos investigadores de la Biblia encontró en la Inspiración, palabras de estímulo y perseverancia en la fe adventista”,[3] la fe que les costó en muchos casos a ser excomulgados de sus iglesias de origen (tal es el caso de la familia de Elena G. de White de la iglesia Metodista).
Definitivamente los planes de Dios eran diferentes, la agenda divina tenía otros puntos por cumplir, y de aquella cruda experiencia debía nacer un pueblo, una iglesia que lleve el estandarte de la Palabra de Dios, el fundamento de la Biblia (1 Ti. 3: 15 cf. Jn.17:17).[4]
Y así fue, aquél minúsculo grupo pequeño, avergonzado y humilde se fortaleció y cobró valor para que después, el nombre de Jesús se levanten y “con el tiempo llegaron a ser el mayor de los grupos adventistas”.[5] La razón de su crecimiento y fortalecimiento como la que hoy vemos fue un periodo intenso del estudio de la Biblia.
Así, “Pequeños grupos de estudio de la Biblia se establecieron muy pronto después del chasco de octubre de 1844”.[6]

Resultados del Grupos Pequeño
Sin duda no todo lo que hoy es grande empezó así, hubo algún tiempo en que fue pequeño. La Iglesia Adventista del Séptimo Día no es la excepción. Hoy no es más un Grupo Pequeño, el pequeño grupo millerita o movimiento adventista, hoy es la Corporación Adventista del Séptimo Día, que goza no con un Grupo Pequeño, sino con miles y miles de ellos.
En la actualidad goza de cuatro niveles organizacionales[7]:
1. Iglesia local (conformada por varios Grupos Pequeños).
2. Asociación o Misión/Campo local (Conformado por iglesias locales).
3. Unión asociación o Unión misión (conformada por asociaciones o misiones).
4. La Asociación General (conformada por todas las Uniones del mundo).
La membresía mundial aproximada a la fecha es de 17 000 000 y eso es más que sorprendente. Así también una gran cantidad de instituciones tales como, hospitales, universidades, colegios, escuelas, casas publicadoras, estaciones radiales y televisivas, seminarios teológicos y otros.
¿Y cómo surgió todo ello? ¡Sí! ¡De un Grupo Pequeño! Indudablemente todo fue dirigido directamente de parte de Dios. Y es que ese es su plan, y con ese plan no hay pierde.

Maravillosas lecciones:
Si Guillermo Miller, o la misma Elena G. de White, resucitarían y vieran la realidad de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, lo que harían con urgencia sería llevar un estudio profundo de las doctrinas y de historia, eso es más que probable, por el crecimiento sorprendente.
Dios guía a su pueblo de la mejor manera, porque es parte de su plan. Es por ello que el pueblo de Dios no es casualidad o mero “capricho” de un grupo de hombres, sino que muy por el contrario es el plan de Dios.
Si Dios utilizó un Grupo Pequeño para levantar una iglesia profética, ¿no hará maravillas en tu Grupo Pequeño para la culminación de la predicación del evangelio en tu y mi generación?
Finalmente, Dios puedo sin problemas conformar su pueblo de una gran multitud, de una iglesia tradicional de aquellos tiempos, pero no lo hizo ¿por qué? De seguro fue porque como el antaño, en su primer advenimiento no encontró hombres humildes y dispuestos a dejarse guiar, por ello llamó a hombres simples, pero de gran corazón, llenos de sinceridad y entregados a Su voluntad.Entonces, fue por un Grupo Pequeño que Dios hizo realidad su pueblo para el fin del tiempo. Y tú eres parte de ese pueblo, ¿qué deberías h
[1]Elena G. de White, Joyas de los testimonios (Buenos Aires: ACES, 1987), 3:443.
[2]Ty Gibson, Si hay apostasía en la iglesia, ¿Debemos abandonar el barco? (Bogotá: APIA, 1998), 11.
[3]Enoch de Oliveira, La mano de Dios al timón (Buenos Aires: ACES, 1998), 34.
[4]Brian Jones, La iglesia: novia regia de Jesús, 7.
[5]Richard W. Schwarz y Floy Greenleaf, Portadores de luz. Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Buenos Aires: ACES, 2002), 55.
[6]La formación del adventismo sabatista primitivo tuvo sus inicios en pequeños grupos. Alberto R. Timm, El santuario y el mensaje de los tres ángeles. Factores integradores en el desarrollo de las doctrinas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Ñaña, Perú: Editorial Imprenta Unión, 2004), 70.
[7]Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Manual de iglesia (Buenos Aires: ACES, 2005), 25.

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